lunes, 29 de junio de 2026

¿Son los textos escritos más confiables que los cantos sagrados?


Después de que el Buda murió, sus enseñanzas fueron conservadas en forma de canto por quinientos años. Debido a condiciones sociales y de guerra, se temió que los monjes que conservaban el Dhamma en su memoria fueran destruidos y el Dhamma se perdiera para siempre. Así que se optó por escribir los cantos en hojas de palma como un seguro o un respaldo en caso de que los monjes no sobrevivieran. Así se constituyó lo que hoy conocemos como Canon Pali. Pali es el idioma en el que los cantos sagrados fueron memorizados por los monjes y en el que finalmente fueron escritos. Estos escritos, el Canon Pali, son la fuente de todas las tradiciones budistas del mundo.

Mucha gente piensa que llevar las enseñanzas en cantos es mucho menos seguro que llevarlas en escritos, y dicen que la autenticidad del Cano Pali es cuestionable debido al sistema en el que fue conservado antes de la creación de las escrituras. Por otra parte, se piensa que la letra escrita es más segura que la tradición oral y que las enseñanzas debieron empezar a escribirse cuando el Buda las estaba enseñando y no esperar cinco siglos para empezar a componer el canon.

Del Canon Pali surgen todos los demás textos sagrados que conforma la tradición Mahayana, es decir, la mayoría de las tradiciones budistas más conocidas en occidente. Mientras que la tradición Theravada o budismo ortodoxo, se fundamenta más en el Canon Pali tomando en cuenta que son las enseñanzas del Buda histórico. Esto ha hecho que algunas personas desprecien el Theravada y lo pongan en un lugar inferior al Mahayana, lo cual es irónico debido a que toda la tradición Mahayana deviene de los textos del Canon Pali. Es como ser vegano y despreciar la carne, pero usar chaquetas de cuero porque son las mejores. Y pues sí, lo son…

La pregunta es ¿Es la tradición oral un sistema de conservación de las enseñanzas inferior al texto escrito? Para la mayoría de las personas la respuesta sería simple. Es mejor tener las cosas escritas que memorizarlas ya que se corre el riesgo de que ocurra el efecto de teléfono roto, el cual consiste en que el mensaje o partes del mensaje se vayan distorsionando o perdiendo mientras pasa de una persona a otra. En tanto que el texto escrito permanece en el tiempo. Ese es el consenso general. Sin embargo, mi opinión es que el sistema oral es mucho mejor que el texto escrito.

Primero analicemos el canto y para ello vamos a recordar el concepto de la nemotecnia o de las reglas nemotécnicas. La nemotecnia es el conjunto de procedimientos de asociación mental para facilitar el recuerdo de algo. Son herramientas del lenguaje que usamos para facilitar la conservación de la memoria a través de la asociación técnica de las palabras.

La técnica nemotécnica más efectiva del mundo es la música, y la razón de esto es porque la mayoría de la música se compone en rimas. La rima es la técnica nemotécnica más efectiva del lenguaje. Es por eso que a veces se nos pega una canción y no podemos olvidarla incluso en contra de nuestra voluntad. Porque la asociación de palabras emparejadas por sonidos que coinciden hace muy fácil para la mente recordarlas y mantenerlas.

Los canto pali no son literalmente los discursos del Buda tal cual como los dijo. Los cantos pali son recitaciones organizadas en forma de rimas en dialecto Pali. Ananda, el primo y asistente del Buda, tenía una memoria privilegiada capaz de registrar y conservar todo lo que el Buda decía. Ananda grababa en su memoria los discursos del Buda incluso sin poder comprenderlos en su totalidad, pero sin perder detalle. Al morir el Buda, los discursos recitados por Ananda fueron organizados en forma de rimas, las cuales fueron memorizadas por los monjes. Cada texto tiene un ritmo y un fonema medido y repetido. Los cantos son literalmente discursos en rima memorizados por repetición. Son literalmente, canciones. ¿Son las canciones y las rimas métricas susceptibles al efecto del teléfono roto? ¿Cambian las canciones con el tiempo al pasarse de una persona a otra? No. Es por eso que la rima es la mejor regla nemotécnicas del mundo.

Esta es la razón por la cual los textos en el canon pali inician con la frase, así he oído. La expresión, así he oído, no hace referencia un texto escrito sino a un canto recitado. La expresión, “Así he oído”, es la pauta de entrada de la palabra sagrada del Buda. Era una forma de iniciar el canto como diciendo, “atención, todo lo que se va a decir a continuación son las palabras del mismísimo Buda”. “Así he oído”, es el equivalente en lenguaje textual al, así se ha escrito, o, así ha ocurrido. Viene siendo como la pista característica con la que inicia la música tradicional.

Esta es también la razón por la cual los textos del Canon Pali son tan difíciles de leer en idiomas extranjeros. Si lees discursos del canon pali, notarás que los textos tienen frases que se repiten mucho en una frecuencia muy seguida.

