martes, 10 de mayo de 2022

Día de Vesak. Qué es, qué no es y cómo celebrarlo.


Vesak es la celebración más importante del mundo budista. Todas las escuelas y tradiciones budistas celebran Vesak. Se podría decir que Vesak es el año nuevo budista. Vesak celebra tres acontecimientos de importancia capital en el budismo: El nacimiento del Buda, la iluminación del Buda y el Paranirvana (muerte) del Buda. Se rige por el calendario lunar y se celebra en la luna llena del mes de mayo. Se puede celebrar el día de Vesak o también dedicar el mes completo a Vesak, dependiendo de la tradición y la comunidad. Vesak está reconocida como una celebración oficial del budismo por las naciones unidas y es un día celebrado por millones de budistas alrededor del mundo.

Todo budista observa esta celebración en su práctica y la celebra anualmente adaptándola a su contexto, cultura, condiciones y sociedad. Nosotros, como budistas occidentales, también celebramos Vesak y lo hacemos parte de nuestra cultura budista naciente. Aquí te daré algunos puntos para que celebres tu Vesak en casa de forma sencilla y práctica.

Pero antes de abordar el tema de la celebración del Vesak desde el budismo occidental, debemos hacer una aclaración de lo que es la celebración de Vesak y de lo que no es esta celebración, ya que como es habitual, el budismo occidental está cubierto por una profunda y pesada capa de creencias no budistas, absurdas y mercantilistas. Nueva era básicamente, como ya es sabido. Vamos a ver algunas cosas promocionadas como Vesak que no tienen nada que ver con la celebración ni con el budismo. Y vamos a descartar todas esas corrientes artificiales que hacen interferencia con el verdadero sentido de todas las celebraciones budistas para tener en claro qué es lo que tenemos que hacer y por qué lo hacemos. Todo esto guiados por las Enseñanzas del Buda.

Qué NO es Vesak.

Como ya vimos, Vesak es una festividad budista. Nacida y formada dentro de la cosmología y la tradición budistas. Como todo en el budismo, es independiente de todos los demás sistemas de creencias, incluidas las religiones védicas entre las cuales surgió y con las cuales se le quiere asociar con tanta insistencia.

Como ya hemos comentado en este blog en varias oportunidades, el budismo occidental está compuesto por un 95% de tonterías y 5% de realidad. El Vesak es el ejemplo perfecto para demostrar este hecho. La principal fuente de distorsión del budismo cuando llega a occidente es la mezcla de budismo con cuanta creencia, fantasía, mercadotecnia y teoría nueva era salida de la nada. En medio de esta inmensa sopa de estímulos agradables a los sentidos, ideas conmovedoras y emocionalitas, y creencias en líderes espirituales absolutos, está perdido el budismo real. Ahora analizaremos el Vesak occidental e iremos quitándole todas las capaz de tonterías en las los hippies con higiene le han envuelto, y sacaremos a la luz el verdadero significado de su celebración y su práctica.

El Vesak nueva era es bastante loco, así que ahora nos divertiremos un poco.

Vesak es un fundamento religioso que al igual que tantos otros, ha sido secuestrado por la nueva era y las sectas pseudobudistas con el ánimo de captar a las personas interesadas en el budismo y sacarles dinero con libros llenos de tonterías y cursos absurdos. Le han cambiado todo el sentido y lo han convertido en una especie de cross over de Marvel o algo así. Lo pronuncian vuisak, como para meterle más misticismo. Lo interpretan como una especie de día especial super sagrado a nivel cósmico en el que las re nombradas “energías” están desbordadas y actúan mil veces mejor y más fuerte que en cualquier otro día del año. 

Aquí veremos la manera absurda e infantil con la que los autonombrados líderes espirituales toman creencias que no conocen en absoluto e intentan insertarlas a la fuerza en su cultura, en sus propias creencias y en sus propios códigos simbólicos, lo cual hace más fácil vendérselos a los buscadores promedio tan ignorantes como ellos mismos y adoctrinarlos, aprovechando el modelo programado en nuestro cerebro por nuestra cultura nativa. El modelo: padre fuerte/hijos débiles. Es decir: maestro espiritual/ discípulos devotos.

Como en el calendario lunar Vesak generalmente concuerda con la luna llena del mes de mayo en el calendario occidental, los seres de luz conectan la celebración de “vuisak” con el signo zodiacal de tauro. ¿Por qué? Pues porque mayo es de tauro y pues, todo lo que pase en mayo debe ser una cosa de tauro. El día de las madres y el día del trabajo también deben tener una energía de tauro. Es algo que los no escogidos nunca podremos llegar a entender.

El zodiaco griego adoptado por la cultura occidental a través de la pseudociencia de la astrología, es la puertecilla mágica a través de la cual se conectan las creencias espirituales occidentales con, literalmente, todo lo demás. Obviamente, el zodiaco occidental no tiene absolutamente nada que ver con el calendario lunar budista. De entrada, un calendario es solar y el otro lunar, conteos que matemáticamente jamás concuerdan y siempre hay que reajustar. Y por el lado más obvio, la cosmología del zodiaco griego es una cosa totalmente ajena y aparte de la cosmología budista. Estos seres iluminados afirman que el Buda escogió conscientemente la luna llena de Tauro para iluminarse porque “las energías”. Lo cual es tan ridículo como suena.

Esto demuestra el etnocentrismo y la necesidad egocéntrica de los estafadores occidentales de encajarlo y mal pegarlo todo a la fuerza con los conceptos y los símbolos occidentales. Porque lo queramos o no, nos han enseñado a creer que somos el centro del universo, y que todas las demás creencias, doctrinas y sistemas espirituales, tienen que girar en torno a nuestras creencias, nuestros símbolos y nosotros mismos como pueblo. Más adelante veremos más de este etnocentrismo occidental forzado.

El Buda es presentado como una especie de recipiente cósmico en el cual puede envasarse toda creencia inventada desde los 60s. En el “vuisak” de estos seres de luz, este Buda se hace literal, palpable. Ellos dicen que el Buda “regresa cada año” para aumentar las energías en Tauro. Aparentemente el Buda vive otro planeta o una nave espacial o algo así. O sea que lo del Nirvana será algo relativo y multiexplicable, como todo en ese mundo mágico.

Vesak viene siendo el día de máxima intensidad energética. Igual que el día verde a mitad de año. O el día definido en el calendario maya. O el viernes santo (sip, el viernes santo también es energético). Y tantos días más. Pero este día de mercadotecnia está dedicado a todos los buscadores de budismo en países no budistas.

Los lucecitos describen un extraño ritual que según ellos ocurre todos los Vesak en un valle del Himalaya cerca del Tíbet. Una reunión de seres ascendidos, maestros y gente así que brilla y tal. Según ellos, en esa ceremonia se aparece nada más y nada menos que Jesucristo. El mismo JC en persona. ¿Por qué? Pues porque Jesús es la figura religiosa más importante de occidente y por lo tanto, la vía más directa al inconsciente de los occidentales. Así que JC siempre tiene que caber en todos estos cuentos fantásticos incluso cuando no cabe.

A través de una hendidura entre dos montañas, luego llega el Buda. Se explica entonces que el Buda se reúne con Jesús y el arcángel miguel o gabirel, cualquiera de ellos, y se renuevan una especie de votos, se expande la energía cósmica, se eleva el cosmos, se jura proteger a Atena y se rifa la armadura de oro entre los caballeros del zodiaco. ¿Por qué? Porque yisus y Buda, son hermanos. La virgen María tiene muchas cosas que explicar entonces.   

El cuento es muy elaborado y pasado de alucinógenos, y le caben todas las locuras de la clásica escuela sesentera. Energías de todos los colores y sabores, encendido multicolor de chacras bailables, deidades de todas las creencias, obviamente se manifiestan órdenes y títulos para maestros iluminados entre ellos, lo cual siempre es lo peligroso, y todas las fantasías animadas de ayer y hoy que suelen consumir los seres ascendidos, iluminados y detergentes. En resumen, convierten el Vesak en una feria de la psicodelia y de deseos ridículos. Esto fue creado por un autor de nueva era en los noventas según parece. Un fulano se inventó esta ceremonia ficticia con todos los aditamentos judeocristianos trepados allá, en las montañas del Himalaya, donde los chinos no dejan subir a nadie.

Lo verdaderamente increíble de todo esto, es que aun haya personas capaces de tragarse semejante camionada de estupideces y tomarlas como verdades y hechos literales. Sí, allá a fuera hay gente instruida, educada y con estudios, que cree que cada mayo el Buda en persona baja de donde quiera que esté montado y se encuentra con Jesús porque son hermanos y reparten unas órdenes mágicas y unas energías cósmicas. El mercado de lo absurdo siempre tendrá clientela. 

Desde la caída del imperio romano y más aún desde el decadente y fugaz paso de los hippies, cada año, cada generación, se cree especial y única. Su existencia es vital para todo el mundo. Su momento es histórico. Tan importante que partirá la historia espiritual de la humanidad en dos. Esto pasa cada año. Porque “nosotros” somos los elegidos. Los especiales. Cada año.

Este es solo un ejemplo de lo primero que se encuentra un buscador de budismo cuando empieza a investigar esta doctrina en internet. Por eso es importante tener esto presente y recordarlo.

