jueves, 22 de agosto de 2019

Terrorismo budista. El caso Birmania.



El caso de la confrontación entre musulmanes y budistas en Birmania es un hecho que ha tenido mucha importancia a nivel mundial en la última década. Lo que sabemos en términos generales, es que ha habido una confrontación inter étnica e inter religiosa en Birmania, actualmente Myanmar. Y que por circunstancias particulares esta tensión ha estallado generando una situación terrible en el país.

Según los medios de comunicación, lo que está sucediendo en Myanmara es un genocidio. Un exterminio sistemático de una población específica por razón de su raza y religión. Este genocidio, perpetrado por el ejército birmano contra la minoría musulmana Rohingya, estaría apoyado por el clero budista birmano, encabezado por el monje Ashin Wirathu, denominado por la revista Time como “la cara del terror budista”. Aunado a esto, la prensa ha resaltado la inacción de la líder política Aung San Suu Kyi, principal opositora al régimen militar birmano y ganadora del premio Nobel de la paz por su lucha por la democracia.

Este polvorín latente sobre el que Birmania estaba sentada estalló por un incidente ocurrido en el 2.012. Una mujer budista fue violada y asesinada por tres hombres pertenecientes a la comunidad musulmana Rohingya. Este crimen fue la gota que rebasó la copa de una larga historia de tensiones entre ambas comunidades que incluía la destrucción de estupas budistas, la exclusión social de las comunidades Rohingya, la agresión física y algunos asesinatos de monjes budistas y la xenofobia, a estas alturas histórica, de algunos sectores del país hacia esta etnia. El crimen hizo que los monjes clamaran por una acción contundente e inmediata. La junta militar birmana vio la oportunidad de ejercer un nivel de fuerza que la nueva democracia relativa, aún incipiente y débil conseguida por Suu Kyi, no les permitía ejercer. Ahí empezó todo.

Los militares se vieron con justificación para hacer lo que saben hacer, y la represalia fue devastadora. Fue entonces cuando se hizo sentir el Ejército de Salvación Rohingya de Arakán (abreviado ESRA en birmano). Un grupo islamista armado que se levantó para luchar contra el ejército birmano. El ESRA  atacó aldeas hinduistas y budistas con violentas acciones armadas contra la población civil. En represalia, el ejército birmano ejerció duros controles a la comunidad Rohingya, generando así una espiral de violencia de toma y dame en la cual civiles inocentes, campesinos de las zonas rurales que no solo pertenecen a la etnia Rohingya sino también a comunidades hinduistas y budistas birmanas, están pagando los platos rotos de una confrontación armada entre un grupo armado y un ejército dictatorial.

Las grandes cadenas noticiosas han reportado violaciones de los derechos humanos por parte del ejército birmano los cuales incluyen violaciones masivas, masacres y destrucción de aldeas. Incluso algunos medios hablaron de actos de barbarie tan horribles como que los soldados birmanos echaban niños Rohingya al fuego. Los medios denominaron la acción del ejército birmano como “limpieza étnica”.
Este es el panorama de la situación en Birmania a grandes rasgos. Obviamente, la situación es mucho más compleja y profunda de lo que podemos suponer.

En esta época de información instantánea e indignación automática, estamos expuestos a una gran estimulación emocional en lo referente a temas sociales. No demoramos un segundo en reaccionar y tomar partido sin cuestionar el origen de la información. Esto nos hace muy manipulables y reaccionarios, por lo tanto es mejor pisar el freno y pensar antes de contribuir a esa gran avalancha de opiniones venenosas que nos hacen daño y que no cambian nada de la realidad social con la cual estamos comprometidos.

La calidad de la información que tenemos no suele ser lo suficientemente idónea para poder hacernos una opinión medianamente certera, y ese precisamente es nuestro problema con el tema de Birmania. No tenemos suficiente información, y la poca que tenemos no nos es totalmente confiable. Los medios tienen sus intereses propios.

Teniendo en cuenta la imagen de sacralidad que tiene el budismo en occidente gracias a la lucha de SS el Dalai Lama contra el gobierno comunista chino, no hay nada más llamativo e irónicamente más morboso como el título de un monje budista predicador de odio. Es una contradicción simplemente irresistible para los medios occidentales. Esto no quiere decir que Ashin Wirathu sea inocente de todo lo que se le adjudica, pero tampoco quiere decir que todo lo que se dice de este monje y de todo el clero birmano sea la verdad solo porque CNN y BBC lo dicen. De nuevo, hay que analizar el tema con pinzas.

Empecemos por lo básico. Sí es cierto que la comunidad Rohingya está siendo marginada desde hace décadas y que el ejército birmano ha cometido atropellos en contra de ellos. Las pruebas son contundentes y esto es innegable. Ahora, los motivos y la posición de toda la sociedad birmana hacia los Rohingya es algo que deberíamos observar cuidadosamente porque estamos hablando de catalogar a todo un país entero de xenofóbico y asesino con solo leer un párrafo. Recordemos que Birmania ha estado bajo el gobierno de una junta militar dictatorial brutal desde hace décadas y que solo hace poco un rayo de luz de la democracia se asoma por ese país gracias a los esfuerzos y sacrificios de Aung San Suu Kyi, una activista política birmana por la democracia quien ha estado en arresto domiciliario por 15 años, y soportado otros más de asedio de la junta militar, que aun con ridículas argucias burocráticas se negó a entregarle el poder que legalmente le corresponde y que le fue dado por el voto popular del pueblo birmano, el cual hace rato que está harto de los militares. Suu Kyi sigue como asesora del gobierno luchando desde su partido para conseguir la democracia total en Birmania que aún no existe. Debido a los últimos acontecimientos, Suu Kyi ha sido acusada de ser cómplice del genocidio contra los Rohingya. De ser una nacionalista psicótica igual que Ashin Wirathu. Sin embargo, si investigamos bien, tal vez podamos ver cosas más allá de la superficie que nos muestran los medios mundiales.

Aung San Suu Kyi

La situación es esta. La junta militar birmana ya no tiene poder político ante el mundo. Lo perdió en las elecciones generales de 1.990 en la cual el pueblo protestó por considerar que Suu Kyi debió ser elegida primer ministro y traer la democracia al país. La dictadura militar birmana ya no tiene legitimidad diplomática, pero se niega a morir. La lucha por la democracia de Suu Kyi le valió el premio Nobel de la paz en 1.991 y con ello han venido intentos de asesinato, encarcelamientos, calumnias y todos los ataques que la maquinaria Estatal de una dictadura militar puede ejercer. A Suu Kyi se le ha acusado de apoyar los ataques a los Rohingya por su silencio. Sin embargo, ella ha dicho que no puede tomar partido porque los ataques no son unilaterales, sino que hay una confrontación de ambos bandos que viola los derechos humanos hacia ambas partes de lo cual también hay pruebas documentadas, ya que los asesinatos de monjes budistas y de civiles budistas también han sido reportados.

Suu Kyi ha optado por continuar con el discurso de la paz. Si tomara partido por un lado o por el otro, el bando opuesto conseguiría justificación mediática ante el mundo, y sus acciones violentas serían minimizadas o totalmente ocultadas por los medios que apoyan cada bando, sea el gobierno birmano o la prensa internacional respectivamente. Además, hay que recordar que Suu Kyi no es una líder soberana legalmente hablando. Aún tiene el impedimento de la junta militar para la cual ella es la gran piedra en el zapato de la cual no se han podido librar en más de dos décadas. A pesar de su reconocimiento y del poder adquirido en su lucha por la democracia en el país, Suu Kyi no tiene total libertad de acción. Tampoco puede declarar libremente ya que cada palabra suya tiene el potencial de generar consecuencias catastróficas para un lado o para el otro.

De hecho y a pesar de todo, ni ella misma está a salvo en su ejercer político. En otras palabras, Suu Kyi todavía tiene un cañón de fusil apuntando hacia su nuca. Todo el tiempo. Un movimiento en falso y será asesinada lo cual no es un secreto para nadie en Myanmar. El miedo de Suu Kyi no es tanto el peligro que todavía corre su propia vida, sino el hecho de saber que, si ella es asesinada, todo el país estallará en la guerra civil más brutal que Myanmar haya visto jamás. Y ha visto muchas. Su muerte podría significar la destrucción de su país. Así que no es simple condescendencia patriótica o fanatismo nacionalista lo que hace que Suu Kyi mida sus palabras con microscopio. Ella aún es una rehén de la dictadura militar.