Tanto que puede confundir. Algunas veces, un párrafo entero puede ser repetido exactamente igual cambiando únicamente una palabra o una frase al inicio o al final, lo que hace que la lectura sea muy agotadora. Algunas traducciones optan por poner el párrafo entero por primera vez y después poner el inicio del párrafo entre paréntesis y luego poner las frases o palabras cambiantes en lista. Esto se hace para no agotar al lector con una repetición innecesaria en la lectura. La estructura escrita del Canon Pali es confusa y agotadora para nosotros en nuestras lenguas porque lo que estamos leyendo son canciones y rimas que tienen su ritmo y métrica precisos en un idioma que es absolutamente ajeno a cualquier estructura gramatical que conozcamos y no tienen ningún tipo de organización rítmica en nuestras lenguas. Pero si fuéramos hablantes nativos del pali, leer los textos en pali sería como leer un villancico de navidad o una canción tradicional.  

Supongamos que debemos conservar una enseñanza sagrada. Como ejemplo pongamos una estrofa del himno nacional. El texto empieza diciendo: Ho gloria inmarcesible, ho júbilo inmortal. El texto se ha cantado así por mucho tiempo hasta convertirse en parte de la tradición del pueblo.

Entonces aparece alguien y dice, un momento. ¿Qué significa inmarcesible? No sabemos qué quiere decir inmarcesible. No tiene sentido. Mejor cambiemos esa palabra y pongamos otra más bonita, o con más fuerza. Algo así como, ho gloria insuperable. Queda mejor y más acorde a nuestros tiempos. Eso de inmarcesible no se entiende, así que mejor hagamos ese cambio. ¿Qué pasaría?

Lo que pasaría es que aparecería alguien y diría, momento. No amigo, no podemos hacer eso. Es letra sagrada y debe ser conservada tal y como está. El otro le diría, pero no sabemos qué significa inmarcesible. ¿Acaso tú sabes qué significa eso? A lo que el objetante le contestaría: No, no lo sé. No tengo idea de qué significa inmarcesible. Pero significa algo, por algo se puso ahí. Hay una razón para ello. Y aunque yo no sepa qué significa, alguien sí conocerá todo el significado de la letra. Para eso hay eruditos y estudiosos. Además, es letra sagrada, y debe respetarse.

En otras palabras, una tradición oral que ha sido parte de la cultura y la tradición de una comunidad, no puede ser cambiada así como así. Siguiendo con el ejemplo de los himnos, no se puede cambiar una palabra de un himno nacional sin que alguien lo note o alguien objete. Es obvio que un cambio en una palabra de un emblema nacional se va a notar independientemente de que se escriba o no. Los cantos fueron instituidos dentro de la sangha del Buda y parte del pueblo desde su inicio. Y fueron conservados de esta manera durante cinco siglos. El efecto de teléfono roto es poco probable. Y la posibilidad de que alguna idea central de los discursos haya sido cambiada también parece difícil, ya que esto conllevaría oposición o al menos una ramificación del discurso alterado, lo que sería notado históricamente.

En otras palabras, cuando un canto sagrado hace parte de la tradición y la cultura de una comunidad, se defiende solo. No puedes ir a hurtadillas por la noche y escribir alguna cosa sin que nadie se de cuenta. No puedes cambiar las palabras ni las frases del canto porque no es algo encerrado bajo llave. En ese caso el texto está vivo. Vive en la memoria colectiva de sus portadores. Y para cambiar esa memoria colectiva, vas a tener que hacer algo más complicado que cambiar las palabras en una traducción, o eliminar páginas y anexar escritos apócrifos para engañar al pueblo, cosa que por desgracia sucede muchas veces en las tradiciones escritas creando divisiones, cismas, falsas enseñanzas y confusiones.

Los cantos pali se elevaron a la categoría de enseñanza sagrada. Fueron diseñados para ser memorizados fácilmente por los monjes, conservando la esencia de lo que el Buda enseñó. Gracias a esos cantos es que tenemos el Dharma con nosotros hoy en día. El poder de los cantos sagrados es tan grande que incluso hoy, más de dos mil quinientos años de haber sido compuestos, siguen siendo cantados y escuchados de la misma forma en la que se registraron en el canon pali. La misma forma en la que fueron cantados por primera vez, después del paranibhanna del Buda. Podemos afirmar esto con seguridad debido a que cuando se comparan los cantos de los monjes Theravada y los escritos antiguos del Canon Pali, no se encuentran diferencias entre ambas formas de conservación.

¿Esto quiere decir que la tradición oral es mejor, más confiable y más segura que la escrita y que el canon pali es más confiable que los sutras del Mahayana? No.

¿Estoy diciendo que los cantos pali son infalibles y que es imposible que hayan podido ser alterados de alguna manera? No.

