El vacío no significa que nadie exista. O dicho de otro modo, como este vaso: no es que tenga que no existir para que digamos que está vacío. Este termo existe; las personas existen; todo existe, pero quienes saben sienten en su corazón que estas cosas son verdades, no son algo seguro o fijo: simplemente siguen sus condiciones. Son dhammas que surgen y cesan, nada más.
Tomemos este termo: si nos gusta, no reacciona ni dice nada. El agrado está completamente de nuestro lado. Incluso si lo odiamos y lo arrojamos al bosque, tampoco reacciona. No nos responde. ¿Por qué? Porque simplemente es como es. Nos gusta o no nos gusta debido a nuestro propio apego. Vemos que es bueno o que no es bueno. La visión de que es bueno aprieta nuestro corazón. La visión de que no es bueno también aprieta nuestro corazón. Ambas son impurezas.
Así que no hace falta huir de cosas como estas. Simplemente comprende este principio y sigue contemplando. Eso es todo.
La mente verá que estas cosas no son gran cosa. Simplemente son como son. Si las odiamos, no responden. Si nos gustan, tampoco responden. Somos nosotros los que nos volvemos locos por cuenta propia. Nada nos perturba, pero igual nos alteramos. Intenta ver todo de esta manera.
Es lo mismo con el cuerpo; es lo mismo con la mente; es lo mismo con los estados de ánimo y las preocupaciones que hacen contacto: míralos como inconstantes, insatisfactorios y no-yo.
Simplemente son como son. Sufrimos porque no queremos que sean así. Queremos obtener cosas que sencillamente no podemos obtener.
%20Ajahn%20Chah%20Subhaddo%20(1).jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario