miércoles, 11 de abril de 2018

La espada de Buda 1. Redes sociales y consumismo.

En éste artículo hablaremos del tema de las ilusiones a las que nos enfrentamos todos los días. Abordaremos dos puntos específicos, las redes sociales y el consumismo. Éstos dos temas que tienen la misma raíz, la cultura de consumo, serán pasados por la espada de Buda, es decir por el Budadhamma, las enseñanzas budistas. Veremos cómo la aplicación de las enseñanzas a nuestro mundo nos puede ayudar y proteger de múltiples errores, sufrimientos y tipos de ignorancia.

Las redes sociales.

Las enseñanzas de Buda en el primer grado del Noble Óctuple Sendero, la Recta Visión, nos enseña que debemos entender, comprender y asimilar las Cuatro Nobles Verdades de manera que las apliquemos en nuestra vida diaria. Uno de los fundamentos de ésta enseñanza es que la práctica del Dhamma se convierte en un instrumento de destrucción de ilusiones. Las ilusiones forman gran parte del mundo que nos rodea y que tomamos como cierto y seguramente esta generación en particular tiene el reto de enfrentar una cantidad y variedad de ilusiones como ninguna otra ha tenido que hacerlo antes. La industria del consumo masivo y la mercadotecnia tienen como objetivo generar adicciones físicas y psicológicas legalmente. El consumo inconsciente y la sobrealimentación del ego son peligros reales que podemos comprobar todos los días. Hoy en día la mayor fuente de ilusiones instantáneas proviene de las redes sociales. Las redes sociales crean la ilusión de un ego alterno y su uso continuo convence al usuario de que es real.

Estamos hablando de las cuentas personales a través de las cuales nos presentamos ante conocidos y desconocidos. Tendemos a identificarnos con las cuentas de nuestras redes sociales como si de verdad éstas fueran una representación literal de nuestra verdadera persona o una extensión psicológica y biológica de nosotros mismos. Incluso hay personas que tienen tal grado de identificación con sus cuentas de red que han llegado a cometer delitos y hasta homicidios por causa de éstas. De hecho, el problema del ciberbullyng o matoneo virtual que ha llevado a muchos jóvenes al suicidio es causado precisamente por este problema. Es la identificación psicológica con una cuenta virtual la raíz del suicidio en éstos casos.

Aplicando las enseñanzas al uso de las redes sociales se advierten todos los peligros a los que el usuario se expone. La identificación con nuestras cuentas saca de balance la imagen que tenemos de nosotros mismos y de las relaciones que tenemos con las personas que conocemos. Además nos pone al alcance de personas peligrosas.

A la luz de las enseñanzas de Buda, el practicante del Dhamma debe tener algo claro. Las cuentas de las redes sociales SON ILUSIONES. No son reales. Son falsas. Son una imitación artificial de la vida que no llega a representar ni el 0.5 % de  lo que es la vida real. Y es precisamente esta inexistencia lo que las hace tan adictivas porque se convierten en un mundo paralelo en el cual el usuario puede ser prácticamente lo que él o ella quiera, calmando así sus frustraciones de lo que no puede o no es capaz de hacer o ser en su vida real. Es decir, es un paraíso para el ego, el mismo tipo de ego que la práctica de las enseñanzas busca combatir. Esto es particularmente importante para las personas jóvenes, para los adolescentes que están en proceso de formación de su personalidad y que tienen necesidad de identificación y pertenencia social. Los jóvenes son los más propensos a caer en este tipo de adicciones por lo cual esta información también es de suma importancia para los padres.

Hay un dicho que fue muy popular hace poco tiempo pero que sigue vigente. Si no tienes Facebook, no existes. El dicho aplica exactamente al revés. En lo que a las dinámicas sociales se refiere, no tener Facebook es existir en la vida real. Si no tienes Facebook o no usas redes, toda tu vida social tendría que ser llevada a cabo en interacción física con las personas lo cual obviamente sí es la vida real, si es existencia.