El budismo occidental es como una perla preciosa. Pura y sólida. Sin mácula. Pero nos llega envuelta dentro de una gran cantidad de capaz se papel regalo. Brillante, de colores, de distintas texturas. De oro y plata. Capas suaves y deliciosas para deleitar los sentidos. Ideas tan acogedoras que duermen el corazón en una cama de algodón de azúcar. Capas y capas de ideas hermosas, de doctrinas místicas, historias, leyendas, divinidades, ciencia y pseudociencia fragmentada, poesía y cientos de ideas estúpidas, ridículas y absurdas. La perla del budismo puede caber en tu mano, pero las capas falsas que la envuelven son del tamaño de una casa. Por eso es que tienes que empezar conociendo lo esencial. La base de la doctrina. Las Enseñanzas del Buda. Y después, analizar con sentido crítico lo que el mundo está ofreciendo. En realidad no es difícil. No se necesita conocer de budismo para identificar a un farsante vende humo. Solo es cuestión de usar un mínimo de sentido común y objetividad. De todas maneras, hay gente que sí ha estudiado psicología de mercado y sabe lo que hace. Por eso hay que ir a la fuente y desde ahí evaluar todo lo demás.

Para resumir, si quieres saber sobre las festividades, la cultura, los hábitos y las costumbres budistas, las fuentes occidentales son lo último que debes mirar. Y como siempre repetimos en este espacio, la nueva era no es budismo. La nueva era y todo lo que se le acerque, es basura.

Ahora veamos cómo celebrar Vesak cuando eres un practicante solitario en un lugar no budista y no tienes maestro ni comunidad.  

Celebración de Vesak.

Aunque Vesak es nombrado como un día de celebración, para los que apenas estamos empezando en la práctica budista de forma seria, celebración significa dedicación. Significa día de práctica espiritual y de purificación. La celebración como tal es muy recomendable y necesaria pero tiene más sentido cuando estamos en comunidad y tenemos con quién compartir, hacer una linda cena, decorar la casa, hacer linternas de Vesak y en pocas palabras hacer un pequeño festival como se hace en oriente. Pero esta guía es básicamente para los practicantes solitarios que queremos fortalecer nuestra práctica y nuestra nueva tradición. Porque todo lo que hagamos en el lugar donde vivimos es nuevo. Somos, por así decirlo, pioneros del budismo en tierra occidental. Así que vamos a observar cómo prepararnos y cómo realizar el día de Vesak para nosotros mismos.

El Vesak es básicamente un día de retiro. De retiro espiritual. Celebramos el Vesak toda la semana o todo el mes si queremos, pero el día específico del plenilunio, lo dedicamos enteramente a retirarnos del mundo y refugiarnos en la presencia del Buda, el Dhamma y la Sangha.  

Cuando el Vesak o la luna llena de mayo cae un domingo, es más fácil realizar la celebración y dedicar el día. Sin embargo, no siempre es así. Cuando Vesak cae un día de semana y las obligaciones que tenemos nos impiden hacer la dedicación el día de luna llena, podemos mover la festividad al siguiente domingo y hacerla igual a como si fuera ese día. No hay ningún problema. El budismo se adapta a la condición y contexto social de todos los pueblos, así que no hay dificultad en hacer de Vesak una fiesta móvil si así lo necesitamos.

LOS PRECEPTOS EN VESAK

Los preceptos en Vesak son distintos. Normalmente, todos los budistas tomamos y practicamos los cinco preceptos diariamente. Los cinco preceptos son la marca del budista laico y los practicamos durante toda nuestra vida. Son la base de nuestro código ético y moral.

En Vesak, nuestros preceptos se hacen más fuertes y durante ese día incluimos otros tres que hacen parte de los preceptos monásticos para dedicar ese día sagrado con toda la devoción que merece.

Nuestros cinco preceptos básicos son:

1.    Abstenerse de matar y proteger la vida.

2.    Abstenerse de mentir y hablar siempre con la verdad.

3.    Abstenerse de robar y ser generoso.

4.    Abstenerse de toda conducta sexual inapropiada y proteger la dignidad de los demás.

5.    Abstenerse de consumir sustancias intoxicantes (alucinógenas) y bebidas embriagantes (licores).

A estos cinco preceptos, se le agregan otros tres preceptos que son:

6.    Abstenerse de comer en horas incorrectas.

7.    Abstenerse de cantar, bailar, tocar instrumentos o participar en espectáculos.

8.    Abstenerse de usar adornos decorativos, perfumes y joyas.  

Adicional a esto, algunos practicantes muy dedicados optan por agregar dos preceptos más en este día sagrado. Igualmente, emulando las prácticas de los monjes que ayudan a la purificación de la mente y del cuerpo. Estas son:

9.    Abstenerse de sentarse en sillas altas o dormir en camas suaves y cómodas.

10.  Abstenerse de aceptar dinero.

Hay que mencionar que en cuanto al cuarto precepto referente a la conducta sexual, los laicos que tienen pareja y viven con ella se abstienen de tener relaciones sexuales como parte de la dedicación de Vesak para honrar este precepto.

Para celebrar Vesak necesitamos preparar algunas cosas. Estas cosas son: La comida (sexto precepto), las adecuaciones de nuestro entorno (Séptimo precepto), la ropa (octavo precepto), y las adecuaciones del altar. De cada uno de estos puntos hablaremos con detalle a continuación.

La comida (Abstenerse de comer en horas incorrectas. Sexto precepto):

En cuanto a la comida, en el día de Vesak hacemos lo que se conoce como medio ayuno o el ayuno de los monjes. Tomamos el desayuno y al medio día comemos nuestro almuerzo. Pero después de medio día no tomamos ningún alimento sólido. Solo bebemos líquidos. Esto rememorando el voto de alimentación de los monjes. El ayuno de los monjes ayuda a la purificación del cuerpo y desarrolla nuestra disciplina espiritual.

El medio ayuno no aplica para personas con necesidades médicas especiales que tengan restricciones o dietas vigiladas o estén en tratamientos médicos. Si tienes alguna enfermedad o condición especial, asegúrate de consultar con tu médico antes de hacer el medio ayuno. Igualmente, las personas que están en condiciones especiales como niños pequeños, personas de edad muy avanzada o mujeres embarazadas, no deben hacer medio ayuno y deben comer como lo hacen normalmente. El medio ayuno debe hacerse por personas que se encuentran sanas y físicamente óptimas. El vegetarianismo es opcional. El desayuno y el almuerzo pueden contener carne o ser vegetarianos según las preferencias del practicante. En cuanto a la tarde y noche, se bebe agua, té, jugos naturales o aromáticas dulces o simples. También depende de la condición física de la persona y sus necesidades. Algunas personas que están bien físicamente, pero necesitan un leve refuerzo para terminar el Vesak bien, como las personas mayores, suelen comer una fruta o una ensalada en la tarde. Esto no interrumpe el voto siempre y cuando sea por física necesidad del cuerpo. Si en la tarde tienes hambre y te empiezas a sentir mal, come algo.

Condiciones del medio (Abstenerse de cantar, bailar, tocar instrumentos o participar en espectáculos. séptimo precepto):

 Las condiciones del medio son sumamente importantes. En el día de Vesak todas las distracciones deben ser anuladas. No se escucha música, no se baila y no se dedica tiempo a ninguna afición o pasatiempo. Por lo tanto, no vamos a conectarnos a internet y no vamos a consumir ningún tipo de ocio, sea de internet, de televisión o de radio. Ese día es de ayuno de dopamina y de descanso de las redes sociales. Todo el día de Vesak lo vamos a dedicar enteramente al Dhamma sin distracciones de ningún tipo. Eso puede parecer difícil especialmente para los más jóvenes. Pero en realidad es una gran ventaja para nosotros. Este ayuno de dopamina y alejamiento de las redes sociales son excelentes prácticas para controlar nuestra dependencia a internet y para darnos un respiro de la increíble cantidad de estimulación e información tóxica que recibimos todos los días. El ayuno de redes sociales es algo que recomiendo hacer más de una vez al año y más de un día seguido.

La ropa (Abstenerse de usar adornos decorativos, perfumes y joyas. Octavo precepto):

 La ropa para el día de Vesak debe ser blanca. El blanco simboliza pureza. Deseo de purificación y disposición de reforzar el camino hacia la Iluminación. Debe ser cómoda, holgada, fresca, pero sencilla. En lo posible sin adornos o estampados. Apta para la meditación.

En concordancia con la ropa, nuestra presentación personal también es especifica. No debemos usar ningún tipo de adorno. Prendas, peinados especiales, perfumes, joyería de ningún tipo (aretes, anillos, pulseras, etc), maquillaje, nada. La estética y la estimulación de los sentidos en lo que respecta a nuestra imagen no ocupan ningún lugar en este día. Estaremos lo más sencillos posible. Nuestra atención debe estar fija en el estado de nuestra mente, no de nuestra imagen. Por lo tanto, todos los elementos que tengan una función de autoafirmación en lo sensorial, deben dejarse de lado. 

Lo único extra que algunos practicantes suelen usar en Vesak es el Japa Mala o rosario budista. Este se usa para el conteo de mantras y ayuda a la concentración de la mente cuando aún no tenemos costumbre en ello. También se usa en la dedicación que se hace en el altar y para algunos rezos. También es opcional.

Noveno y décimo preceptos:

En cuanto al noveno precepto, durante las dos noches del Vesak, la noche anterior y el finalizar del día, se duerme en una colchoneta sencilla en el suelo junto a la cama. Esto como símbolo de humildad y disciplina. En cuanto al décimo, ese día no solo no se trabaja, pues es festivo, sino que tampoco se compra ni se vende nada. Esta dedicación la complementamos con las postraciones y la acción de gracias en el altar. Estos dos preceptos son opcionales, en tanto que los tres anteriores sí suelen ser regulares en el día de Vesak.