El monje Ashin Wirathu por su parte es otra historia. Es la cara más visible de la protesta contra el terrorismo islamista del ESRA, pero no es ni de cerca el monje más radical en la confrontación. Hay otros monjes de mayor edad y más jerarquía con discursos igual o más directos que el suyo. La razón por la cual Ashin Wirathu apareció en el radar de los medios internacionales es porque es un monje moderno que está en las redes sociales y maneja Twitter, Facebook y otras plataformas que lo hacen una figura mediática para sus seguidores. El foco del tema de Ashin Wirathu es el asunto del islamismo extremo. No menciona tanto a la etnia Rohingya, ya sea por conveniencia mediática, ya sea porque no ve el problema tanto en la etnia como en el extremismo religioso. Sin embargo, Ashin Wirathu ha tomado la vocería de una comunidad amplia de monjes y civiles budistas que sí se han visto afectados por el extremismo islámico que no se menciona casi, pero que sí está presente en Myanmar. Solo que no con una contundencia tal como para ser mencionada o comparada con los atropellos que están sufriendo los Rohingya dentro de las fronteras birmanas.

El monje Ashin Wirathu ha dicho que la comunidad budista se debe armar para defenderse de los ataques de los extremistas islámicos. Debido a su férrea defensa de la comunidad budista y el arquetipo budista de pacifismo a toda prueba, la mezcla de budismo y armas ha sido un punto de explotación mediática para generar una supuesta contradicción doctrinal, pero esto es falso. Los tailandeses por ejemplo, fueron el único pueblo surasiático que resistió todas las invasiones europeas y nunca fue sometido. Los tailandeses son tan budistas, o más, que los mismos birmanos, pero nadie les ha cuestionado el uso de las armas y la guerra para defender su nación. Sus guerras no fueron bombas mediáticas. Claro que en esa época no había BBC ni Twitter ni youtube. Es un error pensar que una comunidad budista no pueda ejercer defensa propia por ser budista. De ser esto así, no existirían comunidades budistas en la actualidad. Toda nación debe contar con una fuerza que proteja su soberanía, y los países budistas no son excepciones. Ahora, el punto que debemos analizar aquí es cuando el monje le dice a su comunidad de creyentes, que son civiles, que deben armarse para su autodefensa y, por su parte, el actuar del ejército birmano contra la comunidad Rohingya. Aparentemente una cosa va con la otra, pero la realidad podría ser otra.

Ashin Wirathu

Veamos algunos antecedentes del monje Ashin Wirathu. Ashin Wirathu siempre ha tenido problemas con la cuestión musulmana en Birmania, pero no solo con ellos, sino también con la dictadura militar. Su movimiento también ha encabezado marchas y protestas contra la junta militar pidiendo democracia y apoyando Suu Kyi. Siempre se ha caracterizado por ser frontal y enérgico en sus intervenciones. Tanto así que ya ha pagado una condena de nueve años en prisión por oponerse a la dictadura de los militares birmanos. Actualmente se dice que su largo historial de acciones radicales en contra de los Rohingya le ha llevado a tener problemas con la ley, lo cual es algo irónico ya que el mismo Estado con el cual ha tenido supuestos problemas por incitar al odio racial es el mismo Estado que actualmente está cometiendo el genocidio contra los Rohingya.

Entonces, según la prensa internacional, el monje que está en alianza con los militares para masacrar a los Rohingya, es el mismo monje que ha sido encarcelado por los mismos militares que atacan a los Rohingya, por discriminar a los Rohingya ¿Eso tiene sentido?

Ashin Wirathu fue encarcelado entre 2.003, mucho antes de que Suu Kyi tuviera alguna influencia democrática real en el país. Y salió en el 2.012, año en el que estalló la violencia por la violación y asesinato de una mujer budista birmana a manos de tres Rohingya. Como no podía ser de otra manera, el monje protestó. Pero volvamos al punto. Los mensajes de Ashin Wirathu son dirigidos a sus seguidores. Debido a sus antecedentes de protestas contra el Estado birmano, el ejército no está entre su público objetivo. Es por eso que en lugar de pedirle al Estado que militarice las aldeas para proteger a las personas, les pide a las mismas personas que se armen y se defiendan a sí mismas y a sus aldeas. Cosa que muchos han hecho, no solo budistas, sino también aldeas hinduistas que padecen el mismo fuego cruzado.  

Uno de los puntos clave de su discurso es la posición en contra de los matrimonios mixtos entre budistas y musulmanes. La explicación que da el monje sobre su postura sobre los matrimonios mixtos es la siguiente. Apunta enfáticamente a la situación de las mujeres. Ashin Wirathu explica que cuando una mujer budista se casa con un hombre musulmán, se le dice que puede mantener su religión en su matrimonio. Pero que después de realizado el matrimonio legalmente, a la mujer se le obliga por la fuerza a convertirse al islam, a riesgo de padecer las consecuencias de resistirse a las leyes islámicas. Por esta razón Ashin Wirathu ha hecho una campaña en contra de los matrimonios mixtos. Lo cual inevitablemente ha de ser interpretado por la prensa internacional como el más puro y primitivo racismo, aun sin analizar si es cierto o no que la cuestión de la campaña obedece a un tema religioso, no racial, ya que los musulmanes también pueden convertirse al budismo ante lo cual no hay ninguna objeción. Esto, al menos en teoría, descartaría motivaciones raciales. Pero el tema de los derechos de las mujeres budistas desviaría la atención del tema racial y étnico que es lo que pone en los medios internacionales el tema de los Rohingya.

Ashin Wirathu no habla mucho de los Rohingya en sí. Se suele referir más a los musulmanes radicales. Sin duda tiene una posición crítica a la doctrina islamista y hacia los musulmanes radicales que se puede extender a los no radicales. Desde joven se unió a un movimiento llamado 969. Un movimiento pro budista nacido de la confrontación interreligiosa con los islamistas de varias etnias desde hace ya algunos años. Sin embargo, saber realmente que piensa este monje en particular de la comunidad musulmana en general es un misterio debido a la interferencia mediática de la prensa occidental desde 2.012. Lo que encontramos sobre este monje después de esta fecha en los medios son acciones anti islámicas. Boicotear los negocios musulmanes, rechazar las uniones interreligiosas, y en general una, postura totalmente anti musulmán que da pie a adjudicarle grandes y pequeños males al monje debido a cómo está la situación de Myanmar.

Los medios no se han hecho esperar. Como ya hemos dicho, no hay nada más tentador para vender noticias que las contradicciones trascendentales. Los titulares adquieren un tono deliciosamente morboso. Independientemente de que sea o no verdad, un monje budista terrorista es algo imposible de dejar pasar. Es algo así como una sor Teresa prostituta. Titulares como “el Bin Laden budista”, “la cara del terror budista”, “monje budista pro militar”, “líder budista anti musulmán”, “budistas nazis” y otros, han creado una imagen muy llamativa de este líder budista ante el mundo. Por un lado, se vende la imagen siniestra de un monje terrorista al tiempo que por el otro se alimenta el morbo por la tragedia de los Rohingya, lo cual crea la escena perfecta del villano y su obra macabra, cuando las cosas no son así de simples y se deja de lado la necesidad de ayudar a las personas que de verdad necesitan ayuda urgente. Este tipo de titulares no ayuda a los Rohingya. A los únicos que ayudan es a las cadenas noticiosas “serias” a vender basura amarillista y morbosa.


Hay que ser honestos. Ashin Wirathu es un hombre más pasional que otra cosa. Aunque no es el más radical y seguramente si hay monjes xenófobos y racistas en Myanmar, hay dos cosas que hacen de Ashin Wirathu la delicia de los medios occidentales. Primero como ya dijimos, su uso de las redes sociales. Y segundo la forma en la que se comunica. Las palabras que usa Ashin Wirathu tienen el objetivo de incentivar a sus compatriotas birmanos. Su lenguaje, hay que decirlo, es lo suficientemente gráfico y directo para dar el mensaje que quiere dar a sus seguidores con la intensión de encender sus pasiones en cuanto a la defensa de su causa. Pero una cosa son sus seguidores birmanos y otra la prensa internacional. Él usa figuras muy agresivas. Compara el actuar de los radicales islamistas como lobos o chacales y usa este lenguaje figurativo como un político en campaña, pero con una fuerte dosis de libertad verbal que el político en campaña no puede usar ya que a éste sí le importa su imagen pública. Al monje no.

Vamos a analizar uno de los pocos ejemplos que podemos ver en los medios ya que la información en realidad no es mucha. Tomemos el ejemplo de los lobos y los chacales que tanto ha sido comentado y sobre explotado por los medios internacionales. Ashin Wirathu dice a sus seguidores que los musulmanes hacen de corderos y luego terminan de chacales, parafraseándolo muy resumidamente. En un lenguaje más práctico y manteniendo la misma idea que Ashin Wirathu quiere trasmitir, lo que quiere decir es que los musulmanes, por lo general, cuando son minoría se victimizan. Se muestran indefensos y desventajados. Denuncian islamofobia y claman por la ayuda del mundo occidental, la mano blanca que reivindica derechos de los débiles en todo el mundo. Muestran sus tragedias y buscan generar lástima. Pero cuando son mayoría y toman el poder como en Irán, algunas regiones de África o en algunas otras zonas aisladas del medio oriente, lanzan homosexuales por las azoteas de los edificios, privan a las mujeres de todos los derechos y las tratan como animales, violándolas y poseyéndolas legalmente, ejecutan a cristianos, judíos y cualquier otro creyente no musulmán, ejercen esclavitud sexual, se casan con niñas de nueve años, y en fin, se les olvida la tolerancia.