Las redes sociales prometen llenar un vacío que en realidad agrandan más y más con su uso continuo. El gran problema de las redes sociales, al igual que los grandes retos que afronta el practicante del Dhamma hoy en el mundo, es el fortalecimiento del ego a través de las adicciones. Las redes sociales son una de las fuentes de este problema. Este análisis es clave para combatir grandes problemas, neurosis y enfermedades que el mundo nos genera sin darnos cuenta. Identificar las estrategias de mercadeo que inflan nuestra falsa autoimagen mientras nos generan necesidades de consumo que no tenemos es un gran escudo contra las mentiras y las enfermedades de nuestro mundo.

Ahora bien ¿Son las redes sociales algo perjudicial de lo que hay que alejarse? La respuesta es no. Aplicar la Recta Visión nos permite darnos cuenta que muchas veces las cosas no son malas sino mal utilizadas. Las redes sociales son una de esas cosas. Las redes sociales pueden ser de gran ayuda si se usan apropiadamente. Por ejemplo pueden ser una excelente herramienta para impulsar un negocio familiar o una carrera profesional, un producto o servicio. Para ayudar a otros difundiendo información útil. Para propagar el Dhamma como lo estamos haciendo regularmente. La cuestión es entender que las redes sociales son simplemente un medio, no un fin en sí mismas. Que no son indispensables sino simplemente ayudas. Y que no son parte de nuestra personalidad sino simplemente un medio de comunicación como lo fueron el teléfono y las cartas del correo en su tiempo. Las redes sociales sirven para conectarnos con nuestros seres queridos. Con familiares de los cuales estamos lejos. Con personas que son amigas y con las que tenemos confianza. Pero solo eso. Son solo mensajes.

El gran fracaso de las redes sociales es que fueron creadas para organizarnos en lo virtual para encontrarnos en lo físico y resultaron generando el efecto opuesto. Nos alejamos de lo físico para escondernos en lo virtual. Quitarle la importancia a las redes sociales es darle el uso para el cual fueron hechas.

Una recomendación importante. Insisto en la menor identificación posible con las cuentas de redes sociales. Entre menos información personal tenga en ellas, más seguro será y más provecho les sacará.

Usa tú las redes sociales. No permitas que las redes sociales te usen a ti. Lo único que hay que hacer es tener cuidado de no caer en las ilusiones de la mercadotecnia. Y para eso tenemos las enseñanzas de Buda. Sólo hay que practicarlas.

Recta Visión y Consumo Consciente.

Somos consumidores. Tenemos necesidades que debemos satisfacer para poder vivir. La trampa está en que las industrias mezclan intencionalmente nuestras necesidades con nuestros deseos para que cambiemos el orden de nuestras prioridades y nos acostumbremos a darles nuestro dinero por lo que la industria quiere, no por lo que nosotros necesitamos. Es como si llegara alguien y de repente te inyectara una sustancia desconocida por la espalda. Tú volteas sorprendido y preguntas qué pasó. A continuación se te informa que has sido infectado con un virus pero no tienes de qué preocuparte porque la misma persona que te inyectó por la espalda es la misma que tiene la vacuna. Pero ésta no es gratis, y te genera adicción. De esta manera es como se generan los hábitos de consumo en el público hoy en día.

Es por esto  que cuando entras a un supermercado, los artículos de primera necesidad, la comida, las carnes, los productos de aseo, siempre están al fondo del almacén. Y los productos que no son de necesidad básica o vital como electrodomésticos, teléfonos, cosméticos, gaseosas, pasabocas, juegos, muebles, ropa y demás están organizados desde la entrada a lo largo del lugar para que antes de llegar a lo que es fundamenta primero te pasees por todo lo que sería bonito comprar para tener en casa pero que en realidad no es una necesidad importante.