El altar:

En cuanto al altar, en el día de Vesak renovamos el altar completamente. Todo tiene que ser puesto ese día. Las flores, las ofrendas, el incienso, el o los recipientes con agua y demás elementos, las velas, etc. El altar debe ser limpiado totalmente y arreglado lo mejor posible. Este es el día en el que más arreglado debe presentarse el altar. Para hacer esto, puedes guiarte por la tradición o escuela que estés siguiendo o que más te guste. Algunas tradiciones son muy elaboradas y arreglan los altares con muchos elementos y adornos. Otras tradiciones acostumbran poner un altar bastante simple y básico. Solo con el Buda, el agua, la vela, el incienso, las flores (Las flores siempre deben ser reales. Jamás uses flores falsas de plástico o cualquier otro material artificial) y un texto (El Dhammapada, algún Sutta o cualquier libro de budismo que te haya servido en tu práctica). No hay una configuración fija y única. Tú mismo puedes inventar la forma de hacer y arreglar tu altar con elementos de tu propia tierra y tu región, y con los ornamentos que más te gusten. Después de que tenga los elementos básicos que ya mencionamos, te servirá.  

Los elementos del altar deben tenerse listos con anticipación para arreglar el altar temprano en la mañana del día de Vesak.

En el día de Vesak, hacemos nuestra programación de estudio del Dhamma. Para esto es recomendable tener material de estudio en físico. Libros de budismo y se es posible (y mucho más recomendable) Sutras o Suttas impresos con anterioridad para leer en físico y no tener que buscarlas en el computador, para evitar el caer en la tentación de ir a las redes sociales (Esto para los que se conocen en este tema y saben que les va a costar mantenerse alejados). Si se vive solo, lo mejor es deshabilitar el modem o aparato de internet que tengas. Si no vives solo, apaga toda conexión de internet de tus aparatos electrónicos.

En Vesak nos desconectamos de internet y de la tv, pero como practicantes solitarios podemos hacer uso de la tecnología a nuestro favor. En Vesak se recomienda dedicar el día a meditar, leer y escuchar el Dhamma. Para esto podemos descargar con anticipación videos de charlas y conferencias sobre el Dhamma dictadas por monjes y maestros. También podemos descargar audios de cantos de mantras budistas o videos de Pujas (dedicaciones grupales). Guardamos este material en una memoria usb y la reproducimos en el computador o en el televisor mientras realizamos nuestro retiro solitario, como una manera de emular el retiro con monjes en un templo real como se hace en oriente. Recuerda que lo que estamos haciendo es reproducir un retiro espiritual budista en nuestro hogar debido a que no tenemos templo ni Sangha en donde realizarlo debidamente.

Una de las cosas más importantes en el día de Vesak es la disposición para meditar. Debemos tener un lugar tranquilo y aislado para meditar. Si vivimos con familiares u otras personas, debemos advertirles que ese día no debemos ser molestados. Debemos tener el lugar adecuado para meditar, un buen cojín y silencio. Debemos dedicarnos a la meditación una buena parte del día en varias partes de la jornada, junto con las demás actividades de retiro.

 El día anterior a Vesak, hacemos nuestra programación del día sagrado. Lo más recomendable es levantarnos temprano, a las cinco de la mañana o simplemente antes de que salga el sol. Y meditar. Luego tomar el desayuno, arreglar el altar y continuar con las demás actividades de Vesak. Uno mismo construye su día de Vesak como más conveniente le sea. Por mi parte procuro que mi día de Vesak consista básicamente en meditación, lectura y estudio de textos, acción de gracias y postraciones ante el altar, conferencias y charlas, y canto de mantras y pujas. Estas cinco actividades básicas pueden ocupar todo el día de Vesak.

Si se tiene la fortuna de contar con un compañero o compañeros de práctica, se pueden hacer más cosas en grupo.

Al finalizar el día de Vesak, se medita, se agradece al Buda, al Dhamma y a la Sangha, y se va a dormir teniendo bien presente todo lo practicado y aprendido ese día. Y ese fue nuestro día de Vesak occidental solitario.

Obviamente, muchos de nosotros no vamos a poder contar con ciertas ventajas elementales como lo son vivir solos y hacer nuestro retiro en paz. A veces vivimos con personas con las cuales hacer este retiro espiritual es simplemente imposible. Para esos casos dedica lo que puedas. Al menos medio día si es posible. Pero no dejes pasar el Día de Vesak porque los compromisos familiares o las condiciones sociales no te permitan hacer una celebración completa como quisieras. Hazlo sencillo o realiza una dedicación simple.

Si estás de viaje, trabajando o simplemente no tienes las condiciones para hacer tu propio retiro, tampoco necesitas nada material para realizar tu Vesak. La intención, la oración, el estudio, la práctica y la meditación son cosas que no necesitan ningún apoyo material. Vesak es simplemente la intención llevada a la práctica física y mental, cosa que debemos hacer todos los días, solo que en Vesak eliminamos todos los estímulos del mundo, nos enfocamos totalmente en ello, y multiplicamos mérito, buen Kamma y fortaleza mental.

La celebración de Vesak y la realización de retiros o Uposathas regularmente son prácticas perfectas para personas occidentales, en ciudad o en pueblos, que practican el Dhamma en solitario. Son una bocanada de oxígeno para nuestra mente y un entrenamiento perfecto para nuestro cuerpo.

Además de esto también se pueden hacer celebraciones sencillas durante esa semana como una cena especial, adornar tu habitación con motivos budistas, ver películas sobre budismo, colorear mandalas, etc. Observa cómo son las celebraciones de Vesak en las naciones budistas y replica los elementos que te gusten. Recuerda que eres un generador de nuevas tradiciones.

Muchas bendiciones y FELIZ VESAK  a todos los miembros de nuestra comunidad Budismo PSL y a todos los budistas del mundo.

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martes, 12 de abril de 2022

Sadhguru. El nuevo Osho 2.0


Jaggi Vasudev nació en 3 de septiembre de 1.957 en Mysore, India. El 23 de septiembre de 1.982, a la edad de 25 años, tuvo una experiencia espiritual en la cima de una montaña y se dedicó a ser maestro de yoga. Creó Isha Foundatión en 1.992. Tomó el título de Sadhgurú que significa maestro verdadero o maestro perfecto. Es un hinduista perteneciente a la casta de los brahamanes, la más alta en el sistema de castas del hinduismo. Actualmente conocido en los medios como Sadhguru, Jaggi Vasudev es un yogui y místico muy popular debido a su canal de youtube y sus libros de superación. Es un yoguista comprometido, un orador motivacional y un fanático de las motocicletas.

Jaggi Vasudev o Sadhguru está siendo muy popular actualmente más que todo por su canal de youtube. Esta plataforma le ha permitido llegar al público occidental de manera directa y esto ha levantado una ola de seguidores que han reconociendo a este líder hinduistas como su líder espiritual, incluso cuando estos seguidores no son hinduistas, ni creen en el hinduismo, ni practican el hinduismo. Sin embargo, actualmente el yoga tiene la capacidad de borrar toda contradicción religiosa entre cualquier comparación religiosa.

Jaggi Vasudev (Sadhguru)

Jaggi Vasudev tiene charlas sobre una infinidad de temas y decenas de libros de autosuperación y espiritualidad. Los libros de Jaggi Vasudev son suaves. Fáciles de leer y de digerir. Llenos de escenarios fantásticos respecto al yoga y a las antiguas creencias védicas. Sus ejemplos autobiográficos son prácticamente mágicos, haciendo de su imagen el arquetipo del maestro perfecto y amoroso tan respetado en oriente y tan buscado en occidente.

Jaggi Vasudev cumple con la característica fundamental de todo buen embaucador. Una gran elocuencia. Tiene sentido del humor. Sus metáforas son prácticas y actuales. Adaptadas al siglo XXI, al internet, a las redes sociales y al consumismo occidental. Es perfecto para los jóvenes y como era de esperarse, viene con la llave para ganárselos. Ser un gurú espiritual “cool” que rechaza las religiones y las considera arcaicas y obsoletas.

Sadhguru con Will Smith

Jaggi Vasudev tiene dos modalidades. Una para occidente y otra para la India. La de occidente es como ya lo hemos descrito, la modalidad suave, paternal, actualizada y moderna. La que dice que la religión ha pervertido las verdaderas enseñanzas de sus fundadores, Buda no era budista, Jesús no era cristiano… y todas esas ideas recicladas de la nueva era que encajan perfecto con el buscador occidental. Pero en la India la modalidad es otra. Allí el discurso cambia.

En la India, cuando no enseña a jóvenes en universidades, ya no se trata de amor universal, de tolerancia y respeto. De paz intercultural y de amor hacia el prójimo. Jaggi Vasudev es pro hinduista y nacionalista. Y es nacionalista de grandes quilates. A Jaggi Vasudev se le ha asociado con la ideología Hindutva, la cual es básicamente el uso de la religión hinduista para fortalecer una marcada identidad étnica y nacionalista en la India. Este movimiento tiene antecedentes que datan dese la primera mitad del siglo XX. Tiene una connotación política pero su trasfondo es religioso. Esta ideología es defendida y propagada por todos los partidos nacionalistas y conservadores de la India y tiene muchos críticos en el país por sus rasgos de extrema derecha.