Obviamente Ashin Wirathu no está tomando en cuenta países como Turquía, Indonesia y otros tantos que son de mayoría musulmana y tienen un gigantesco avance en materia de derechos humanos, igualdad y tolerancia religiosa. Ashin Wirathu solo está tomando en cuenta países atrasados en el tiempo. Pero su punto no es imaginario y hay grupos islamistas que si tienen esa inclinación. Para él, el ESRA posee esta tendencia. En cuanto a los Rohingya no se suele hacer diferencia entre el pueblo de los Rohingya y el grupo ESRA, sin embargo, ante las preguntas sobre esta comunidad, Ashin Wirathu ha dicho que ha pedido al ejército llevar ayuda humanitaria a los campamentos de refugiados. Pero insiste en repeler al ESRA.

Hablemos de los Rohingya. Estas personas han sido excluidas históricamente. Para los birmanos, los Rohingya siempre han sido bengalíes realmente.  Es decir, extranjeros ilegales. No los reconocen como birmanos y han procurado mantenerlos al margen de la vida social y comercial del país. Sin embargo, los Rohingya se han reproducido mucho más rápido en las últimas décadas, esto es una de las denuncias de Ashin Wirathu, y al ser una comunidad excluida en crecimiento demográfico, era imposible que no se generaran problemas. Estas personas no tienen tierra, no tienen casi derechos o asistencia pública. Y al reproducirse en una situación socialmente fronteriza, el resultado es una legión de personas que vino al mundo sin tener realmente un lugar en él. El problema de los Rohingya no es que sean o no musulmanes, o que sean de una etnia distinta, o que no sean considerados birmanos. El problema de los Rohingya es que ya son miles, y nadie quiere darles nacionalidad.

Familias Rohingya huyendo de Myanmar

Otra cosa que hay que tener en cuenta es la verdadera naturaleza del ESRA. Cuando Ashin Wirathu habla de los musulmanes, seguramente los está metiendo a todos en la misma bolsa, y eso es un error absurdo. El ESRA, que es una agrupación de resistencia Rohingya, procede de otro grupo de reivindicación de derechos que surgió en la generación anterior. Sin embargo, el ESRA ha cruzado los límites de la legítima resistencia por los derechos de su gente y ha degenerado en terrorismo vulgar. El ESRA no solo ataca comunidades budistas principalmente y también hinduistas, sino que también delinque como una mafia dentro de la misma comunidad Rohingya. Los cuerpos humanitarios se dieron cuenta de esto en las campañas de ayuda de 2.017.

El ESRA se volvió una verdadera mafia dentro de los campamentos de refugiados. Roban el oro de la dote de los casamientos a las esposas. Extorsiona a los hombres bajo amenaza de atacar a sus hijos. Se adueña de los pequeños comercios. Exprimen a su propio pueblo para hacer la guerra con los birmanos en general, sin tener en cuenta militares, monjes, civiles o incluso occidentales que llegan a ayudar. Los Rohingya están entre la espada y la pared. Sus amenazas son internas y externas. En cualquier caso, el que sean o no musulmanes no tiene nada que ver. El tema de la religión es una excusa de ambos bandos para hacer la guerra. Los unos quieren echar a toda una población al exilio ignorando toda noción de derechos humanos. Los otros quieren crean un mini estado islámico por las armas usando las heridas de su pueblo como excusa y justificación de la violencia. Y en medio de ellos están los Rohingya y también los campesinos birmanos. Pero esto difícilmente sale en los medios.

Y esto es solo la punta de la cola del gran monstruo que se mueve en Myanmar. Nuestro problema como budistas occidentales es precisamente ese. Que no tenemos forma de saber qué está sucediendo realmente allá. Obviamente este es solo un punto de vista personal de una situación mucho más grande de lo que podemos imaginar. Desde esta perspectiva no podemos creer en los medios. No podemos tomar como cierto todo lo que diga CNN solo porque lo dijo CNN, ni podemos creer automáticamente que Ashin Wirathu es la cara del terror budista porque salió en la portada de TIMES con ese título. Todo lo que sale en los medios son insultos y afirmaciones maliciosas sin una sola prueba contundente. En lugar de pruebas, lo que ponen son fotos desgarradoras de la tragedia de otras personas y a esas imágenes trágicas unen otra de la cara del monje protestando y de todo un país únicamente por virtud de su posicionamiento mundial en los medios de comunicación. Solo eso. Todavía no ha salido a la luz una prueba irrefutable de que Ashin Wirathu y el ejército birmano están unidos en una campaña de limpieza étnica. El único criterio para creer esto es que la BBC lo dice, entonces nadie se pregunta de dónde saca la información este periodista de la BBC para publicar insultos llamativos como “el Bin Laden budista” y llamarlos noticia. Incluso hasta ya hicieron una película sobre Ashin Wirathu mostrándolo como un Hitler con túnica. El consumismo occidental nunca pierde el tiempo.

No estoy diciendo que Ashin Wirathu sea inocente. De hecho lo que digo es precisamente eso. No lo sé. Por más que busqué no pude encontrar un solo discurso de Ashin Wirathu completo en inglés. Muchísimo menos en español y ni siquiera en birmano para intentar el rústico ejercicio de una traducción al inglés para poder analizarlo. Lo único que nos llega de las declaraciones de Ashin Wirathu son fragmentos. Frases escogidas. Frases concienzudamente elegidas para poder ser usadas en la creación de la imagen de un monstruo. Todo lo que diga chacales, lobos o cualquier otro insulto. Todo lo que cercana o figurativamente pueda hacer referencia a xenofobia, racismo, o lo que sea que encienda los titulares sin que podamos conocer el texto completo del cual se sacó. Insisto, no estoy diciendo que el monje sea un santo, pero sería una ingenuidad no darse cuenta de lo que los medios quieren hacer y en ningún caso es ayudar a las personas. Nosotros lo sabemos por experiencia propia.

En los ochentas, las guerrillas colombianas fueron mostradas por la prensa internacional como lo que eran. Unas narco industrias psicóticas que ponían bombas en edificios y aviones de pasajeros por la ambición del dinero de la cocaína, mientras se hacían llamar luchadores por el pueblo. Los mostraron como los villanos del cuento, lo que realmente eran. Treinta años después, esos mismos medios intentaron hacer ver a esas guerrillas como movimientos insurgentes con justificaciones sociales y luchas legítimas solo por hacerle porras a una supuesta paz que nunca se hizo. Obviamente esa imagen benevolente de las guerrillas no se difundió aquí, sino por allá en Europa y en USA, donde no tienen idea de que está pasando acá y donde no tienen la opinión real del pueblo en las calles. La experiencia y los vacíos de información, sin nombrar el tono alevoso y amarillista de sus artículos, me dicen que no se puede confiar en la BBC, en CNN ni en todas esas gigantescas cadenas noticiosas que ya se rebajaron al mismo nivel de cualquier pasquín pornográfico, hace mucho tiempo.

A veces me preguntan, tú como budista ¿qué opinas de lo que está pasando en Birmania y como ves a este monje racista e intolerante? ¿Estás de acuerdo con él? ¿Piensas que no es un verdadero budista? ¿Tienes una perspectiva diferente de todo eso? ¿Estás de acuerdo con él? Mi respuesta es la misma:

No tengo suficiente información para hacerme una opinión formada. No sé en realidad qué está pasando en Myanmar. No tengo elementos para determinar la verdadera intención de ese monje. Y por consiguiente considero que lo mejor es abstenerme de dar una opinión al respecto. Lo único que puedo decir es que rechazo todo acto de crueldad hacia otro ser humano, sin ponerme a especificar en etiquetas informativas como la etnia, la religión, que sea minoría o mayoría, lo que sea. Rechazo todo acto de violencia sin importar etiqueta alguna. El estar en una situación desfavorable no le hace más o menos merecedor de consideración. El solo hecho de ser humano me hace rechazar todo acto violento en su contra. Por lo tanto, no estoy en posición de hablar sobre etnias, minorías religiosas o tomar partido en medio de grupos en disputa. Más allá de eso, lo único que puedo hacer es ir a un lugar en el cual la gente sufre, y hacer por ellos aquí lo que no puedo hacer por los otros allá, al otro lado del mundo. Eso es lo que puedo hacer desde mi práctica budista. Y lo único que puedo decir al respecto.