Si practicas continuamente la Recta Visión, cuando la mercadotecnia te inyecte por la espalda y te des vuelta para que te diga que estás enfermo de un virus (necesidad creada) y que tiene la vacuna lista para que la adquieras (producto no necesitado), tu podrás responder tranquilamente, no, no es cierto, no tengo ningún virus. No hay ninguna enfermedad y no necesito ninguna cura, y podrás irte tranquilo mientras todos te miran como bicho raro y dejas al asesor de ventas de Samsung boquiabierto con un teléfono celular de última generación que te ofreció con un 50% de descuento por un sorteo que te ganaste. No “necesito” ese teléfono. Ya tengo uno y aun funciona perfectamente. No necesito comprar un teléfono ultra inteligente sólo porque está rebajado. No está en mis planes ni en mi presupuesto. Gracias.

Debemos darnos un espacio para brindarnos nuestros gustos. No todo debe ser obligación y es justo que tengamos y hagamos cosas placenteras. Pero con la práctica de la Recta Visión podremos diferenciar qué es lo que nosotros queremos de lo que la industria quiere que queramos. Discriminaremos lo que queremos o deseamos de lo que en verdad necesitamos. Es decir, podremos reconocer cuándo queremos algo por gusto propio y cuándo una necesidad es creada artificialmente a punta de mercadotecnia y psicología de consumo, es decir, cuándo nos inculcan una ilusión. Tendremos disciplina, conocimiento de nosotros mismos y podremos disfrutar del mundo y ser consumidores responsables e inteligentes fuera de las estrategias adictivas de las industrias. El estudio de las enseñanzas y la práctica del Dhamma nos enseñarán a ser consumidores libres y a consumir con inteligencia y ética.

Ejemplos prácticos de cómo aplicar la Recta Visión y el Consumo Consciente.

La falta de la Recta Visión del primer grado del Noble Sendero puede nublar o anular la práctica correcta del Quinto Precepto de los budistas laicos, el Consumo Consciente referente a embriagantes y tóxicos. El quinto precepto no se detiene ahí como ya hemos visto en el apunte llamado 5to precepto. El consumo consciente, que hace parte de los cinco artículos de los cinco preceptos para laicos anteriormente publicados que recomiendo leer para complementar este artículo. Con este precepto y con la enseñanza de la Recta Visión deben ser analizados TODOS los hábitos de consumo que tenemos. Esto no quiere decir que debemos convertirnos en obsesivos paranoicos y hacer una lista negra de todas las cosas de las que debemos privarnos por razones religiosas. Esto significa que lo que debemos hacer es estar atentos a todo lo que consumimos, e ir haciendo poco a poco pequeños cambios en nuestros hábitos de consumo que gradualmente irán mejorando y fortaleciendo nuestra calidad de vida y nuestra práctica ética. Observemos esto con un ejemplo.

Supongamos que tenemos predilección por un producto X de consumo regular. Es un hábito tradicional. Nos gusta el producto, nos parece bueno y según vemos no nos hace daño. Apliquemos el Quinto Precepto, el consumo consciente. Investigamos a cerca del producto, digamos que sea una marca de refrescos también llamadas sodas, bebidas carbonatadas o gaseosas. En nuestra investigación encontramos que hay estudios científicos que afirman que éste tipo de bebidas son perjudiciales para la salud por su alto contenido de azúcar procesada, colorantes y otros químicos. Además de eso, hay informes de que las bebidas carbonatadas negras además aumentan el riesgo de cáncer y otras enfermedades desencadenantes de patologías complejas. Llegamos a la conclusión de que debemos dejar estas bebidas, pero tenemos un problema. Hemos adquirido un hábito de consumo y éste tipo de bebidas generan adicción como cualquier otra sustancia sintética. Debemos entonces empezar a tratar nuestra adicción al producto con la práctica del Dhamma y con asesoría si la necesitamos.