Lo que estoy diciendo es que la tradición oral y la tradición escrita son sistemas de conservación igualmente válidos. Mi punto es, que no tiene sentido despreciar la tradición oral del budismo temprano considerándola endeble o poco confiable con la idea del teléfono roto. Tanto la tradición oral como la escrita son falibles y pueden ser afectadas por ideas externas. De hecho, por más beneficios que tiene la tradición oral, yo creo que el Canon Pali sí ha sido afectado por la corrupción de algunos monjes corruptos y sí creo que contiene textos apócrifos con cosas que el Buda nunca dijo. De la misma forma creo que cuando inició la tradición Mahayana y el Canon Pali se tradujo, primero al sánscrito, y luego al chino, en algún momento de ese proceso también se alteraron algunos discursos y se metieron cosas que el Buda nunca enseñó.

Ningún sistema es infalible, ambos sistemas son igual de válidos, ambos sistemas tienen sus ventajas y falencias, y las dos formas de conservación sirven de igual manera al mismo propósito. Conservar, proteger y propagar las enseñanzas del Buda. Además de eso como dije inicialmente, en mi opinión personal y subjetiva, me parece mejor el sistema oral por las características que ya he mencionado. Y también porque soy un nostálgico anacrónico y los cantos me parecen muy solemnes y geniales. Y son súper poderosos a la hora de combatir espíritus malignos. Pero eso ya es opinión mía…

domingo, 21 de junio de 2026

Sobre el incumplimiento de los preceptos. Maestro Sheng Yen


Las tres series de preceptos puros y los cuatro grandes votos, una vez que el fiel los acepta, se mantienen a través de todas las vidas que este pueda vivir hasta que alcance la iluminación. Una vez que la semilla de la compasión y la sabiduría, también conocidas como “esencia de los preceptos”, ha sido plantada en la mente del fiel por medio de la trasmisión de los preceptos del bodhisattva, permanece “guardada en la conciencia”, y sólo se puede eliminar por una expresa declaración de intención de abandonar la mente búdica. El fiel que sigue los preceptos del bodhisattva no puede perder o negar la esencia de los preceptos sólo porque incumpla alguno de ellos.

Sin embargo, esto no significa que el fiel de los preceptos del bodhisattva esté exento de la ley del karma, o que aceptar los preceptos sea algo “mágico” que le proteja de las consecuencias kármicas de las propias acciones. En realidad, parte de la práctica del bodhisattva consiste exactamente en llegar a ser más sensible a la ley de la causalidad kármica y en aceptar la responsabilidad de las propias acciones. Las violaciones de los preceptos y los fallos en la disciplina, manifestados en acciones y pensamiento insanos o egoístas, oscurecerán la esencia de los preceptos en la conciencia del fiel. Si un fiel falta a los preceptos habitualmente, esta esencia se nublara y puede llegar a desaparecer. Pero, la esencia de los preceptos del bodhisattva, aunque oscurecida, aún permanece. Cuando las causas y condiciones lo permitan, y la intención compasiva del fiel para alcanzar la liberación de todos los seres conscientes vuelva de nuevo a ser fervorosa, el poder de la esencia de los preceptos para evitar las acciones malas se reactivará de su estado adormecido por un arrepentimiento sincero y la renovación de la aceptación de los preceptos.

De nuevo, esto no significa que, aunque la esencia de los preceptos del bodhisattva no se puede perder por la mala conducta, seamos totalmente libres para incumplir los preceptos a nuestro gusto. Al contrario, para contrarrestar nuestra inclinación a olvidar los votos, debemos redoblar nuestra diligencia y aprovechar toda oportunidad posible para estudiar y practicar los preceptos.

Aunque no debemos tratar a la ligera los preceptos del bodhisattva, incumpliéndolos a capricho, tampoco debemos no practicarlos por miedo a incumplirlos. Una vez aceptados, de ninguna manera debemos vivir ansiosos o temiendo la posibilidad de que podamos violarlos y tengamos que pagar algún tipo de terrible retribución. De hecho, una vez que recibimos los preceptos, naturalmente nos encontraremos con condiciones favorables que nos ayudaran a guardarlos.

Quizás la mejor actitud ante esta posibilidad de incumplir los preceptos sea comprender que la gente corriente que practica el camino del bodhisattva, es decir todos nosotros, somos “niños bodhisattvas”. Cuando los niños aprenden a andar, invariablemente caen una y otra vez. Pero, sólo de este modo gradual, y dando unos pasos más cada vez es como se aprende a andar. Nosotros, como recién nacidos en el camino del bodhisattva, no debemos desanimarnos por las repetidas caídas y fallos en el camino. Al contrario, debemos saber que, a medida que nuestras piernas se hacen más fuertes y aprendemos qué podemos hacer con ellas, caeremos cada vez menos y eventualmente no sólo aprenderemos a andar, sino a correr, brincar y saltar. Por lo tanto, nuestra actitud hacia el guardar los preceptos del bodhisattva no debe ser de miedo ni culpa, sino más bien de mente abierta, aceptación de uno mismo, esperanza y alegría.