Aunque puede parecer que le estoy dando el lado al monje, la verdad es que estoy haciendo un ejercicio racional, no para darle apoyo al monje, sino para hacer ver que los medio manipulan las tragedias a su conveniencia, lo cual no quiere decir que se justifique siempre a su contraparte. Estoy haciendo uso racional de los criterios morales y éticos que me enseña el Dharma (Estudiar el Kalama Sutta).

Desde un punto de vista objetivo, la veracidad de los medios que cubren las noticias sobre Myanmar hoy en día no es confiable. Y aparte de los titulares de prensa mundial, no tengo información fidedigna del movimiento birmano ni de Ashin Wirathu. Estos dos factores hacen que me convierta en una persona totalmente inhabilitada para dar una opinión mínimamente válida sobre el asunto. Si la recomendación que recibimos como budistas es no estar dando nuestra opinión, cuanto más deberíamos abstenernos de darla cuando no tenemos elementos suficientes para hacernos una idea propia medianamente cercana a la verdad.

Me encantaría tener un discurso completo de Ashin Wirathu, o algún documento de su doctrina para analizarla rigurosamente. O algún estudio sociológico confiable de la opinión del pueblo birmano. Alguna declaración que no haya salido del departamento de prensa de los militares birmanos. O algún material que no haya pasado primero por la maquinaria morbosa de la “prensa libre” y su deliberado morbo mediático. O que Suu Kyi pudiera hablar con libertad, lo cual honestamente, creo imposible por ahora.

Ahora, si llegásemos a tener la suerte de que algún medio independiente pudiera traernos material de ese tipo, y al analizarlo vemos que efectivamente Ashin Wirathu dice hay que destruir a los Rohingya, o que todos los musulmanes son terroristas sin excepción, o que los musulmanes no se pueden convertir al budismo por ser inferiores, en fin, un real discurso de odio que incite a la violencia directamente, entonces no tendremos dudas de que ésta persona en realidad sí es un terrorista en túnica. No habría un ápice de práctica budista en él. Y aun así, mi opinión sobre los medios mundiales no cambiaría en absoluto. El hecho de que apunten a la verdad, por más conveniencia que convicción, no justifica el lenguaje ruin, el linchamiento mediático, ni el juzgar y condenar en cuatro párrafos sin haber tenido pruebas antes. Ni mucho menos esparcir malicia sobre toda una comunidad religiosa mundial solo por el lucro de explotar la morbosidad y la ignorancia que impera en Europa y América. Con Laura en América y demás talk shows nos basta y sobra.

La ignorancia no se combate con ignorancia. La ignorancia se combate con sabiduría, y con honestidad. Los linchamientos públicos en los medios de información y las redes sociales son el nuevo circo romano, y nuestra sociedad devora esa basura como tiburones en frenesí alimenticio disfrazados de justicieros sociales atorados en teclados de computadora.

Como bien dice el Maestro Thich Nhat Hanh, la mejor opinión es no tener opinión. Aun así, es un tema en el que debemos tomarnos cinco minutos en reflexionar porque ni siquiera el budismo está exento de convertirse en un arma ideológica de guerra. Además, a veces alguien llega y nos pregunta sobre este asunto. No somos diferentes a los demás y el mundo es muy prejuicioso. Las acciones de una persona conocida que hace parte de nuestra comunidad tienen impacto en la imagen de todos nosotros. Y aunque no nos debe importar nuestra propia imagen como reflejo de nuestro ego, sí tenemos la obligación de proteger el Dharma.

La recomendación es informarnos lo más que podamos de los temas que nos competen. Investigar con sentido crítico. No tragar entero y tener consciencia de que a veces simplemente no vamos a tener todos los elementos de juicio a nuestro alcance, por lo cual es mejor ser prudente y guardar distancia.

Ahora, si la recomendación es no tener opinión, ¿para qué informarse? Primero porque la ignorancia jamás es una opción aceptable. Debemos mantener una buena cultura general y estar informados del mundo en el que vivimos. Segundo, porque al ver los errores que otros comenten podemos evitar cometerlos nosotros mismos y advertir a otros evitando que caigan en ellos. Tercero, porque no existe problema o error del cual no podamos sacar una nueva enseñanza o una acción beneficiosa. Y cuarto, porque siempre debemos proteger el Dharma. Si alguna persona piensa que el budismo es hipócrita y es igual de dañina que cualquier otro dogma mal interpretado, y esa es precisamente la imagen que los medios occidentales están difundiendo del budismo, nosotros debemos al menos buscar la posibilidad de desmentir cualquier falsedad que se diga sobre el Dharma. No por defender un dogma o algo sagrado, sino porque el Dharma es una medicina que puede ayudar a mucha gente. Si se confunde a la medicina con veneno, mucha gente puede perder la oportunidad de sanarse, o gente buena puede ser dañada, y todo eso por causa de la avaricia de unos pocos.

Esto se hace solo si alguna persona quiere saber realmente qué es el Dharma. No vamos a salir a desmentir calumnias ni a confrontar periodistas. Eso no nos compete. Solo podemos enfocarnos en decir la verdad sobre el Dharma cuando alguien nos pregunta. Eso es todo. Y para poder hacer eso, debemos estar informados, así sea para decir “no sé”. Pero decirlo con propiedad.

Templo budista birmano destruido

jueves, 11 de julio de 2019

Los seguidores de Devadatta


El término “seguidores de Devadatta”, es una expresión alegórica o metafórica que hace referencia a un tipo particular de seguidor del budismo para el cual la práctica budista consiste en ser lo más apegado y estricto posible a unas reglas y formas de práctica específicas, que pueden o no, ser parte del código de conducta establecido por el Buda. No tienen una doctrina en particular ni un dogma específico ya que estamos hablando de un término simbólico para hacer referencia a un tipo de perfil psicológico y a una tendencia recurrente en las comunidades budistas.

Para entender el origen de la expresión “seguidores de Devadatta”, veamos brevemente a qué hace referencia y cuál es el sustento histórico del cual proviene esta expresión coloquial.

Devadatta fue un monje miembro de la Sangha de Buda. Era primo de Siddhartha. Como miembro de la familia real compartió parte de su infancia con el Maestro y recibió la misma instrucción. Al iluminarse Siddhartha, Devadatta se hizo su discípulo y se unió a la orden. Posteriormente, Devadatta sintió deseos de ser el monje más importante de la Sangha. El Buda ya estaba avanzado en edad y Devadatta le sugirió que le traspasara el mando a él para que se encargara de dirigir a los monjes mientras el Maestro descasaba en sus últimos años. El Buda vio las verdaderas intenciones de su corazón y le negó esa posibilidad tajantemente. “Ni siquiera delegaría el Sangha a Sariputta o a Moggallana (dos de los monjes más cercanos al Maestro), menos aún a ti, tú que deberías ser tosido como saliva.”. Le respondió el Perfecto. Devadatta se sintió humillado ante toda la Sangha y sintió deseos de sustituirle del mando de la orden del modo que fuera.

 Se llenó de envidia hacia el Maestro y quiso hacerse con el liderazgo de la Sangha tratando de destruir la autoridad del Buda. Para ello, Devadatta empezó a exigir que las reglas monásticas fueran más rígidas y extremas, asemejándose más a las antiguas formas ascéticas de las prácticas védicas que el Maestro ya había probado y descartado durante su previo camino hacia la iluminación. El objetivo era demostrarle a la Sangha que el Buda no era lo suficientemente exigente para dirigir la orden y que se necesitaba a alguien con más carácter y menos consentimientos para con los monjes y los laicos. Es decir, él mismo.

Devadatta enumeró una serie de reglas ascéticas que se practicaban en las religiones védicas para implementar en la Sangha, tales como no entrar nunca a un lugar con techo viviendo siempre a la intemperie, no comer ningún tipo de carne o dormir sentado y no acostarse jamás, entre otras igual de rígidas. El Buda rechazó la implementación de dichas reglas y Devadatta se rebeló. Creó división en la Sangha y se separó de la orden llevándose con él a un grupo de monjes que decidieron seguir sus reglas.

El Buda siguió siendo la autoridad máxima de la Sangha y contaba con el apoyo de los reyes así que la envidia de Devadatta no paró de crecer. Intentó asesinar al Maestro tres veces. Le envió un asesino, hizo soltar un elefante enfurecido frente a Él, y él mismo soltó una gran roca desde lo alto de un barranco al paso del Buda para que le cayera encima. Los tres intentos de matar al Buda fallaron y Devadatta fue degradado de su calidad de monje. Su final no fue muy benévolo.