India es un país multicultural y multireligioso. Pero para el Hindutva, todo el pueblo indio debería unificarse bajo una sola religión, la nativa y tradicional. Tienen posiciones muy directas y hostiles en contra de los musulmanes y los cristianos en el país, y su sentido de identidad étnica contrasta con la tolerancia y amabilidad hacia el extranjero que tanto caracteriza a la sociedad india. Algunos críticos lo consideran un movimiento xenófobo y racista. Durante el siglo XX el Hindutva tuvo influencias del fascismo europeo, en particular del nacionalsocialismo alemán, partido que inspiró en gran parte a Damodar Savarkar, uno de los precursores del nacionalismo indio y figura referente dentro del Hindutva.


En India, Jaggi Vasudev es un líder hinduista y aboga por la preservación de la identidad nacional por encima de cualquier otro criterio social. Define el yoga dentro del marco del referencia del hinduismo como el único sistema religioso que tiene la capacidad de salvar a toda la humanidad porque es el único que contiene fundamentos científicos y espirituales que pueden incorporarse a cualquier cultura y por lo tanto, es la única vía para aquellos que desean encontrar la verdad y salvarse.

Algunas de sus declaraciones hechas en su país no son muy benévolas como las que hace fuera de India. Como su apoyo a que el gobierno imponga una ley que prohíba el consumo de vacas, no solo como apoyo a las creencias hinduistas sino como golpe directo a la comunidad musulmana en el país. Apoyó el bombardeo a Balakot el cual realizó el ejército indio en Pakistán en 2019 en medio de las rencillas que ambos países han tenido desde hace muchísimo tiempo. Es decir que no tiene problema en apoyar la guerra. Se puede decir que en algunos círculos nacionalistas en la India, Jaggi Vasudev es casi abiertamente antimusulmán. Y de manera mucho menos abierta, también es anticristiano. Pero en cuanto al cristianismo, Jaggi Vasudev jamás va a dar declaraciones directas como las que hace contra los musulmanes, por obvias razones $$.

Jaggi Vasudev tiene responsabilidades en su nación ya que como defensor de las tradiciones religiosas cuenta con el apoyo de partidos políticos tradicionalistas y grupos conservadores que le promueven y apoyan como líder religioso. Pero en occidente, estos estandartes nacionalistas se dejan bajo la cama ya que no se puede apoyar de forma pasiva el rechazo a los cristianos en casa, y hacer lo mismo cuando se adoctrina a los cristianos en sus propias y capitalistas tierras. Así que según el lugar en el cual se le hagan preguntas a Jaggi Vasudev, sea en India o en occidente, vas a notar un tono distinto según quién pregunte y sobre qué pregunte. Hay que atender a cada cliente según sus intereses, como bien lo sabe todo buen comerciante.

El doble discurso ideológico de Jaggi Vasudev no es un punto central en su comercio, es decir en su enseñanza. Pero es fácil de apreciar en sus pocas declaraciones al respecto.


Un problema mucho más presente y grave en el discurso de Jaggi Vasudev es la misma clásica y vieja estrategia de adoctrinamiento de sus predecesores. La pseudociencia y la superchería.

Jaggi Vasudev afirma que comer comida cocinada durante los eclipses lunares es dañino para las personas. Enseña una gran cantidad de mentiras peligrosas sobre la depresión, su origen y tratamiento, reemplazando la ciencia real por teorías pseudopsicológicas absurdas muy peligrosas para una persona que padezca esta enfermedad. Apoya el uso del mercurio en la medicina tradicional india aun cuando ya es sabido que esto es bastante peligroso. Su interpretación del descubrimiento del bosón de Higss es absolutamente ridícula. Ahí le falló en cientificismo.

Su etnocentrismo llega a tal punto que dice que la teoría de la evolución de Darwin fue primero descrita por la cosmología hinduista hace 15.000 años. Y otro tanto es que hay yoguis con tanto poder que pueden resucitar muertos. 

 A la lista se agregan más tonterías pseudocientíficas como el uso de una supuesta ceniza sagrada; la supuesta memoria del agua que es un invento explotado en los 80s que dice que el agua tiene memoria episódica y reacciona a las emociones humanas, idea que la ciencia comprobó falsa hace ya más de treinta años (lo vergonzoso es que se hayan tomado la molestia de comprobarlo) y otros tantos engaños y mentiras bien presentadas y aceptadas gracias a la palabra mágica preferida por todos los estafadores espirituales. METAFISÍCA. Pero este as bajo la manga no es presentado al público en los primeros contactos. Cuando apenas estás conociendo a Sadhguru, en sus charlas de presentación desprecia y rechaza la superstición. Incluso puede parecer más racional y lógico que cualquier escéptico. Pero cuando se avanza en su doctrina y la mente está lista, es decir con la guardia baja, entonces aparece la poesía y la metáfora. Se deja el análisis de la naturaleza y empieza a hablar en segunda persona elogiando las cualidades espirituales que tienes pero que no sabes que tienes. Y de repente, hay que usar cenizas, el mercurio es bueno para la salud, el agua tiene memoria y los musulmanes deben ser excluidos (esto último no aplica para occidente).

Jaggi Vasudev o Sadhguru es un manual del falso maestro espiritual del siglo XX actualizado con las tecnologías y el pensamiento automático del siglo XXI. Y la constante comparación que aquí hacemos con Osho no es parodia ni coincidencia.


Jaggi Vasudev estudió detenidamente a Osho y replicó sus técnicas de captación de seguidores, sobre todo las enfocadas al público occidental, lo cual a su vez llamará a más seguidores asiáticos que repiten las modas occidentales. Pero también estudió los errores del fallido gurú de los 70s y los corrigió, por lo cual se ha cuidado de darle rienda suelta y descontrolada al misticismo metafísico y al culto a la personalidad, sin dejar de usar estos elementos ya que son fundamentales para la construcción de un monopolio espiritual como el que construyó Osho, lo cual es precisamente lo que Jaggi Vasudev aspira a conquistar. La generación de jóvenes actuales no está consumiendo alucinógenos como parte de su búsqueda espiritual. Al menos no la mayoría. Así que toda la facilidad de la retórica espiritualista que tenía Osho ante un montón de jóvenes drogados, Jaggi Vasudev la reemplaza con discursos cientifistas introductorios. Solo introductorios, porque posteriormente cuando la persona ya está adoctrinada, la ciencia y la razón son reemplazadas por la superstición y la manipulación psicológica directa.

El discurso de Jaggi Vasudev parece ser científico pero en realidad es cientifista, que no es lo mismo. Usa el mismo esquema de los gurúes anteriores como Deepack Chopra y otros en tanto que inicia basándose en verdades y hechos científicos comprobados, y poco a poco va dirigiendo el discurso hacia un misticismo calculado usando la llave mágica de la palabra “metafísica” y el lenguaje poético saturado de metáforas y alegorías. De esta manera, Jaggi Vasudev inicia apuntando a la razón y a la lógica mediante el conocimiento científico y el sentido común, mientras que poco a poco se desliza hacia el corazón, entrando por el intelecto del occidental profesional promedio, educado e instruido, y atrayéndolo con suavidad hacia sus necesidades emocionales y sus vacíos existenciales, igualmente propios del occidental promedio, diciéndole todo lo que quiere escuchar y dándole parámetros científico-espirituales que el buscador deberá seguir, no por imposición o mandato divino, sino porque la “simple lógica” de la sabiduría espiritual le hará comprender que esa es la verdad y que obviamente el Gurú perfecto tiene la razón, así como todas las respuestas.


En resumen, Jaggi Vasudev hace exactamente lo mismo que hacían todos los gurúes y estafadores de los años 60s y 70s. Es literalmente un molde perfecto de aquello. Incluso en cuanto a la estética y presentación. Así que realmente no está inventando nada nuevo. El peligro está en que como siempre, estos estafadores definen su target comercial en la generación más joven, la cual no tiene la información previa ni conoce la historia de los embaucadores espirituales orientales en occidente, como tampoco una conciencia del peligro que representan.

El problema con Jaggi Vasudev o Sadhguru, nombre rimbombante e imponente, es que cuando lo escuchas por primera vez, el 90% de lo que dice es verdad y tiene sentido. Esa es la táctica. Mezclar verdad con mentira. El punto débil de nuestra mente es que cuando alguien nos dice algo y esto resulta ser cierto, nuestra mente automáticamente asume que todo lo que nos diga esta persona a continuación ha de ser verdad porque ya tenemos un antecedente de que esto ha sido así. En este punto débil se apoyan los estafadores espirituales. Esta es su apuesta. Entonces empiezan así. Pero si no bajas la guardia y te mantienes atento y crítico a lo que dicen, verás que ese porcentaje de verdad empieza a disminuir poco a poco.

Te traen datos de descubrimientos científicos que aún están en curso o teorías científicas que tienen bases en otros conocimientos probados pero que aún no han sido comprobadas. Y completa esos procesos inconclusos de la ciencia con teorías espiritualistas sacadas de doctrinas antiguas, resaltando como es usual que “los antiguos ya sabían esto milenios antes que los científicos” (como el cuento estúpido de la teoría de la evolución hinduista). Porque como es sabido, los antiguos lo sabían todo y los científicos actuales que inventan vacunas, medicina, ingeniería y tecnología, son un montón de ególatras ignorantes que no saben nada, palabras más palabras menos. Este es un clásico en el repertorio de todo estafador. Ahí ya estamos en un 70/30 de verdad vs mentira. Y así va cambiando el panorama y metiendo al seguidor en un mundo mágico que no conocía. Como Harry Potter cuando llega por primera vez a su escuela de magia. Todo es nuevo, fantástico y maravilloso. La palabra imposible empieza a dejar de existir.