Como en la práctica de los preceptos hay muchos sutiles y complejos aspectos y muchos niveles de comprensión, de lo más sencillo a lo más refinado, es casi inevitable que tengamos caídas en el camino del bodhisattva. Se dice que el período de un fiel, desde que comienza hasta que alcanza la iluminación completa, es de tres asamkhya kalpas. Un asamkhya kalpa es un incalculable largo período de tiempo cósmico, el tipo de tiempo que se usa para medir la vida del universo. Debemos saber que hay numerosas etapas en este camino, y que lleva mucho tiempo el purificar la mente de los muchos venenos y corrupciones que son la verdadera causa de cualquier violación de los preceptos.

En tan largo espacio de tiempo, es natural que el niño bodhisattva incumpla los preceptos repetidamente.

Pero es mejor incumplir los preceptos que no tener ningún precepto que violar. Con nuestros votos iniciales que nos ponen ante la mente los preceptos, podemos arrepentirnos y renovar los votos una y otra vez, y siempre que sea necesario. De hecho, hay una íntima relación entre el arrepentimiento y la observancia de los preceptos: por medio del arrepentimiento continuo nos vamos dando cuenta de la profundidad de nuestro engaño y crecemos en nuestro compromiso de cultivar la compasión. Por medio de la práctica continua, con creciente cuidado y diligencia, podemos purificar gradualmente nuestra mente engañada y fortalecer nuestra resolución y capacidad de ayudar a todos los seres conscientes a alcanzar la budeidad.

Maestro Sheng Yen

miércoles, 17 de junio de 2026

Anatta por Ajahn Chah

 

Ajahn Chah Subhaddo 


El vacío no significa que nadie exista. O dicho de otro modo, como este vaso: no es que tenga que no existir para que digamos que está vacío. Este termo existe; las personas existen; todo existe, pero quienes saben sienten en su corazón que estas cosas son verdades, no son algo seguro o fijo: simplemente siguen sus condiciones. Son dhammas que surgen y cesan, nada más.

Tomemos este termo: si nos gusta, no reacciona ni dice nada. El agrado está completamente de nuestro lado. Incluso si lo odiamos y lo arrojamos al bosque, tampoco reacciona. No nos responde. ¿Por qué? Porque simplemente es como es. Nos gusta o no nos gusta debido a nuestro propio apego. Vemos que es bueno o que no es bueno. La visión de que es bueno aprieta nuestro corazón. La visión de que no es bueno también aprieta nuestro corazón. Ambas son impurezas.

Así que no hace falta huir de cosas como estas. Simplemente comprende este principio y sigue contemplando. Eso es todo.

La mente verá que estas cosas no son gran cosa. Simplemente son como son. Si las odiamos, no responden. Si nos gustan, tampoco responden. Somos nosotros los que nos volvemos locos por cuenta propia. Nada nos perturba, pero igual nos alteramos. Intenta ver todo de esta manera.

Es lo mismo con el cuerpo; es lo mismo con la mente; es lo mismo con los estados de ánimo y las preocupaciones que hacen contacto: míralos como inconstantes, insatisfactorios y no-yo.

Simplemente son como son. Sufrimos porque no queremos que sean así. Queremos obtener cosas que sencillamente no podemos obtener.

domingo, 14 de junio de 2026

La meta final del budismo. Maestro Sheng Yen

                   


El Budismo no tiene una meta. Lo que ocurre es que la gente de este mundo lo necesita, de modo que aporta algo a la gente, pero no precisa de una meta determinada. De entre toda la gente de este mundo, algunos saben que hay aflicciones pero otros no lo saben. Lo único que hace el Budismo es evidenciar el problema fundamental de los seres humanos. Las aflicciones existen, seamos conscientes de ellas o no. Ahora bien, aún cuando uno sepa que hay aflicciones, uno no sabe de dónde vienen. Por eso, poner de manifiesto el problema, mostrar la raíz de las aflicciones y la forma de remediarlas esa es la meta del Budismo.

Bien, y ¿Cuál es el significado del Budadharma? Significa alcanzar la budeidad mediante el método adecuado y utilizar los conceptos apropiados para formarse y ayudar a los demás, ese es el significado del Budadharma.

Bien, algunos dicen que el Budadharma es el más profundo arte de vivir. ¿Qué quiere decir eso?

La vida es nuestras actividades cotidianas desde la mañana hasta la noche: comer, dormir, vestirse, incluso limpiar el patio, ir al baño, responder a los invitados. Todas estas cosas son la vida. Vivir conforme al Budadharma hace la vida más plena, más fundamentada, más significativa. ¿Por qué? ¿Cómo es eso? Porque uno sabe lo que está haciendo. Uno sabe qué consecuencias va a tener hacer algo de cierto modo. Uno sabe por qué hace las cosas de cierta manera. Esto también es muy práctico, es fascinante. Esto implica que uno debe valorar su propia vida, al igual que la vida de los demás. Es como ver una película, como ver una obra de teatro. La gente solo sabe disfrutar de una obra teatral en el teatro, pero no se detienen a pensar que cada uno de sus movimientos a lo largo de cada día, cada una de sus expresiones es como una obra teatral, una obra teatral que ellos mismos están representando.