Desde los tiempos de las primeras órdenes, se les ha llamado seguidores de Devadatta de manera informal a aquellas personas que han querido hacer una Sangha separada de las enseñanzas del Buda histórico apelando a reglas distintas y dándole más importancia dogmática a estas prácticas radicales, con la excusa de una mayor observación y dedicación que los demás.

Esta tendencia ha estado presente históricamente en todas las religiones y es lo que provoca los cismas o las separaciones reformistas que bifurcan un tronco doctrinario en varias ramas que se excluyen y rechazan entre sí. En el budismo este intento no funcionó, y los seguidores originales de Devadatta se perdieron en el tiempo. Sin embargo, siempre surgen nuevos “seguidores de Devadata” dispuestos a abrir nuevas divisiones en el Dharma de Buda.
  
Este es un perfil o estereotipo de seguidor del budismo exactamente igual al que aparece en otras religiones como por ejemplo el cristianismo. Todos conocemos a los cristianos devotos y entre ellos hemos visto a los legalistas extremos que pretender implementar las leyes de Moisés igual a como se hacía en su época y bajo el mismo esquema de rigidez. Este es un cliché cristiano que está muy lejos de representar a la mayoría de la comunidad cristiana. En nuestro caso tenemos a los seguidores de Devadatta. Para el devadatto, el criterio para llamar o no a alguien budista es su nivel de seguimiento de las normas.

El punto de división con los seguidores de Devadatta no es simplemente el aferramiento estricto a las reglas, sino el tipo de reglas que, según ellos, deben seguirse para ser budista. Éstas por lo general son reglas que no hacen parte del código establecido por Buda o son una exageración de las mismas. Por consiguiente, lo que el seguidor de Devadatta intenta hacer es usar la autoridad del Buda para aumentar la observancia de supuestas normas que el mismo Buda aclaró que no eran prácticas obligatorias sino opcionales, o que no solo no eran normas sino que las rechazó y explicó que no debían hacerse. El devadatto usa la autoridad del Buda para contradecir al mismo Buda.

Este término coloquial para denominar a un seguidor legalista del budismo ha sido usado desde los tiempos del Buda hasta hoy. Cada generación a través de los siglos ha tenido sus seguidores de Devadatta en todas las tradiciones y escuelas. Se han escrito nuevos comentarios, Sutras y hasta leyendas biográficas del Maestro en las que establece reglas nuevas cientos de años después del Canon Pali. Estas iniciativas buscan distorsionar el Dharma alejándolo de la doctrina del Camino Medio y pujando por una práctica más radical.

Una de las razones de esta tendencia es que esta observancia legalista de la norma genera concentración de poder en el monje, que es lo que buscaba Devadatta, y hace de la Sangha una vitrina moral de egos religiosos. La Sangha se convierte entonces en un concurso permanente. El que más estricto sea con su práctica de las normas, más respeto debe merecer y más autoridad ha de tener para señalar a los otros. A lo largo de la historia han surgido maestros a cargo de monasterios, monjes y también laicos, que han reinterpretado las Enseñanzas de forma radical, anexando elementos que el Buda jamás nombró o que había rechazado.

Un devadatto es, en términos simples, un fanático budista. Una persona que quiere hacer del budismo una doctrina pura llevada por una Sangha estricta, exclusiva y unificada en todos los aspectos, sobre todo el social. En palabras más castizas y haciendo referencia a un viejo dicho católico, podemos definir a un devadatto como a alguien que quiere ser más budista que el Buda. Alguien que acepta y rechaza Sutras categóricamente según encajen o no en su visión de la práctica, del mundo y de su sentido de justicia. Los seguidores de Devadatta en la historia han llegado incluso a usar la violencia contra otros budistas y a generar conflictos políticos y sociales.

Hoy en día, los devadattos siguen buscando una pureza doctrinal de profundas convicciones sociales y escasas indagaciones históricas y doctrinales del Dharma. Son personas que vienen con sus propios conflictos, que traen sus propios sufrimientos enmascarados en guerras sagradas contra lo incorrecto y que encontraron en el budismo su plataforma de lucha. Y tienen internet…

Difícilmente pueden llegar a ser personas físicamente violentas aunque a veces lo son, pero sí suelen ser muy agresivos verbalmente y tienden a una racionalización extrema de la doctrina que usan para descartar lo que ellos consideran “no budista” de lo “verdaderamente budista”. Son academicistas aficionados. Interpretan debate como confrontación y sin importar los argumentos y la lógica, jamás cambian de opinión.

Una de las marcas más visibles de los seguidores de Devadatta es su tendencia a la militancia. Son personas que gustan de la identificación con uno o varios grupos. Algunos suelen mezclar budismo con política, siendo esta tendencia más usual hacia los movimientos de izquierda. Sin embargo, también los hay de porte nacionalista de derecha. Suelen adquirir una misión de “predicar”, o como le suelen llamar, informar o educar al pueblo inculto, aclarando “errores históricos” que grupos contrarios han divulgado maliciosamente sobre las verdaderas enseñanzas de Buda. Les es muy difícil abstenerse de dar su opinión ya que no la interpretan como una opinión sino como un argumento de la verdad. Por lo general son jóvenes y están tan convencidos de que están en lo correcto que incluso justifican el odio (desde el mismo budismo lo cual es absurdo) hacia los que no piensan como ellos por considerarlos personas sin ética ni moral y de ignorancia voluntaria.

Hay distintos tipos de devadattos. Algunos son simplemente seguidores exagerados de una tradición, de un maestro o lama hasta el punto de considerarlo igual o más importante que el Buda mismo, y no toleran ningún desplante hacia su objeto de adoración. Otros son más del tipo político, haciendo algo parecido a lo que fue la teología de la liberación con el catolicismo en Suramérica, pero ahora con el Dharma. Otros escogen un tema social en específico como el racismo, el feminismo, el veganismo, la misma izquierda, el ateísmo o cualquier otro, y se aferran a él basando su impetuoso sentido de justicia en una errónea interpretación del Dharma. Siempre tienen su Sutra por lo general escrito cientos de años después del Canon Pali, un hecho histórico desconocido y una explicación racional que revela por qué la gente ingenua ha sido engañada por tanto tiempo y ellos están en lo correcto.

Internet está repleto de seguidores de Devadatta, por eso se advierte tanto sobre buscar información en los foros y en las redes sociales. Es muy fácil dejarse llevar por alguien que basa su identidad como budista en apoyar causas justas en redes sociales más que en el mundo real. Como siempre, recomendamos más libros y menos foros.

El término “seguidores de Devadatta” también suele usarse de manera despectiva, sobre todo en los países del sur de Asia, para referirse a personas que quieren hacer un nuevo Dharma aparte de las Enseñanzas establecidas. Curiosamente, los seguidores monásticos de Devadatta llamaron retrógrados y rígidos a los seguidores de la Doctrina establecida por el Buda, cuando fueron ellos mismos los promotores de una doctrina mucho más rígida, conservadora y basada en prácticas acéticas más anacrónicas y antiguas que se alejaban de la Enseñanza del Camino Medio del Buda.

Los seguidores de Devadatta de los que estamos hablando aquí no tienen nada que ver con los monjes que siguieron a Devadatta o con las personas que siguieron su doctrina cuando se separaron de la Sangha del Buda. Como ya hemos explicado, este término se usa de forma alegórica y simbólica para hacer referencia a budistas legalistas radicales de diferentes bases ideológicas o escuelas.     

También hay seguidores de Devadatta con títulos de maestro budista adquiridos en un linaje tradicional. Cuando un monje o maestro intenta vender el discurso, disimulada o frontalmente, de que su tradición budista es la mejor y las demás están equivocadas o son incompletas, esto es un símbolo de purismo doctrinal. Significa que la persona le da más importancia a la forma exterior del Dharma, su escuela en particular, que al Dharma mismo. Recordemos que el Buda explicó que las tradiciones son como las tazas de té y el Dharma es como el té. Las tazas pueden variar según la tradición, pero el té del Dharma siempre es el mismo. Un monje que le da más importancia a su doctrina adjudicándole superioridad frente a las demás, le está dando más importancia al juego de té que al té que nos beneficia a todos sin importar qué recipiente lo contenga. Le da más importancia a su propia investidura de monje que al mismo Dharma.  

Podemos ver en diversas charlas publicadas en internet cómo algunos monjes occidentales dicen cosas extrañas y absurdas que nos pueden dar pistas de qué son realmente. Por lo general intentan mezclar neurociencia con espiritualidad y en medio ponen los beneficios de la meditación haciendo un sánduche pseudodoctrinal muy atractivo para el turista. O en lugar de hablar de meditación se dedican a vender el mindfulness tan de moda por estos días. Pero de las Enseñanzas del Buda, del Dharma o de la práctica en sí, hablan poco. Por no decir nada.