Cuando llega al 50/50, todavía te dice que hay verdades científicas, pero detrás de esas verdades científicas hay explicaciones absurdas que tienen como conclusión la idea de que el maestro, o sea él mismo, es prácticamente un pedazo de Dios en la tierra y que todo lo que diga es la verdad absoluta. Cuando ese 50% sigue disminuyendo, es cuando la gente ya empieza a perder su voluntad y se la empieza a relegar al gurú. Entonces se hacen voluntarios, discípulos y defensores del maestro. Posteriormente a eso ya están listos para hacerles creer cualquier locura y obligarlos a hacer cualquier cosa, incluso delitos. Esta es, de forma rápida y resumida, la forma en la cual las sectas adoctrinan a personas incautas y necesitadas de afecto, sentido de pertenencia y carentes de figuras paternas.

No podría afirmar que el movimiento de Jaggi Vasudev sea peligroso en el sentido de que sus adeptos vayan a hacer atentados terroristas, suicidios colectivos o algo de esa escala. Al menos no por ahora. Pero sí lo es en el sentido de que según las enseñanzas que presenta y la forma en la que intenta conquistar occidente, la cual es exactamente la misma forma de Osho, puede generar serios y graves problemas psicológicos en las personas que terminen dándole autoridad de guía espiritual, y el movimiento termine siendo como el de Osho, lo cual parece ser el objetivo porque el Sadhguru es una copia fiel de aquel.


Habría que comentar además, que en algún momento la secta de Osho sí realizó acciones terroristas. Lo cual no significa que algún loco seguidor de Sadhguru vaya hacer lo mismo (de nuevo no por ahora). Pero si se llegase a un punto de culto a la personalidad con este hombre igual al que se llegó con Osho, cosa que todavía no hemos visto, la posibilidad existirá. Cuando la gente cae en las garras de un falso guía espiritual, lo suele convertir prácticamente en un dios viviente. Y cuando se llega a ese punto cualquier cosa puede suceder. Ya lo hemos visto en la segunda mitad del siglo XX de muchas formas. Todas ellas horribles. Cada vez que un personaje de estos aparece, la posibilidad de que algo así pase también se hace presente. E incluso, si no se llega a formar ese monstruo manipulador de mentes calcado de los 70s, las enseñanzas de este tipo de personas siguen siendo dañinas y peligrosas. Y pueden destruir vidas. De manera menos notable, pero de todas maneras son industrias dañinas. De eso no se tiene duda.  

Jaggi Vasudev está bien centrado en su papel de maestro de yoga, distinto a Osho que era más descarado en el sentido de que no se identificaba con ninguna religión (Sadhguru tampoco lo hace abiertamente, menos aún en occidente) pero bebía de todas las fuentes. Jaggi Vasudev no se adjudica descaradamente la médula espiritual de todas las religiones, pero igualmente como está en el manual, debe echar mano de todas ella. Así que obviamente interpreta el cristianismo, o más bien lo malinterpreta, el judaísmo, el islam, el propio hinduismo, y así con cada corriente espiritual grande. Y obviamente, el budismo no podía quedar impune.

Pero con el budismo la cuestión es distinta porque comparte el mismo marco cultural que el yoguismo, así que no le resultaba tan fácil de tergiversar como a las otras creencias. Así que de manera sutil pero directa, el gran maestro sadhguru decide atacar el budismo.

Guru Rinpoche Padmasambhava


Padmasambhava, más conocido como Guru Rimpoche, es uno de los maestros más importantes de la historia del budismo tibetano. Vivió en el siglo VIII. Es uno de los fundadores de la tradición Nyingma del vajrayana, la cual es considerada la tradición tibetana más antigua. Y también es considerado nada más y nada menos como el fundador de lamaísmo. No solo en Tíbet, sino en Buthan y en Sikkim.

La figura de Padmasambhava es sumamente importante para el budismo tibetano. Fundó órdenes y monasterios. Ayudó a consolidar el budismo tántrico e introdujo en el Tíbet muchas otras creencias procedentes de la India. Es considerado prácticamente como una deidad en el Vajrayana y su importancia histórica y doctrinal en el budismo tibetano es enorme.

Pues bien. ¿Qué ha hecho nuestro buen amigo Jaggi Vasudev con el budismo tibetano? Pues a nuestro sagaz gurú se le ha ocurrido decir que Gurú Rimpoche no era budista. Genialidad pura y dura la de este hombre. Según él, Padmasambhava ni siquiera era un monje porque había estado casado y tuvo dos esposas. Para Jaggi Vasudev, Gurú Rinpoche no era más que un místico y ya. Sólo eso.  

Jaggi Vasudev intenta quitarle el título de autoridad a uno de los maestros budistas más importantes del budismo tibetano. Es como decirles a los católicos irlandeses que San Patricio no era cristiano. Eso le quitaría toda la autoridad al maestro y por ende a todo lo que fundó. Y de paso, quitarle validez al budismo tibetano en sí indirectamente ¿Jaggi Vasudev en verdad cree esto? No, no lo cree. ¿Para qué dar tal declaración entonces? Por una razón simple. Jaggi Vasudev apenas está empezando a darse a conocer en los medios occidentales de forma viral y necesita llamar la atención de los buscadores occidentales. El budismo ahora mismo goza de una muy buena popularidad en occidente. ¿Por qué decide atacar precisamente al budismo tibetano? Porque es la forma de budismo más predominante en Estados Unidos y Europa. Y el target de Jaggi Vasudev es precisamente ese. Está implementando una estrategia de marketing básica. Que hablen mal de ti es mejor a que nadie hable de ti en absoluto.  

Esta declaración fue publicada hace ya varios meses. Sin embargo, no tuvo el efecto deseado y los budistas tibetanos no dijeron mayor cosa al respecto. Obviamente, los budistas tibetanos tienen mejores cosas que hacer. Pero la intención de Jaggi Vasudev quedó clara y pocas dudas deja al respecto. Intenta alborotar el avispero para genera atención hacia sí mismo y de esta manera viralizarse más. No hay publicidad mala como dicen los publicistas. No es de extrañar que en el futuro vuelva a hacer alguna otra declaración por el estilo buscando comprar atención con irrespeto.   


También ha estado buscando la atención de la comunidad vegana y vegetariana afirmando que todos los animales están ahí para satisfacer al hombre y ser explotados por el hombre. Y si no pueden ser explotados para bien de la humanidad, pues no tiene sentido su existencia y deberían ser eliminados. Esta declaración supera incluso al pensamiento cristiano que cree que todo lo existente es una creación hecha para el uso y satisfacción del hombre. Una idea bastante occidental en cuanto a la cultura de consumo desmedido.

Sadhguru no goza de la admiración de los veganos, pero si ganó su atención, por lo tanto con ellos sí logró cumplir su objetivo ya que el veganismo es otro importante nicho de buscadores espirituales. Propaganda negativa sigue siendo propaganda.  

Jaggi Vasudev también ha interpretado según su criterio las enseñanzas del mismo Buda, obviamente. Hace una interpretación fantástica en la cual le adjudica al Buda conocimientos científicos actuales haciendo notar que el Buda ya sabía sobre la existencia de particularidades de la naturaleza que apenas ahora han sido descubiertas por la ciencia. Porque de nuevo, todos los antiguos lo sabían todo y los científicos actuales son unos idiotas. Una vez más, nada nuevo. Las mismas falacias de cualquier gurú de medio pelo.

Como todos los gurúes de feria, Jaggi Vasudev recurre al Buda cada tanto tiempo para reinterpretar sus enseñanzas en función de revelar la “verdad” sobre el Dharma del Buda, el cual obviamente ha sido malinterpretado por los monjes que han pervertido lo que el Buda enseñó. Para estos gurúes, el Buda es un instrumento de actualización de su imagen. Una herramienta que usan de vez en cuando para reiterar su imagen de maestro místico ya que, para el imaginario popular, si un gurú te explica el budismo (de forma diferente a la cual el budismo explica el budismo), entonces el maestro es más budista que el propio budismo. Obviamente él sabe algo que los monjes y nosotros no.

Eventualmente, el uso de la imagen del Buda tiene como finalidad afirmar que el maestro gurú que está reinterpretando las enseñanzas del Buda, está al mismo nivel que el propio Buda. Incluso, se presenta como un corrector de las mismas enseñanzas budistas, superando al propio Iluminado, revelándose como un ser todavía más iluminado que el propio Iluminado lo cual es una idea totalmente absurda y ridícula. Pero este tipo de ideas les es fáciles de tragar a los buscadores sin criterio debido a que la idea de tener un Buda o un super Buda viviente guiándolos en primera persona les da la ilusión de ser privilegiados, únicos y especiales. Egolatría pura convertida en fanatismo. Como ya lo hemos visto anteriormente.  


Jaggi Vasudev o Sadhguru (el maestro perfecto) no es nada nuevo. En realidad es un actor. Un personaje creado. Fabricado y medido según las necesidades del mercado espiritual actual. Las mismas estrategias con nuevas presentaciones, lo cual en sí también es una estrategia vieja. Su popularidad consiste en saber manejar redes sociales, publicar libros llenos de obviedades agradables y atacar a los jóvenes. Asombrarlos con declaraciones impactantes y retadoras. Utilizar expresiones fuertes y presentarlas con la idea de que la verdad no es digerible por todos y que solo los valientes podrán aceptarla porque los ignorantes, es decir todos los que lo vemos como una farsa, no tenemos el valor de aceptar la verdad pura y dura.

Ver un par de videos de Osho e investigar lo que hizo y cómo terminó debería ser suficiente para comprender a Jaggi Vasudev y dejarlo pasar como lo que es. Un spam. El nuevo Osho 2.0.

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jueves, 10 de marzo de 2022

La decepción constante de los maestros occidentales.