Miremos y comprobemos si nuestra actuación es realista, después miremos como actúan los demás. ¡Es muy realista! La gente es feliz, tan feliz, que no parece real. Todo aquello por lo que las personas pasamos, si lo vivimos desde la perspectiva del Budismo, construirá un fundamento para nuestra vida. A la hora de apreciar la vida, seguramente seremos felices, no estaremos preocupados ni angustiados. Si utilizamos el Budadharma para enfrentarnos a la vida, entonces, por amarga que sea, no culparemos al Cielo ni a otras personas. Y por más feliz que sea nuestra vida, no tendremos la sensación de que nuestra bendición nos cayó de las nubes, no nos pondremos tan eufóricos como para perder la cabeza, estas cosas se deben a unas causas determinadas. Así pues, hay que ir por la vida con ecuanimidad, firmes y alegres.

Dicho de otra manera, las enseñanzas budistas se pueden y deben poner en práctica en la vida.

Por supuesto si las enseñanzas budistas se disocian de la vida, entonces, ¿a quién se han predicado? Entonces, el Budismo se puede utilizar en la vida. Mucha gente no sabe que el Budismo se puede utilizar en la vida, especialmente en los últimos siglos, el Budismo chino ha olvidado que el Budadharma se puede aplicar a la vida. Hay quien cree que el Budadharma es solo cantar sutras. ¿Para que los escuche quién? ¿Para que los escuchen los fantasmas y así se liberen de sus sufrimientos? ¿O para que los escuchen los dioses o los Bodhisattvas? Eso es absurdo. En cada sutra las palabras del Buda iban dirigidas a la gente, mostrando cómo se debe utilizar el Budismo. Todas son sobre cómo utilizar el Budadharma en la vida.

Mucha gente no sabe qué significan los sutras, pero los cantan apasionadamente, y adoran al Buda apasionadamente. ¿Eso es también una práctica espiritual? ¿Eso tiene algún mérito?

Por supuesto que tiene mérito, recitemos, por ejemplo, “Buda Amitabha”. ¿Qué significa “Buda Amitabha”? Mucha gente no tiene ni idea. Ellos se limitan a cantar ese nombre. Así que cuando uno recita los sutras, no necesariamente tiene que entenderlos. La finalidad de cantarlos es adiestrar la mente. Lo que entendemos es como un espejo en el que nos reflejamos, nos refleja a nosotros como un espejo, así podemos comprobar si somos capaces de vivir de acuerdo con esa imagen y si seremos capaces de hacerlo en el futuro. Esa es la función de la parte que entendemos de los sutras, la parte que uno no entiende poco importa. En esa parte, basta con que uno escuche los sonidos, esto es una práctica de meditación.

En el pasado muchas señoras mayores, eran analfabetas, pero sabían cantar sutras. Los memorizaban sonido por sonido, entonces podían cantarlos, golpeando el pez de madera. Esa actividad era muy beneficiosa para sus vidas. Llenaba sus vidas de significado, las llenaba de fe. Para esas mujeres los cantos eran muy útiles. ¿De dónde viene la utilidad? En primer lugar, de la fe y, en segundo lugar, de un cambio en su personalidad. Además, son capaces de estabilizar sus emociones inquietas. Las personas que cantan sutras, que los cantan a menudo, son emocionalmente estables, así que el canto es de por sí una forma de cultivar la meditación y aporta un efecto de estabilidad.

En el Budismo se habla de la impermanencia y de la inexistencia del ego así como del sufrimiento y de la vacuidad. Mucha gente, al oír estas palabras, se exclama: “Oh ¡El Budismo es tan pasivo!” ¿De verdad es así?

Esto es totalmente falso. La inexistencia del ego equivale a la liberación; significa ser libre y estar a gusto, significa entregar todo lo que hay. En efecto, no ser egoísta significa la inexistencia del ego. La vacuidad es un hecho; todas las cosas están vacías en tanto en cuanto son transitorias, sin existencia permanente. Pasan del ser al no-ser, y del no-ser, al ser. El ser y el no-ser son, en esencia, relativos; en conjunción constituyen la vacuidad. Esto no quiere decir que no exista nada, no significa no hacer nada. De modo que el Budismo es realmente muy activo, no es en absoluto pasivo.

 

Maestro Sheng Yen

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domingo, 7 de junio de 2026

La falsificación del verdadero Dharma




La principal razón por la cual el Dhamma desaparece en un lugar o en una nación, es el deterioro del Dhamma convirtiéndolo en una falsificación de lo que en realidad es. Un reemplazo lento, invisible e indetenible que usa los símbolos tradicionales del Dhamma pero que poco a poco va pervirtiendo la enseñanza del Buda hasta convertirla en una ideología vacía que se desvanece con el viento y es eliminada fácilmente a través del tiempo y de generaciones débiles y espiritualmente vanas. Esta es la principal razón por la cual el Dhamma en oriente está en decadencia. El ritual, la ceremonia, la creencia sola, la sujeción ciega a un líder, la superstición y la superchería, son el resultado de la perversión del verdadero Dhamma en el falso Dhamma. Sin la verdadera práctica, la verdadera sabiduría, la vida espiritual activa, la verdadera rememoración del Buda, el Dhamma terminará diluyéndose como una mancha de tinta en un arroyo. Depende de nosotros mantener el Dhamma para nuestro bien y el de las generaciones futuras.