He podido escuchar personalmente a monjes tibetanos diciendo que el budismo tibetano es la máxima evolución del budismo. A su vez, a monjes zen diciendo que el zen es la máxima evolución del budismo, y también a un supuesto monje Chan que se ufanaba de poseer un linaje directo e ininterrumpido desde el Buda Sakyamuni hasta su propia persona. Pero que tenía la instrucción doctrinal y la cultura general de un drogadicto futbolero de barra brava. Ese fue el más lamentable. Y aun así tenía personas fieles bajo su guía que le llamaban maestro, le rendían homenaje y le ofrendaban como si fuera un ser iluminado. Por eso es tan importante investigar bien a las personas y no tragar entero solo por razón de un linaje o la presentación de un extenso curriculum vitae espiritual. Una túnica y un título no son pruebas de ser maestro budista, tal como lo advirtió el mismo Buda.   

Para estos monjes, o más bien personas comunes con disfraces de monjes, su forma de budismo es la más perfecta y cercana al Buda. Y todas las demás tradiciones son caminos de nobles intenciones, pero torpes, incompletos y equivocados que buscan llegar a la perfección del Dharma. Es decir, a la tradición que ellos mismos están enseñando.

Un factor común de estos maestros budistas, porque sí vienen con títulos monacales genuinos comprados en oriente, es que tienen una particular aversión hacia el budismo temprano. Nunca dejan de echarle agua sucia a la tradición Theravada a la que despectivamente no dejan de llamar hinayana, adjudicándole calumnias realmente horribles y en algunos casos mentiras absurdas y totalmente ridículas. Las tradiciones Mahayanas son las que más tienen presencia en occidente y los devadattos monjes suelen obtener títulos Mahayanas genuinos fácilmente. Acá en Latinoamérica, la tradición del budismo temprano casi no tiene representantes, por lo cual es más fácil ensuciar la túnica del que está ausente.

Si usted va a escuchar las enseñanzas de un monje budista, y entre sus explicaciones de lo bonita que es su tradición la persona empieza a echarle el sucio del budismo a otra tradición, cualquiera que esta sea, eso le debe dar la visión suficiente para entender que esta persona por más linaje, título, experiencia, años, túnicas y cabeza rapada que tenga, no es ni monje, ni maestro, ni un budista. Usted se encontrará simplemente frente a un farsante. Y lo mejor será dejar que termine la charla, agradecer amablemente por la enseñanza recibida y retirarse de ahí para no regresar jamás. Un verdadero monje budista jamás habla mal de otras tradiciones budistas. No puedes considerar a alguien como maestro si su método es la calumnia o el mal hablar de otros en su ausencia. No se necesita mayor conocimiento para comprender esto.

El otro gran estereotipo de nuestro tiempo es el budista vegano o como yo les llamo, los “budiveganos” (Si, ya sé que suena medio tonto pero me gustó como suena). No requiere mucha explicación. Difícilmente alguno de nosotros no se habrá topado con una persona vegana que es budista, o con un budista que es vegano (para no complicarte, llámales budiveganos). Es difícil saber si hay un factor que complemente al otro ya que los fusionan de tal manera que no hacen ninguna diferencia entre una cosa y la otra. Los budistas veganos están convencidos de que Buda era vegano como ellos y que despreciaba a los comedores de carne como si fueran asesinos o gentes de gran ignorancia e inmoralidad. Se apoyan en Sutras tardíos que toman como sagrados por su antigüedad cuando históricamente son documentos prácticamente nuevos y no se sabe si realmente son Sutras. Como ya comentamos, seguidores de Devadatta ha habido en todas las épocas y estos también escribieron documentos en nombre del Buda.

Los planteamientos de los devadattos budiveganos son en realidad muy sencillos. Todos los Sutras que hablen sobre vegetarianismo son los correctos. Todos los demás están equivocados, sin importar antigüedad, fuente o importancia canónica. El Canon Pali está mal traducido. Y mal interpretado (por la misma orden que lo ha conservado y protegido por dos mil años) ya que todas las partes en las cuales el Buda comió algún tipo de carne están equivocadas. Según ellos, donde decía cerdo, en realidad decía hongo. Donde decía pescado, decía otra planta. Donde decía ave, decía otra cosa, y así…

En la actualidad, el sistema moral del devadatto budivegano también es muy simple. Si eres un defensor de los animales debes ser vegano. Si no eres vegano, no puedes ser un defensor de los animales. En este caso no hay opción. El no ser vegano ni vegetariano y defender causas que protejan a los animales significaría ser un hipócrita y un cómplice de crímenes. El veganismo viene siendo como el certificado de membresía de los verdaderos defensores de los animales. Un requisito para poder llamarte como tal. Una regla de oro que hay que seguir sí o sí, sin ninguna falta o disculpa. La norma es clara y no hay lugar a matices. O se es vegano del todo, o no se es ni vegano, ni budista, ni nada. En tal caso serás un simple hipócrita asesino que se deja llevar por el vil consumismo capitalista cuyas manos están bañadas de sangre inocente. Y ya está.  

El origen de estos puntos de vista radicales son factores personales muy íntimos y dolorosos que se activan por la generación de la culpa. Al ser expuestos a imágenes absolutamente grotescas y aberrantes de maltrato animal, la persona se identifica con la víctima a nivel personal y asume como verdad cualquier mensaje que acompañe a esta imagen. Información que por supuesto jamás verificará por sí mismo. El resultado es una persona hipersensible, moralmente herida y emocionalmente agresiva. Termina confundiendo indignación con injusticia y gastará todas sus energías y fuerzas en luchar contra un mal que, en principio si existe, pero que es distorsionado y sobredimencionado de forma dantesca. Como un pentecostal que piensa que el mundo se va a acabar dentro de ocho días porque sintió un temblor de 3.5 por primera vez.

Al ser el budismo una doctrina espiritual, el vegano budista busca usarla para entrar en los demás practicantes a través de la figura del Buda como el máximo vegano justiciero, intentando sembrar un campo que en teoría ya está arado, fertilizado y listo para sembrar su semilla.

Los veganos radicales son personas que viven con un gran sufrimiento. Un nivel de Dukkha muy agudo y constante que se activa todos los días cada vez que encienden el televisor, salen a la calle o ven a un humilde parroquiano almorzando. Como personas que viven con tan agudo sufrimiento mental, los veganos radicales deben ser tratados con compasión y con amor. Sin embargo, esto no significa que debemos aceptar su absurda escala ética ni su contaminado sentido de la moral. Debemos comprender sus razones y tratar de ayudar hasta donde nos permitan las condiciones, a vencer el sufrimiento de los seres. Pero los veganos deben entender que si no respetan las decisiones individuales de los demás, no podrán ayudar a los animales, ni a las personas, ni a sí mismos. Y su mensaje terminará en la caneca junto con las revistas de los testigos de jehová.

La discusión sobre el veganismo en el budismo es un tema que se presta para amanecer comparando argumentos de autoridad ética sin fin. Algo en lo que no debemos perder el tiempo ya que es una discusión estéril y sin sentido. Para saber qué dijo realmente el Buda sobre comer carne, lee el artículo Veganismo y vegetarianismo en el budismo, que podrás encontrar en este blog.

Ahora, ¿Cuál es la actitud correcta al momento de encontrarse con un seguidor de Devadatta? La respuesta es simple. Ninguna. No se discute, no se contra argumenta, no se opina, no se pelea. El Buda explicó que no debemos enfrascarnos en discusiones que no tengan sentido o de naturaleza ociosa. No hay debate con un devadatto porque el devadatto no quiere debatir, quiere ganar. Convencer al otro de que está equivocado y él está en lo correcto. Y no contemplará en ningún momento la posibilidad de que esté equivocado, lo cual es la principal herramienta para aprender enseñanzas nuevas y mejorar como personas en este mundo.

Los devadattos son parte del paisaje budista. No son necesariamente un factor negativo en sí. No significa necesariamente que se trate de una persona dañina, egoísta u odiosa. Muchos en verdad tienen una buena intención y sus objetivos son nobles, solo que su diagnóstico de los problemas y su formulación de las soluciones no son las correctas y tienden a la división. Otros simplemente padecen una enorme necesidad de autoafirmación y atención. Lo importante es entender que todos somos diferentes. Aunque un grupo siga la misma doctrina, es imposible que todos piensen exactamente igual en cuanto a todos los temas. De esa diferencia viene el intercambio de conocimiento y el crecimiento de la sabiduría en una comunidad.