 Anteriormente he criticado la lentitud y el pésimo método que han usado los budistas occidentales para propagar el budismo en occidente. Básicamente y en resumen, mi punto de vista consiste en que los budistas occidentales están demasiado influenciados por las culturas orientales y como consecuencia, están usando técnicas orientales para consolidar el Dharma en pueblos occidentales, estrategia que ha probado su inutilidad hasta el cansancio. El Dharma llegó a occidente, al alcance del público en general hace ya más de setenta años, y aún no es más que un ínfimo grupo exclusivo con presencia en la mentalidad popular por virtud de los medios y las redes sociales, no de su difusión y práctica. Ya tenemos el arquetipo del budista. Pero el budismo todavía no termina de aparecer.

La cultura oriental y la cultura occidental son demasiado diferentes. En su esencia, en su raíz, en su historia, en todo. Son culturas que en términos históricos, se acaban de conocer. En Asia estas técnicas pasivas de enseñanza sí funcionan porque el oriental sí posee un marco histórico, cultural y tradicional que le brinda un sustento para desarrollar una práctica profunda y real con posibilidades de ser realizada de por vida. Prácticamente tiene el jardín fertilizado, arado, el agua lista, y las herramientas a la mano. El antecedente cultural le brinda la posibilidad de iniciar la marcha, incluso cuando dicho antecedente no sea budista. Puede ser sintoísta, taoísta, confusionista o cualquier creencia animista de los pueblos de Asia.   

En contraste, el antecedente del occidental para comprender una doctrina como la budista consiste en el mejor de los casos en nada. Absolutamente nada. Y este es el mejor panorama. Cuando hay algo, lo que hay son ideas fantasiosas, exageradas y supersticiosas que romantizan el budismo y a los monjes hasta el absurdo. Lo que le abre la puerta a una gran cantidad de estafadores y abusadores sobre los cuáles hemos prevenido en este blog desde su inicio. Es por esta razón que establecer un templo aquí usando los mismos parámetros de enseñanza que se usan en oriente es una estupidez probada y comprobada. El maestro termina con un pequeño puñado de seguidores que se convierten en sus dependientes emocionales. Pollitos huérfanos que encuentran a su mamá gallina. Y que colaboran en la logística para tramitar el intermitente desfile de buscadores que entran y salen del grupo sin comprender ni practicar nada a fondo.  

La pasividad, el sosiego, la paciencia, la profundidad, la poesía, no son herramientas útiles para que nosotros aprendamos la práctica budista. La cultura occidental no solo no brinda ningún entrenamiento para ver o abordar la vida espiritual como se aborda en oriente, sino que nos entrena para lo contrario. Para recibir en lugar de generar. Para ganar en lugar de madurar. En pocas palabras para comprar cosas, incluyendo la espiritualidad. La verdad es que desde el punto de vista espiritual, somos tan brutos como mulas. Torpes hasta lo indecible. Por eso nuestro instinto de búsqueda es tan infantil y nuestra mente suele aferrarse con fuerza y desesperación a todo lo que identifiquemos como sagrado o valioso, sin tener la madurez para interpretarlo debidamente o darle un uso práctico en nuestra vida. Los rituales y las ceremonias son los árboles que nos tapan el bosque.

Tenemos instinto de perro. Me disculpo con los fanáticos de los perros, pero con instinto de perro me refiero a uno estado mental dependiente, ansioso, sumiso, débil. Paradójicamente, sin dientes. Creo que la actitud más apropiada o por interpretarlo con más practicidad, la actitud más adecuada para aprender y practicar el budismo, es la actitud del gato. Es decir, una predisposición más atenta, menos ansiosa, más independiente (de la figura mental del maestro, no tanto del maestro en sí), y con cierto grado de irreverencia. Un poco de perspicacia para diferenciar las costumbres arcaicas e inútiles de lo realmente práctico y sagrado. De nuevo me disculpo con los amantes de los perros pero sí, creo que somos tan tontos como ellos. Y obviamente soy un hombre de gatos. Que le vamos a hacer…

En mi opinión, el budismo en occidente debería enseñarse de forma occidental. Y aunque la expresión “forma occidental” evoque imágenes consumistas, salvajes e ignorantes, no es eso a lo que me refiero. No me refiero a las características negativas de nuestra cultura que tanto odian y combaten los veinteañeros socialistas desde los computadores comprados por sus padres con dinero capitalista. Me refiero a los códigos culturales y las formas de comunicación. Nosotros necesitamos ser mucho más dialécticos porque no tenemos ningún antecedente útil para introducirnos al budismo. El Buda se la pasó hablando, predicando, explicando, debatiendo y enseñando por más de 45 años seguidos. Invitar a un grupo de personas que no saben literalmente nada de budismo a un salón para que se sienten cuarenta minutos sobre un cojín, y después lanzarles unas cuantas palabras metafóricas al aire para luego despedirlos pensando que aprendieron algo o que se van en paz, es algo totalmente estúpido. Eso simplemente no funciona aquí.

Las personas que llegan a un templo y se quedan en este después de una sesión tan insípida como la descrita, son personas que ya han pasado buena parte de su tiempo estudiando, averiguando y recogiendo información. Y por lo tanto ya tienen una idea así sea pálida de qué demonios fueron a hacer allí. Para un simple parroquiano, tal ejercicio no fue más que una ridícula pérdida de tiempo. Y tiene razón al pensar así.

Esta es simplemente una idea superficial de un tema que tiene mucha más tela por cortar. La forma en la cual los occidentales aprendemos mejor el budismo y lo aplicamos en nuestra vida de forma más práctica, a la occidental por así decirlo, es precisamente el espíritu de este blog. Los lectores habituales lo saben bien. Obviamente estamos hablando de intentos de laboratorio. Ensayo y error. Pero por algún lado hay que iniciar. La forma antigua oriental simplemente sirve para orientalistas. Y como ya comenté en anteriores oportunidades, no me interesa ser un chino de segunda, ni un japonés pirata, ni una imitación de tailandés. No somos orientales señores, y ponernos a imitar los asiáticos en todo no nos hace más budistas. De hecho, nos hace ver totalmente ridículos. Hablemos ahora de nuestro punto de interés.

El fracaso de los maestros occidentales.

Otra canción que llevo cantando hace tiempo en este errático y advenedizo blog, como me dijo una vez un lector español, es que los orientales no son la santidad encarnada. Al igual que el resto del mundo, los asiáticos también son presas fáciles de la avaricia por el dinero que traen los turistas espirituales occidentales, por más cabeza rapada, templo y túnica que exhiban. Es sabido de sobra que los monjes de oriente les sueltan títulos monacales originales a cuanto occidental se les cruce por la puerta. Prácticamente cualquier hijo de familia acomodada que tenga recursos para darse el paseo, puede fácilmente escoger una tradición milenaria en cualquier lugar de Asia y obtener todos los pergaminos que necesite en un tiempo ridículamente corto para llegar aquí y montar un local en la zona de nuestra ciudad en la que sí barren y limpian todos los días.

Por un lado, el problema es que son gente que honestamente no está ni cercanamente bien preparada, con lo cual suelen salir con unas estupideces épicas apoyadas únicamente en sus títulos monacales. Por otro lado, llegan como se fueron. Con los mismo vicios y falencias psicológicas que todos nosotros tenemos. Por eso es que suelen dar tanto en el clavo diciéndonos lo que queremos escuchar y aceptando una paga económica proporcional al valor espiritual de lo que enseñan. Exactamente igual que cualquier iglesia de barrio en el que no barren ni limpian nunca. 

Llegan con la dialéctica, con la estética, los libros leídos, las ceremonias aprendidas y los pasitos ensayados. Pero psicológicamente, el equipaje mental que dejaron cuando se subieron al avión, lo recogieron igual de empacado cuando se bajaron del avión. Al principio parecen bien. Logran confundir. Uno los escucha y dice, hombre, por fin un maestro budista al cual preguntarle cosas. Por fin una maestra budista que nos pueda explicar el budismo claramente. Entonces uno se queda en su nicho por un tiempo. El mundo da un par de vueltas más, y estas bellezas de loto se abren en todo su esplendor.

He conocido monjes y monjas: Veganistas, feministas, nacionalistas, pro aborto, pro vida, derechistas, izquierdistas, socialistas, anticapitalistas, animalistas (es decir que los humanos no valemos pan), racistas (porque todo lo que sea blanco es maldad pura), y así, cada ostra hace brillar su perla cuando finalmente se abre plenamente al sol. Cada monjesillo y monjesilla tiene su porra escondida. Hasta que algo pasa, la situación se presta, y uno termina escuchando las mismas estupideces fanáticas, polarizadas y radicales que escucha en cualquier bar del centro o en cualquier protesta callejera. Posteriormente, el espejismo del maestro se rompe y uno ata cabos. En realidad, lo que enseñaba o decía enseñar, no era ni coherente ni útil. Uno simplemente se había tragado el anzuelo y estaba ahí esperando que sus expectativas se hicieran realidad. Pero en realidad no había razones sólidas para esperar nada. Era todo túnicas y cabezas afeitadas. Todavía me pasa amigos. Y mucho.   