En el siguiente Sutta, el Buda explica cuáles son las causas de la desaparición del Dhamma en un lugar, y qué se debe hacer para evitarlo.

La falsificación del verdadero Dhamma

SN 16,13 Saddhammappatirupaka Sutta 

"La dispensación del Buda empieza a deteriorarse y la causa no es externa, sino interna, y es la corrupción dentro del Sangha. Esto he escuchado."

En cierta ocasión el Bienaventurado moraba en la arboleda de Jeta, en el Parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. Entonces, el Venerable Mahakassapa se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo:

“Venerable Señor, ¿Cuál es la razón, cuál es la causa por la cual anteriormente había pocas reglas de entrenamiento y, a pesar de eso, los monjes se establecían en el conocimiento final, mientras que ahora hay más reglas de entrenamiento y los monjes se establecen menos en el conocimiento final?”.

“Esto es de esta manera, Kassapa. Cuando los seres van deteriorándose y el verdadero Dhamma va desapareciendo, hay más reglas de entrenamiento y los monjes se establecen menos en el conocimiento final. El verdadero Dhamma no desaparece, Kassapa, mientras no aparece en el mundo la falsificación del verdadero Dhamma. Pero cuando la falsificación del verdadero Dhamma surge en el mundo, entonces el verdadero Dhamma desaparece.

“Al igual, Kassapa, que el oro no desaparece mientras no aparece en el mundo la falsificación del oro, sino cuando aparece en el mundo la falsificación del oro, entonces el oro desaparece, así también el verdadero Dhamma no desaparece, mientras no aparece en el mundo la falsificación del verdadero Dhamma. Pero cuando la falsificación del verdadero Dhamma surge en el mundo, entonces el verdadero Dhamma desaparece.

“No es el elemento tierra, Kassapa, el que causa la desaparición del verdadero Dhamma, tampoco es el elemento agua, el elemento calor ni el elemento aire. Es la gente tonta, que surge justo aquí, la que causa que el verdadero Dhamma desaparezca.

“El verdadero Dhamma no desaparece de una vez, Kassapa, sino de la misma manera como se hunde un barco. He aquí, Kassapa, hay estas cinco causas de deterioro que conducen al declive y a la desaparición del verdadero Dhamma. Y, ¿cuáles son esas cinco? He aquí, los monjes y las monjas, los seguidores y las seguidoras laicos, moran sin reverencia y deferencia hacia el Maestro; moran sin reverencia y deferencia hacia el Dhamma; moran sin reverencia y deferencia hacia el Sangha; moran sin reverencia y deferencia hacia el entrenamiento y moran sin reverencia y deferencia hacia la concentración. Estas son las cinco cosas de deterioro, Kassapa, que conducen al declive y a la desaparición del verdadero Dhamma.

“También, Kassapa, hay estas cinco cosas que conducen a la longevidad del verdadero Dhamma, a su no decadencia y no desaparición. Y, ¿cuáles son esas cinco? He aquí, los monjes y las monjas, los seguidores y las seguidoras laicos, moran con reverencia y deferencia hacia el Maestro; moran con reverencia y deferencia hacia el Dhamma; moran con reverencia y deferencia hacia el Sangha; moran con reverencia y deferencia hacia el entrenamiento y moran con reverencia y deferencia hacia la concentración. Estas son las cinco cosas, Kassapa, que conducen a la longevidad del verdadero Dhamma, a su no decadencia y no desaparición”.

domingo, 31 de mayo de 2026

¿Por qué las personas buenas siguen sufriendo? Phra Sunayanngkar




Muchas personas se preguntan, “si hago el bien, ¿por qué sigo sufriendo?”

El Buda nunca enseñó que las acciones saludables borren de inmediato todo el kamma pasado. 

Las causas del pasado, una vez creadas, aún pueden dar resultados cuando las condiciones están presentes. Sin embargo, las acciones saludables protegen la mente. Evitan que se cree nuevo kamma no saludable.

El Buda no prometió consuelo instantáneo. Enseñó un camino gradual que conduce a la claridad, la paz y la sabiduría. Por eso, no dejes de hacer el bien. Estás moldeando un futuro mejor. 

En la enseñanza de las Dos Flechas (Sallatha Sutta), el Buda explicó que todos, sean sabios o no, experimentan dolor físico. Esa es la primera flecha. Pero la persona no entrenada reacciona con miedo, enojo, tristeza y desesperación. Esa reacción es la segunda flecha, creada por la mente.