Lo contrario de un devadatto no es ser laxo en cuanto a las normas ni creer toda la doctrina budista sin analizarla, cuestionarla o ponerla a prueba. De hecho, como budistas debemos hacer exactamente eso. Nunca tragar por entero y comprobarlo todo por experiencia propia como nos enseñó el Buda.  Lo contrario de ser un seguidor de Devadatta es simplemente entender que existen otros puntos de vista. Comprender que somos diferentes y siempre contemplar la posibilidad de que podemos cambiar de opinión. En resumen, lo contrario de ser un seguidor de Devadatta es la práctica de una virtud tan necesaria como poco usada. Tolerancia. Una comunidad sin tolerancia tarde o temprano se termina dividiendo y atacando entre sí. Tolerancia no significa permisividad o falta de disciplina. Tolerancia significa tener la madurez de poder sentarnos en la misma mesa y compartir cuando pensamos distinto. Eso es todo.

El término “seguidores de Devadatta” no debe ser usado para dirigirse a otros en público. No debe usarse como se usa el término hinayana, que es despectivo y de muy mal gusto. Este término se usa para identificar uno mismo a una persona o personas que tienen este perfil de practicante y el objetivo de realizar esta identificación es evitar confrontaciones. No señalas a alguien y le dices ¡tú eres un seguidor de Devadatta! Y te vas dejándolo discutiendo solo como el pato Donal tocando su violín invisible en medio de su rabieta. En lugar de eso, observas con tu criterio y tu sentido común si la persona con la que estás hablando es o no un devadatto. Si así es no le confrontas. El fuego no se apaga con leña. Simplemente le escuchas, le agradeces y te despides. Y si se presenta otra oportunidad para compartir mejor la información, la aprovechas sin intención de confrontar.

De nuevo quiero agradecer a los fieles seguidores del blog. Tanto a los practicantes que envían mensajes de agradecimiento como a los devadattos y budiveganos que también merecen reconocimiento y me enseñan palabras nuevas que no puedo usar en público. Todos los comentarios, preguntas y recomendaciones de los lectores siempre son bienvenidos. Un saludo a todos y manténganse siempre en la práctica.  

domingo, 19 de mayo de 2019

Preguntas Estúpidas


Este artículo está dirigido a personas practicantes de budismo. No se refiere a personas neófitas o que apenas empiezan a conocer esta doctrina.

En este artículo vamos a hablar sobre los diferentes tipos de preguntas que las personas hacen en los foros budistas. Analizaremos cuatro tipos de preguntas que son; primero, preguntas culturales; segundo, preguntas conceptuales; tercero preguntas prácticas; y cuarto, preguntas estúpidas que es el tema principal sobre el cuan nos extenderemos.

Estos tipos de preguntas no se relacionan directamente con tipos específicos de personas. No se quiere dar a entender por ejemplo que las personas culturales hacen preguntas culturales o que las personas conceptuales hacen preguntas conceptuales. No estamos hablando de tipos de personas sino de tipos de preguntas. De hecho, los primeros tres tipos de preguntas hacen referencia a un mismo tipo de persona. El budato solitario que pasa de estudiante a practicante mediante un proceso de estudio y reflexión de las enseñanzas, y que va pasando por estos tres tipos o podríamos decir niveles de progreso en el estudio y práctica del Dhamma.  

Cabe aclarar que este es el progreso posible que puede tener una persona de ciudad a través de un computador en el mundo actual cuando se encuentra sólo en su práctica en un país cristiano. No quiere decir necesariamente que este sea el conducto regular de aprendizaje de todo budista occidental. Además de esto, podemos decir que también puede haber personas que se acerquen al budismo solo en una de estas tres formas de indagación y puedan sacar provecho de las Enseñanzas pudiendo o no convertirse al budismo.

Los foros.

Los foros de internet son el principal punto de encuentro de los budistas occidentales actualmente. Aunque ya hemos comentado en artículos anteriores que los foros no son una fuente fidedigna de información, sí brindan la oportunidad de dar con personas que sí practiquen apoyadas en fuentes genuinas. Además, por algo se debe empezar. Nuestros recursos en cuanto al Dhamma son limitados y debemos hacer lo que podemos con lo que tenemos.

En estos foros abundan todo tipo de preguntas y de personas. Gente que desea practicar la Enseñanza Budista de manera específica y gente que simplemente gusta de todas las concepciones espirituales en general. De todos los diversos tipos de preguntas que se pueden encontrar en los foros, podemos resaltar cuatro tipos por su frecuencia los cuales veremos a continuación.

El primer tipo de preguntas son las preguntas culturales. Son preguntas que hacemos para formarnos una idea del budismo como movimiento mundial, su  historia y su significado actual. Es decir, estamos preguntando sobre el gran barco que nos trae el tesoro. Las culturas orientales. Ejemplos de estas preguntas son: ¿Qué es una estupa y qué significa? ¿Es el Dalai Lama el Papa de los budistas? ¿Por qué el budismo tibetano tiene estos rituales y los otros no? ¿En qué se diferencia el Zen del budismo tibetano? ¿Cuántos tipos de budismo hay? ¿Qué es Vesak? Y otros por el estilo incluyendo preguntas sobre la biografía del Buda.

Estas preguntas vienen siendo como un mapa básico para viajeros. Señales culturales para empezar a ubicarse en el gran universo budista.

El segundo tipo de preguntas son las preguntas conceptuales. En este tipo de preguntas las personas se interesan más por el significado y el contenido de las enseñanzas del Buda-Dhamma. Ejemplos de estas preguntas son: ¿Qué significa el deseo o cómo se interpreta el deseo en el budismo? ¿Qué significa Dhamma? ¿Por qué el Buda dejó su familia y su reino? ¿Cuál es el significado de las Cuatro Nobles Verdades? ¿Qué libros me recomiendan para iniciarme en el budismo?

Como podemos ver, este tipo de preguntas apuntan más al sustento doctrinal real, a la sabiduría espiritual o a la marca única del Dhamma que la diferencia de las demás confesiones religiosas. Este tipo de preguntas las hacen personas que tienen una inquietud real hacia las enseñanzas más allá de lo superficial, sin que esto signifique que vayan a ser practicantes del Buda-Dhamma. Podemos interpretar estas preguntas como la información que recoge el viajero cuando después de usar el mapa y llegar a su destino, empieza a conocer los lugares a los que quería ir cuando salió de casa y empieza a disfrutarlos en persona. En estas preguntas la persona puede o no haber experimentado una Visión Recta pero son un terreno muy fértil para ello.

El tercer tipo de preguntas son las preguntas prácticas. Este tipo de preguntas las hacemos cuando ya estamos seguros de que, o vamos a intentar practicar budismo (ponerlo a prueba) o ya decidimos que seremos budistas y necesitamos iniciar la práctica. Este es el viajero que llegó a un destino y decidió quedarse a vivir allí. Ejemplos de este tipo de preguntas son: ¿Cómo puedo empezar a meditar, es decir qué pasos debo seguir para iniciarme en la meditación? ¿Debo poner un altar, y si debo ponerlo cómo se usa? ¿Cómo debo practicar los cinco preceptos en mi día a día? ¿Debo seguir el Noble Camino Óctuple todo al mismo tiempo o debo hacerlo grado por grado desde la Visión hasta la Meditación? ¿Es obligatorio que tenga un maestro y si no lo consigo no puedo ser practicante?

Este tipo de preguntas son hechas por personas que ya han tenido un estudio autodidacta de las enseñanzas aunque sea básico. Las hacemos cuando hemos comprendido que el Dhamma es más práctica que teoría y deseamos poner a prueba las enseñanzas en nuestra vida tal como el Buda nos dijo que hiciéramos. Este tipo de preguntas son la puerta de la verdadera práctica budista, sin embargo no son garantía de que la persona realmente vaya a ser un practicante del Dhamma porque pueden devenir en simple ritualismo y ceremonias vacías adoptando solo las formas superficiales. Aun así los beneficios que obtendrá por hacer estos intentos son innegables, sobre todo en cuanto a la meditación.

El cuarto tipo de preguntas, el que nos ha traído aquí, son el tipo de preguntas más comunes en los foros de internet. Y son las famosas y mentadas PREGUNTAS ESTÚPIDAS.

Hay que aclarar de nuevo que cuando una persona es neófita, no tiene nada de información y entra a un foro de budismo indagando sobre el tema por primera vez, es lógico que haga preguntas básicas y confronte la información que tiene sobre el budismo sacada de la cultura popular, que siempre es errónea, con la información real. Estas preguntas no son estúpidas, son preguntas muy valiosas y muy importantes y deben ser respondidas con la mayor claridad posible, no importa lo obvias que puedan parecer.