Pensé que me había vacunado con el penúltimo. Este, en lugar de todos los ismos mencionados, resultó siendo un negacionista condescendiente. Su respuesta a todo era simplemente que no era nada. Ningún problema era un problema. ¿Una enfermedad? Claro, solo es una enfermedad, igual, de todas maneras te vas a morir así que para qué llorar. ¿Una pérdida? Lo mismo. La flaca nos llega a todos. ¿Depresión? Es un proceso neurológico de desbalance químico, y si es muy serio pues ve a un psiquiatra y medícate, no le hagas feria a eso. Y así… Para el hombre ningún problema que le trajera alguien era un problema real. Puras pendejadas sin importancia. ¿La invasión rusa a Ucrania con crímenes de guerra, amenaza nuclear y colapso económico? Por favor… ridiculeces. Lo mismo que la invasión a Panamá o la crisis de los misiles en Cuba. Todavía sale el sol por la ventana ¿Verdad? Mejor meditemos y listo, todo va a estar bien.

¿Cómo se supone que una persona que está asustada, que viene con dolor, que necesita guía, apoyo y consuelo, va a poder servirse de algo de un imbécil cuya respuesta para todo es simplemente “no sufras” y ya? Es verdad que la visión budista del sufrimiento es interna, no externa. Y que no debemos enterrarnos el segundo dardo del que habla el Buda. El de dolernos a nosotros mismo debido al dolor que ya tenemos. Diferenciar lo que podemos controlar de lo que no y aprender a no provocarnos sufrimiento por ninguno de estos dos aspectos. Pero para poder llegar a eso se necesita entrenamiento. Se necesita práctica. Se necesita una guía competente. ¿Qué guía va a tener uno de un idiota al que cuando le presentas un problema, te baja la moral por no interpretarlo como él lo interpreta y te dice que en realidad no es nada? Seguí a este imbécil de forma intermitente por casi dos años antes de darme cuenta de que era un payaso. Pensé que este era el último, pero no. Todavía venía el mejor.



Hace poco encontré un anuncio de una charla por zoom. Me metí así como por inercia. Por desgano debido a que el zoom de diez veces, solo me funciona una. Y por las experiencias decepcionantes con los monjes occidentales de las que estamos hablando. Para mi sorpresa el zoom funcionó. Y para mi mayor sorpresa, la charla del monje resultó interesante.

El tipo parecía ser el más coherente que me había encontrado. Sentido crítico. Análisis honesto. Uso del lenguaje directo y sin rodeos. Sin anestesia, endulzantes ni colorantes. Ácido y duro de digerir, como me gusta. Estoicismo, psicología, y práctica directa en el mundo real. Debo confesar que por un segundo llegué a pensar, “por los dioses, al fin… este es”. El tipo era duro pero parecía razonable, así que los pocos que asistimos a su charla virtual pedimos su contacto y más información sobre su organización. Él nos mandaría unos documentos al correo y nos dijo que lo buscáramos en Facebook. Con una curiosidad más afilada, me metí a su Facebook para conocer más de sus antecedentes. Lo que vi me hizo reír y decepcionarme al mismo tiempo y a un grado tal que nunca había experimentado en todo mi largo camino de decepciones budistas.

El cabrón era comunista pero nivel maldita sea. Marxista, leninista, estalinista, hueso rojo, guevarista, castrista, chavista, pro Putin (pro invasión rusa obviamente), anticapitalismo norteamericano, feminista con todos los demás apellidos zurdos ya nombrados, pro soviético, anti occidental, imagen de un Buda con capucha (no es chiste, estaba en su muro), y un extendido, vergonzoso y patético etcétera con martillos y hoces por todas partes. Lo más gracioso es que esta gente se hace llamar a sí misma antifascista pero bue… No entendí por qué estaba en una ciudad y no en una maldita guerrilla cocalera en medio del monte del Cauca cruzando una trocha hacia Venezuela con el ejército a la espalda. En fin, de todo hay en la selva del Señor Buda…

Debo confesar que esto fue una descarga de agua helada pero soltada con una excavadora. Con razón su discurso contra los ritualismos, los pensamientos mágicos y las ceremonias vacías me caló tan bien. El tipo era un anti religioso. Recordemos que la religión es el opio del pueblo según aquél gran filósofo de la economía que en su vida trabajó un solo día. Es verdad que hasta que uno no ve realmente de qué está hecha la gente, uno mismo se engaña y los enaltece dejando pasar por alto las señales de lo obvio. El tipo criticaba duramente a las otras comunidades budistas por definirse como comunidades religiosas ante el Estado. Las llamaba despectivamente, iglesias. Y eso, que de entrada es un rechazo frontal a la libertad de culto, a la constitución y a los derechos humanos, me sonó totalmente correcto y normal. El tipo es materialismo dialéctico marxista puro y duro. Y sobre eso montó el esquema de la enseñanza budista. Sabrá él como le hace para malabarear semejante adefesio. No averigüé más. Mi límite de tolerancia a la estupidez se superó en lo que me demoré en ojear su perfil. En fin. Una decepción más pero como esta, he de confesar, ninguna.

Una hora antes yo me creía un tipo listo, adulto, culto. Capaz de diferenciar fácilmente un budista de un payaso. Con el conocimiento y la sabiduría para señalar a otros los caminos equivocados y prevenirlos. Hice el ridículo ante mí mismo. Mientras me creía infalible, me estaba emocionando por haber encontrado al fin un monje con el que sí pudiera hablar, del que sí podía aprender. Como un estúpido adolescente impresionable hirviendo en sus hormonas.

Al día siguiente envió los documentos pactados al correo. Una larga lista de fotos de todos los títulos que había conseguido. En chino obviamente. Y un par de textos escritos por él, en los que reflejaba fielmente el perfil y la posición ideológica que tenía frente al mundo y a la sociedad, y que ya había visto en su lamentable perfil de Facebook, el cual promociona felizmente como si esto fuera RT noticias.   

Me terminé se sentir más solo de lo que estaba, pero aliviado de que las redes sociales me hubieran ahorrado tiempo que se hubiera desperdiciado como lo desperdicié con el señor “no pasa nada”. Aunque a decir verdad, con el nivel de fanatismo que padecía ese señor, no creo que me demorara mucho en salir despavorido.

Ahora bien, hablemos de monjes e ideologías. Es malo o inapropiado que un monje tenga una ideología, una causa social o una plataforma filosófica. No, en modo alguno. El que sea monje no le quita el ser un ser social. ¿A qué viene mi crítica entonces cuando califico como decepcionante a un monje feminista, a una monja veganista, y demás? Vamos a ello.

El Buda nos enseña independencia mental. Independencia psicológica, emocional, y también filosófica de hecho. Incluso nos enseña a ser independientes de la misma filosofía del Dharma en cierto sentido, o al menos esa es una de las metas. Los monjes son unas guías del Dharma para los laicos, ya que por definición son los laicos quienes viven en el mundo y tienen que lidiar con las dinámicas y los elementos nocivos que el mundo tiene. Como he dicho, el problema no es que el monje esté de acuerdo con una ideología. El problema es que el monje se deje secuestrar por dicha ideología. Ese, se supone, es un problema que padece el laico. Y es el laico el que va al monje para que le enseñe cómo liberarse de ese secuestro mental que las ideologías radicales generan. Si el monje mismo está encerrado en esa jaula ¿Cómo se supone que va a ayudar a alguien? ¿Cómo va a enseñarle el camino de la liberación a alguien?

Un monje es un maestro en la senda del camino medio. Aunque pueda tener afinidad con una causa, no debe tener ningún tipo de pasión por ninguna causa ni filosofía. Ni siquiera por el propio Dharma. Un monje o monja con un pensamiento radicalizado como el feminismo de tercera ola que dice que todos los hombres somos violadores natos y que el Estado es patriarcal porque no hay igual número de ingenieros que de ingenieras y demás estupideces, ¿Qué credibilidad va a tener? Tiene el mismo problema que la feminista veinteañera hormonal, y no solo eso, sino que le alimenta y le fortalece ese Asura de guerra que la pobre chica adquirió del mundo y que la pone a romper vitrinas y a incendiar iglesias. ¿Se entiende el punto?

Una cosa es tener una opinión sobre algo. Una posición sobre algo. Pero otra distinta es pertenecer a una ideología y andar defendiendo símbolos y banderas que causan división y disputas metido en una túnica y sentado en un cojín. Es algo ridículo. He escuchado a una monja gringa decir que todos los budistas debemos ser vegetarianos para ser total o realmente budistas y no “parcialmente budistas o budistas a medias”. He escuchado a un monje feminista decir que los hombres debemos pedir perdón de rodillas a las mujeres por atrocidades que personas totalmente ajenas a nosotros cometieron hace generaciones atrás en tierras a las que la mayoría de nosotros jamás vamos a ir. He escuchado a un monje apoyar el aborto con las mismas palabras de una feminista quema iglesias. Y a otro negarlo rotundamente por cuestiones de interpretación del karma y el precepto de no matar y proteger la vida. Y lo más absurdo de esto, es que todos estos monjes defienden sus posturas ideológicas apoyándose en sus estatus de monjes, dando a entender que esa es la “posición oficial del budismo” sobre el tema, por mucho que digan que esa es solo su opinión personal y nada más. Nadie va a pensar que es su opinión y nada más. Es muy jodido hacer eso cuando el que te habla tiene una túnica, un muñeco asiático atrás, la cabeza rapada y cinco universitarios bien pendejos haciéndole reverencia frente a una cámara. Eso amigos, es llamado manipulación por autoridad. Lo siento, pero tu maestro no es ningún maestro. Es un idiota ideologizado como los que salen en redes sociales y de eso no vas a aprender ni gorro (eso fue para el que sabe qué maestro le tocó).

Muy pocos son como el llamémosle, “monje” rojo que me tocó. No suelen ser tan evidentes por no decir otra cosa. Pero desgraciadamente esta es la calidad de los monjes que nos ha tocado. Por no mencionar a aquellos que se han metido en la tradición asiática de un determinado país a un nivel tan profundo que terminan repitiendo las supersticiones y creencias absurdas de los campesinos apartados del país en el que estudiaron.