 El discípulo del Buda también siente dolor, pero no añade sufrimiento mental encima de él.

La Recta Visión protege el corazón de la segunda flecha:

1 — Por qué el sufrimiento pasado todavía puede aparecer

El Buda enseñó que el kamma es profundo y complejo. Una persona puede actuar de manera saludable ahora, y aun así, experimentar sufrimiento debido a kamma no saludable creado en el pasado. Del mismo modo, una persona que actúa de forma no saludable en el presente puede experimentar placer temporal debido a kamma saludable pasado.

Los resultados no siempre aparecen de inmediato; surgen de acuerdo con las condiciones.

2 — La Recta Visión es la verdadera protección

El Buda enfatizó que la Recta Visión es comprender que el kamma funciona según causas y condiciones. Los resultados pueden demorarse. Todas las cosas condicionadas son impermanentes, por lo tanto, uno no debería desanimarse.

Cuando aparece el sufrimiento, simplemente es una causa antigua dando su resultado. Cuando uno continúa cultivando virtud, atención plena y sabiduría, el camino futuro se vuelve más liviano y más claro. Como dijo el Buda: “El sabio, cuando es tocado por una sensación dolorosa, no se entristece, no se aflige ni se lamenta”.

Que la recta comprensión te ayude a realizar una vida serena y dichosa. Que tengas un día en paz ¡con mettā!

Phra Sunayanngkar

domingo, 24 de mayo de 2026

Sobre la autoestima. Bhikkhu Thanissaro.



La vida no nos enseña lecciones. Depende de nosotros aprenderlas, lo que significa que debemos tomar la iniciativa. No podemos esperar a que las cosas que necesitamos saber se nos presenten automáticamente como nuestro derecho de nacimiento. Ajaan Fuang hizo hincapié en este punto cuando volví a quedarme con él. Me dijo: “Tienes que pensar como un ladrón si quieres aprender el Dhamma”. En otras palabras, no esperes que te lo den todo en bandeja. Depende de ti ser observador. Cuando escuchas a alguien hablar, ya sea que tenga como objetivo enseñarte una lección o no, ¿qué puedes aprender de lo que tiene que decir? Cuando suceden eventos en tu vida, cuando suceden eventos a las personas que te rodean, ¿Qué puedes aprender?

Cuando la voluntad de aprender se convierte en la base de la autoestima, se superan muchos otros problemas. Y es una de las pocas formas de autoestima que realmente te mantiene abierto al cambio. Para muchos de nosotros, la autoestima significa pensar que, en el fondo, somos buenas personas, lo que significa que tenemos que seguir intentando mirar atrás a nuestras acciones pasadas para ver pruebas de ello. Y luego, por supuesto, nos topamos con cosas que no respaldan esa idea, así que las bloqueamos de nuestra mente. No nos gusta pensar en ellas. En muchos casos, esas son precisamente las cosas de las que tenemos que aprender.

Así que cuando detectes una tendencia a no querer reflexionar sobre tus errores pasados, intenta analizar el miedo que la rodea: ¿por qué tienes miedo de mirar estas cosas? El miedo en sí mismo no es algo malo. El problema es cuando el miedo se combina con la codicia, la ira y el engaño. La codicia, la ira y el engaño son los que crean el problema. El miedo en sí mismo a menudo puede ser hábil. Después de todo, muchas de las enseñanzas del Buda se basan en el miedo muy racional al sufrimiento que viene con el envejecimiento, la enfermedad y la muerte. Existe la palabra " ottappa " (temor moral, uno de los cinco poderes espirituales del budismo), que significa el miedo a las consecuencias de las acciones inhábiles. Eso es algo que el Buda fomentaba. Dice que es un tesoro.

También existe la palabra “samvega”, que a veces se traduce como consternación o conmoción. Está relacionada con un adjetivo, “samvigga”, que significa aterrorizado. Observas cómo la vida sigue sin rumbo y la reacción apropiada es una sensación de terror. Una cosa lleva a otra y, a menudo, nada parece llevar a ningún lado que valga la pena. Como enfatizó el Buda, la única manera de salir de esta sensación de terror o consternación es desarrollar una fuerte confianza y convicción en el principio del karma, el principio de la acción. Y eso requiere que estés dispuesto a aprender lo que es hábil y lo que no.

Así que cuando veas que tu mente se niega a mirar los errores que has cometido en el pasado, tienes que preguntarte: “¿Qué es lo que se ve amenazado por la idea de mirar esos errores?” A menudo descubres que es tu sentido de la autoestima, tu sensación de “soy básicamente una buena persona, no quisiera lastimar a la gente”. No quieres admitir las cosas que hiciste para lastimarte a ti mismo, para lastimar a los demás. No quieres mirar los sentimientos y emociones de los que te sientes culpable o avergonzado.

Pero si realmente quieres poner fin al sufrimiento, necesitas desarrollar la fortaleza mental para analizar esas cosas, porque de lo contrario las consecuencias de no analizarlas son aún más temibles. Así que no se trata de aprender a no tener miedo, sino de aprender dónde debería estar el miedo. Y dónde debería estar el miedo es en la idea de que si no aprendes de tus errores pasados, nunca vas a aprender. Como mínimo, no estás aprendiendo nada ahora, y al no aprender nada ahora te estás exponiendo a todo tipo de errores en el futuro.

Así que observemos el sentido de la autoestima que quiere decir: “Ya estoy bien”, que quiere una palmadita en la espalda. Y si nadie más se la da, se la da a sí misma. Observemos el precio que hay que pagar para intentar mantener esa autoestima en pie, para intentar protegerla cuando es tan evidentemente frágil. Si tratamos de mantener ese tipo de autoestima, nos estamos preparando para una caída porque no podemos seguir negándolo para siempre. Incluso mientras lo hacemos, el sufrimiento que surge de nuestras acciones sigue volviendo, volviendo, volviendo.

Vemos este patrón en otras personas y, como dice el Buda, “La persona sabia es aquella que aprende lecciones también de las acciones de otras personas”. Existe ese famoso sutta sobre los cuatro tipos de caballos. El caballo rápido y bien entrenado sólo tiene que ver la sombra del látigo y hace lo que sabe que debe hacer. A continuación, está el caballo que tiene que sentir el látigo en su pelaje. Luego está el caballo que tiene que sentir el látigo clavándose en su piel y, por último, el caballo que tiene que sentir el látigo clavándose en su hueso. En otras palabras, si somos sabios, aprendemos a observar los peligros que nos rodean y no esperamos a que nos golpeen con toda su fuerza antes de decir: “Ya he tenido suficiente de este peligroso samsara; estoy listo para salir”. O, “Ya he tenido suficiente de esta forma particular de actuar; tendré que aprender a parar”.

En AA dicen que uno tiene que tocar fondo antes de estar dispuesto a aprender algo del programa. Así es la naturaleza humana normalmente. Incluso así, hay gente que toca fondo y sigue sin aprender. Así que es más una cuestión de discernimiento para ver cuándo es el momento de renunciar a un sentido de autoestima que se basa en una base precaria, que hay que apuntalar constantemente hasta el punto en que la gente sufre. La mayoría de la gente nunca aprende. Sufre horriblemente sólo porque quiere conservar un poco de respeto propio aquí y allá. Así que toma esta lección y aplícala en ti mismo, mirando atrás a tus errores pasados. No tengas miedo de mirar allí, porque si tienes miedo de mirar allí estás manteniendo una ilusión. Y esa ilusión te va a hacer daño más adelante.

Así que es una u otra. ¿Qué sensación de bienestar vas a elegir? ¿El bienestar construido sobre la base inestable de ser ya una buena persona, o el bienestar de tener la actitud de estar siempre dispuesto a aprender? La primera actitud es la que hay que abandonar. La segunda actitud es la que ofrece esperanza, la que se basa en una base mucho más sólida, porque siempre existe la posibilidad de seguir aprendiendo y aprendiendo. Cuando te enfrentes a cosas difíciles del pasado, ten la actitud de: “Al menos voy a aprender de esto”. Eso cambia la base a algo mucho más sólido, de modo que no estás haciendo que tu felicidad dependa de algo que sabes que las olas del tiempo se llevarán por delante. Es una base fundamentada en un sentido del miedo mucho más claro, centrado en lo que debería temerse adecuadamente: la falta de voluntad para aprender, porque eso es lo que mantiene a la gente ciega. Eso es lo que hace que la gente sufra.

Esta falta de voluntad para aprender es algo que todos sufrimos y todos necesitamos aprender a superarla. Solo cuando podemos superarla empezamos a aprender lecciones. De lo contrario, pasamos por la vida negándonos a aprender las lecciones que potencialmente están ahí. Así que trate de ser el tipo de persona que aprende las lecciones rápidamente, porque cuanto más rápido las aprende, menos sufre. Es así de simple. Y el sufrimiento que surge de ser lento para aprender las lecciones o de no estar dispuesto a aprenderlas, eso es algo a lo que realmente vale la pena tener miedo.

El Buda animó a su hijo, Rahula, a que la voluntad de aprender en todo momento fuera la base de su práctica. Y le explicó a Rahula cómo aprender: Observa tus acciones y observa los resultados. Cuando los resultados resulten ser perjudiciales, no te avergüences de hablar de ellos con otra persona. Habla de ellos con alguien que tenga experiencia en el camino. Obtén la perspectiva de esa persona y luego decide no volver a cometer ese error.

Cuando haces las cosas correctamente (tu intención es hábil y no se obtienen resultados desdichados), puedes disfrutar de la práctica. Aquí es donde se pone correctamente ese sentido de autoestima: disfruta de seguir creciendo en la práctica.

Y sólo ese cambio de actitud hace toda la diferencia del mundo.

Thanissaro Bhikkhu. 4 de enero del 2005

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