Pero supongamos que tenemos predilección por otro producto. Esta vez es una marca de té. Aplicamos el consumo consciente. Investigamos y encontramos que el producto no tiene antecedentes ni estudios que indiquen peligro para el consumidor. Incluso encontramos estudios que indican que el té de esta marca ayuda a la buena digestión, aporta antioxidantes, no tiene calorías y otros más que nos indican que el producto si es en realidad benéfico para el consumidor. Pero entonces aplicamos la Recta Visión. Investigamos nuestra marca de té. Echamos un vistazo casual a la industria y si algo nos llama la atención nos enfocamos en ello.

Resulta que descubrimos que la marca de té que compramos es de una multinacional que siembra sus plantaciones de té a escala industrial en países poco desarrollados. En nuestra investigación nos topamos con noticias sobre líderes locales que denuncian la compra o apropiamiento ilegal de cientos de hectáreas de tierra para sembrar su té y que despojan a comunidades campesinas de sus granjas para esto. Vemos que hay denuncias de que esta gran multinacional está haciendo quebrar a pequeños productores locales de té, que está deforestando grandes sectores de bosque para aumentar su capacidad de siembra y que la empresa tiene suficiente peso económico como para que el gobierno no tome medidas.

Vemos entonces que la forma en la cual se produce un producto que es bueno para nosotros, no es ética, es injusta y causa sufrimiento a otras personas que están siendo violentadas en sus propias tierras.

De ser éste el caso, la práctica del consumo consciente dirigida por la Recta Visión nos dirá que debemos no solamente renunciar de manera absoluta a este producto, por más que nos gusta y nos haga bien, sino que debemos ayudar a difundir las razones por las cuales renunciamos a consumirlo. Esto es practicar las enseñanzas del Buda en nuestra vida de forma real.

El consumo consciente y la Recta Visión son como un escudo y espada para luchar contra las ilusiones del mundo. Toda la enseñanza, las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Óctuple Sendero son de hecho un completo arsenal para avanzar en la vida. No hay área de la vida para la cual no haya una herramienta.

Muchas veces en la iconografía budista, pinturas y estatuas, se representa al Dhamma en las manos de un maestro budista en la forma de una espada. Un budista o practicante del Dhamma es una persona capaz de destruir las ilusiones y afrontar los peligros del mundo con las enseñanzas del Buda empuñadas como una espada. Somos guerreros. Por eso el Dhamma debe practicarse todos los días como un artista marcial o un samurái que depura sus técnicas de combate diariamente. Estudia y comprende todas las enseñanzas del Noble Óctuple Sendero y mantente alerta a todas las ilusiones y engaños que se nos presenta como reales.

El Buda dice:

No vivas una vida baja, recuerda y no olvides; no sigas ideas equivocadas, no te hundas en el mundo.

¡Levántate! Vigila. Camina por la senda correcta. Quien sigue la senda correcta tiene gozo en este mundo y en el mundo del más allá.

Sigue la senda correcta: no sigas la senda equivocada. Quien sigue la senda correcta tiene gozo en este mundo y en el mundo del más allá.

Cuando un hombre considera que este mundo es una burbuja de espuma y una ilusión, entonces el rey de la muerte no tiene poder sobre él.

Ven y mira este mundo. Es como un carro real pintado que engaña a los necios. Los sabios no se dejan encarcelar por él.

Versos 167, 168, 169, 170 y 171. Dhammapada.
Buda.

Compartamos las enseñanzas entre nosotros y entre todos los dispuestos a escucharlas. Mantengámonos siempre alerta y en guardia. Tenemos la mejor arma contra los sufrimientos de la vida. Meditemos en completa paz, con nuestro pulso firme y nuestra espada afilada y lista.



2 comentarios:

  1. Excelente y s bien me considero un practicante y trato de serlo aprendi a reconocer que tambien que me gusta fumar. aunque mi consumo de tabaco es infimo y al igual que canabis, Esos tal vez son mis conflictos mas internos, pero prefiero aceptarlo y de ese modo seguir la practica

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