El punto es, que las doctrinas de identificación como los nacionalismos, las doctrinas políticas, las identificaciones sociales con un grupo específico llámese minoría, tradición o cualquier otro, no tienen ningún sentido en la vida de un monje por la simple razón de que no tienen ningún uso. Estas formas de postura social tienen como resultado una identificación tribal que se va consolidando a medida que las confrontaciones ideológicas van avanzando. Estos son monjes que andan muy metidos en redes sociales y en controversias ideológicas.

Uno de los ejemplos más visibles es el del llamado monje terrorista en Birmania, catalogado así por tomar una postura nacionalista de lucha violenta contra una etnia musulmana en medio de una guerra que ha causado muchos muertos, heridos y desplazados. Este es solo un ejemplo de que estas identificaciones ideológicas no tienen ninguna lógica en cuanto a los votos budistas y en cuanto a la práctica budista en general. Podrás encontrar un artículo completo dedicado a este caso en este blog.

Desde el punto de vista budista, todas estas causas, ideologías, posturas y filosofías, son solo conceptos. Nada más. Y como tales no tienen asidero en la vida real. Es solo el más elemental sentido común como siempre ha sido la visión budista. El nacionalismo, la guerra entre los sexos, el ateísmo contra el teísmo, la izquierda contra la derecha, la ridícula y caduca lucha de clases que ahora se ha trasplantado al feminismo, racialismo, entnicismo, y cuanto factor identitario hay, ya que lo de los ricos contra los pobres simplemente fracasó. Todas estas cosas en realidad, desde la óptica budista, ¡no existen! No hay tal cosa como nación. Las naciones son solo líneas inventadas para diferenciar la composición territorial entre un Estado y otro. ¿Es esto real en un sentido literal? No. Un manzano no crece mejor ni peor por crecer a un lado o a otro de una línea inventada por la burocracia. Y de la misma forma, una persona no es mejor o diferente por la misma razón o por el sexo que tiene o por la raza (otro concepto ilusorio) que represente, o por el estrato social al que pertenezca. Los nacionalismos, los patriotismos y todo lo demás, todo, son una tontería. Y mezclar budismo con nacionalismo no es más que un invento del partido comunista chino para lidiar con las derrotas diplomáticas propinadas por el Dalai Lama. Un chiste que jamás ha funcionado. Y así es con todo.

La causa del feminismo en cuanto a poner a las mujeres a odiar a los hombres solo por lo que tienen o no tienen entre las piernas es ridículo. Todos estos ideales, repito, no son más que conceptos inventados por el hombre. No tienen ningún fundamento en la realidad. Son los nuevos dioses por los cuales la gente se odia y se mata entre sí. Y apoyar estos conceptos desde una posición de autoridad espiritual es un error garrafal y absurdo. Todos estos factores de identificación, son iguales. Todos. Y todos tienen el mismo objetivo. Dividir y confrontar a las personas. El mismo Buda dijo que uno jamás debe participar ni generar un discurso divisorio que genere o alimente confrontación entre otros. Cuando uno de estos “monjes” se pone a echarle flores al feminismo, o al Estado, o a cualquier tribu social, eso es lo que está haciendo. Y de paso nos hace quedar a todos como si fuéramos igual de torpes.

Esto no quiere decir que no exista la injusticia o que no haya que luchar contra la injusticia. Todo lo contrario. El Buda se la pasó combatiendo las condiciones injustas que encontraba en su camino. Este blog es precisamente un intento de luchar contra la injusticia basándose en las Enseñanzas del Buda. La diferencia es el punto de referencia sobre el cual se apoya la lucha. En el mundo laico, el punto de referencia es la identificación con un concepto ilusorio. Ser mujer, o negro, o de izquierda o de tal o cual raza o país. Desde el punto de vista budista, no solo de los monjes sino de todos los budistas, el fundamente es el Dharma. ¿Y cuál es el fundamento del Dharma? Es el más sencillo posible. Tan sencillo que para una persona ávida de guerra, de odio y de rencor, resulta insoportablemente fastidioso y aburrido: Todos somos personas. Todos somos iguales. Eso es todo.

No hay identificación tribal. No existen las feministas, no existen los negros, no existen los pro vida, no existen los comunistas, no existen los derechistas. Nada de ello es real. Solo existen personas atrapadas en jaulas psicológicas atacándose y destrozándose entre sí. Como un horrible circo de bestias salvajes encerradas en una arena. Desde este punto de vista, el Dharma, es que hay que luchar contra la injusticia.

El Dharma enseña que cuando uno ve dos personas o grupos en confrontación, uno no ve al bueno contra el malo. Esa visión a blanco y negro, ese maniqueísmo ridículo, no tiene ninguna cabida en el budismo. Ya deberíamos tener eso claro. Cuando uno ve una confrontación violenta uno ve a una persona ignorante haciéndole daño a otra. Pero el hecho de que esta persona o personas estén equivocadas y cegadas por la ignorancia, no significa que debamos atacarlas y destruirlas como si fueran el mal. Hay que defenderse, eso sí. Y con la fuerza si no hay más opción. Eso es algo que hemos discutido muchas veces en cuanto a diferenciar el ser pacifista de ser pasivo y tolerante con el mal. Pero siempre hay que tener en claro que ellos no son el mal. Ellos padecen y manifiestan el mal. Y si este punto de vista se toma en serio y se practica, simplemente no tendrás fundamentos para odiar a nadie. Literalmente a nadie. Y sin odio, todos estos conceptos de los que hemos hablado se evaporan al instante. Toma el feminismo actual y quítale el odio. ¿Qué te queda? Nada. Quítale el odio al comunismo, su arcaica lucha de clases. ¿Qué te queda? Absolutamente nada. Quítale el odio a cualquier confrontación. El resultado es que te quedará una oportunidad para debatir y llegar a estar más cerca de la verdad con la ayuda de tu contrario. Pero los que vinieron a odiar, a pelear y a destruir, se decepcionarán y dejarán caer al piso esos odiosos trapos a los que llamamos banderas.

Hay un artículo en el blog referente a los Asuras. Los Asuras como estados mentales de personas atrapadas en el odio y la guerra. Su lectura aclarará aún más este punto de vista. Todos tenemos asuras, eso es innegable. Pero el Dharma nos da dos factores que nos diferencian de las demás personas. El conocimiento sobre los Asuras que tenemos y las herramientas para mantenerlos a la vista y bajo control. Un monje budista por definición debería tener maestría en estas dos técnicas. Pero estos monjes a los que nos estamos refiriendo, que no son violentos ni promueven la violencia de forma manifiesta, sí promueven la división de forma indirecta. En realidad son Asuras con imagen de monje. En el fondo de su discurso pasivo, que no es lo mismo que pacífico, encontrarás una carga disimulada de rechazo, algunas veces hasta de odio y desprecio como en el caso de la monja veganista, hacia algunas cosas del mundo que les provocan dolor y hacia aquellos que las promueven.

Este es un factor diferencial en la integridad de un monje. Un discurso pasivo que tome partido a favor de una ideología y por consiguiente una posición en contra de su antítesis apoyándose en el budismo pero con un lenguaje amable y blando, no es el discurso de un monje budista. Simplemente no puede serlo de la misma forma que un vegetariano que come pequeños y disimulados trozos de carne seca no puede ser vegetariano. Es una contradicción lógica y práctica.

Va a sonar arrogante aunque tengo el ego hecho composta, pero honestamente puedo decirles a mis lectores que he contactado a cuanto monje budista he podido desde hace más de ocho años y hasta ahora, no he podido decir que he conocido a una sola persona a la que pueda llamar maestro. Ni siquiera considerarlo budista. Al menos no con seriedad dejando de lado las buenas intenciones. Aclaro que estoy hablando de los monjes con los que he logrado tener contacto y de los cuáles de uno u otro modo, he recibido alguna enseñanza. Además, ocho años en realidad no son nada. Todavía tengo muchas decepciones por delante. Puede que tenga un karma salado y los buenos se me pasan. Puede ser. Pero en mi experiencia y los análisis del material en curso, esta es la conclusión a la que he llegado hasta el momento.

Seguramente sí hay buenos y reales maestros budistas occidentales y me alegro mucho de quién pueda hablar así de su maestro. Pero la crítica va dirigida a que realmente se necesitan maestros budistas. Muchos y de manera urgente. Y la verdad es que lo que tenemos ahora se queda corto en todos los sentidos. En cantidad y en calidad. Sobre todo en calidad.

Por eso de nuevo, aquí les vengo a cantar… Como dice el mismo Buda en el Canon Pali varias veces, no crean que una persona es un monje budista solo porque llega con la cabeza rapada, una túnica y un montón de rollos originales traídos de China o de Japón o del Tíbet. Eso NO ES PRUEBA DE NADA. La conducta, la disciplina y la sabiduría, todo esto acorde perfectamente al Buda Dhamma, son las verdaderas señales de un verdadero maestro. Estamos inundados de ignorantes con túnicas. Mantengámonos alertas en la Recta Visión. Por algo es lo primero que se aprende en el Noble Óctuple Sendero. No desesperemos por un maestro y no caigamos a los pies de lo primero que se nos aparezca. Evaluemos a los monjes basándonos en las Enseñanzas que dejó el Buda ya que según el mismo Buda, éstas son nuestro maestro. No hay más maestro.

Quisiera conocer sus experiencias con aquellos que han tenido o tienen maestro.

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