Las preguntas estúpidas no son hechas por gente nueva en el budismo sino por gente que ya tiene una información básica de la doctrina. Aclarado esto veamos uno ejemplos de preguntas estúpidas:

¿Cómo me desapego de una persona?
¿Cómo manejo mi ira?
¿Por qué me quedo dormido cuando medito y qué puedo hacer para que no suceda?
¿Cuál es la diferencia entre el budismo y el arekrishna, hinduismo o cualquier otra religión oriental?
¿Cómo puedo hacer para levantarme temprano y meditar?
¿Cuál es el mejor material para un Japa Mala?
¿Cómo puedo sanarme? ya no quiero sentirme mal.
¿Cómo ve y que opina el budismo de la relación de pareja y cuando termina que sucede?
¿Cómo me desapego de las tentaciones de los sentidos?
¿Cómo hago para que mi novio haga lo que yo quiero?
¿Meditar sirve para arreglar los problemas del colon irritable?
Mi perrito se murió y no puedo superarlo. ¿Qué mantra me sirve para superarlo?
¿Alguien puede adentrarme en esta maravillosa filosofía o religión?

Puede que su primera reacción al ver catalogadas estas preguntas como estúpidas sea “¿pero cómo van a ser estúpidas estas preguntas? Estas no son preguntas estúpidas. Estas son preguntas normales de personas que no saben practicar el Dhamma y preguntan desde su honesto desconocimiento cómo hacer la práctica. ¡Está usted muy fuera de lugar señor mío!”. Veamos entonces a qué obedecen tan caprichosa clasificación.

Hay una diferencia básica entre una pregunta hecha por un neófito y un formulador de preguntas estúpidas. Primero como ya hemos dicho, el neófito carece de información en tanto que el segundo caso ya tiene una información aunque  sea básica. El primero está buscando información. El segundo está preguntando qué debe hacer con la información que ya tiene.

La crítica a las preguntas estúpidas radica en que no son preguntas que buscan responder cómo practicar el Dhamma, sino cómo hacer que el Dhamma haga cosas por mí que yo no quiero hacer. Estos no son viajeros como los de las preguntas anteriores, sino más bien turistas que desean pagarle a alguien para que les haga el tour, les muestre los lugares bonitos, les de las bendiciones sagradas para la buena suerte y una linda foto de recuerdo para que la vean sus amigos.

Miremos la pregunta ¿Cómo hago para desapegarme de una persona? Si ya se tiene un sustento básico de la Enseñanza budista la pregunta ya está respondida. El método ya está dado. Comprender la naturaleza del apego que consiste en el deseo bajo, entender qué es el deseo, las necesidades del ego, practicar el Noble Sendero, meditar, etc. Es decir, esta es una pregunta válida para alguien que jamás en la vida haya escuchado nada ni sepa nada de budismo, lo cual sería raro porque está preguntando específicamente por “el desapego” que prácticamente ya es un término budista y es de las primeras cosas que se explican. Ya es una muletilla de la jerga budista. Y con la explicación del desapego viene su respectivo tratamiento. Cómo se usa el Dhamma para tratar el desapego. Estudio, reflexión y meditación, etc. Trabajo espiritual en pocas palabras.

Cuando una persona pregunta ¿Cómo hago para desapegarme de una persona a la que estoy muy apegada? No está preguntando nada en absoluto sobre el concepto del desapego, ni sobre la enseñanza, ni sobre nada de budismo. Esas cosas ya las sabe. Lo que en realidad está preguntando es: ¿Qué método mágico e instantáneo puede darme el budismo para que yo deje de sentir fuerte apego hacia esta persona de un momento a otro sin que yo tenga que hacer nada que implique mi esfuerzo, mí tiempo y un mínimo de sufrimiento? Eso es lo que esta persona realmente está preguntando y en resumidas cuentas eso es lo que están buscando todas estas preguntas estúpidas.

Miremos otro ejemplo. ¿Cómo manejo mi ira? Esta pregunta se puede hacer sobre cualquier otro sentimiento intenso como tristeza o euforia. Si lo pregunta alguien que no conoce nada de budismo pues hay que explicarle las bases. Si lo pregunta alguien que ya tiene los conceptos básicos de apego, deseo mundano, meditación, el Noble Sendero, pues lo que en realidad está preguntando es ¿Qué método budista puedo usar para apagar mi ira como quien apaga una luz apretando un botón? Las respuestas a estas preguntas son prácticamente las primeras que se dan cuando un empieza a estudiar budismo. Las explicaciones para el control de emociones básicas son la explicación elemental de la práctica. Quien ya conozca estas introducciones y continúe haciendo estas preguntas es como si no hubiera escuchado ni leído nada. Y esto pasa porque lo que se ha escuchado, leído o hablado “no se ha practicado en absoluto”.

Veamos otra pregunta, ésta es especial y ejemplifica mucho mejor el concepto de pregunta estúpida. ¿Cómo puedo hacer para levantarme temprano y meditar? Esta es de oro. Aquí no se está preguntando por una técnica de meditación, ni una actitud mental, ni nada en realidad referente al Dhamma. Aquí lo que se está preguntando es ¿Cómo puedo hacer para poder levantarme y meditar temprano sin que tenga que obligarme a luchar contra mi propia pereza? ¿Estamos entendiendo el punto? Se habla de la práctica budista como si se tratara de un compendio de secretos milenarios para realizar pequeñas proezas caseras de la vida cotidiana.

Veamos otros ejemplos. ¿Cómo puedo sanarme?, ya no quiero sentirme mal. Pregunta amplia y profunda como el abismo del océano. Un poco grande para un foro de Facebook. Todo el Buda Dhamma consiste en responder esa pregunta como para comprimirla en un comentario. Otra, ¿Cómo me desapego de las tentaciones de los sentidos? ¿Podemos decir que esta persona no sabe nada del camino budista cuando está hablando de “desapego de las tentaciones de los sentidos? Esta persona ya conoce la respuesta. Lo que está buscando es la versión gringa, rápida, económica y sin esfuerzo en la puerta de su casa por tan solo 9,95$.

Veamos otra: Mi perrito se murió y no puedo superarlo ¿Qué mantra puedo usar para superarlo? Las pérdidas de seres queridos son un tema muy distinto y muy doloroso que por lo general necesitan la guía de un Maestro si las circunstancias son especialmente dolorosas como la pérdida de un hijo o de un cónyuge en un momento repentino. Pero aquí lo que vemos es el pedido de un remedio rápido (un mantra), para una situación común (la muerte de una mascota). Seguramente esta pregunta fue hecha por una adolescente en su duelo perruno, pero aún los adolescentes deben entender que hay sufrimientos en la vida que simplemente tienen que afrontar. No puedes tener una mascota sin hacer los cálculos de su muerte. A menos que tengas noventa años y te dé por comprarte una tortuga. El budismo no se hizo para arreglar obviedades ni incomodidades caseras.

Puede estar asumiendo el lector que estamos banalizando inquietudes honestas de personas en estados de sufrimiento o en honestos intentos de práctica. Pero recordemos que estamos hablando de personas que se suponen que saben lo básico del budismo. Lo básico del budismo no es inalcanzable para estas personas. Si tienen acceso a cualquier red social, tienen acceso a lo básico del Dhamma. Y si pueden leer y entender Harry Potter, pueden entender lo básico del Dhamma. No hay ningún misterio, no es una religión encriptada.

NO HAY una receta mágica para que la vida no duela. De hecho no hay tal promesa de que la vida deje de doler. En ningún lado del Dhamma se promete tal cosa. Lo que dice es que podemos superar ese dolor y convertirlo en un punto de fortaleza. En un factor de fuerza y sabiduría. Pero eso se hace trabajando y la guía ya la tenemos en las manos. Lo que estamos preguntando en realidad es de dónde sacamos a alguien que haga por nosotros lo que nosotros simplemente no tenemos la voluntad de hacer por nosotros mismos. Por eso es que estas preguntas son estúpidas. Porque ya conocemos las respuestas, pero estas no nos gustan porque implican nuestra voluntad, así que buscamos algo más fácil, instantáneo y bajo en calorías.

Hay otras preguntas que por muy honestas que sean francamente son demasiado tontas como por ejemplo. ¿Cuál es el mejor material para hacer un japa mala? Eso es en la sección de bisutería. ¿En qué se diferencia el budismo del hinduismo y las demás religiones orientales? Al parecer cinco minutos en google o Wikipedia son un trabajo de mucha exigencia intelectual. ¿Meditar sirve para arreglar el colon irritable? A veces uno va leyendo estos foros y se pregunta a uno mismo ¿Es en serio? No faltará el homeópata energético budista levitador con reiki que salte como rana a responder positivamente este tipo de inquietudes y a explicar cómo la meditación budista te arregla el colon irritado. Pero igual, eso es en la sección de homeopatía energética levitadora meditante budista con reiki y demás, que seguramente nunca falta en ningún foro budista.

La siguiente podría considerarse como la reina de las preguntas estúpidas. ¿Alguien puede adentrarme en ésta maravillosa filosofía o religión? Es cierto que la palabra budismo se asocia casi de inmediato según la cultura popular con el arquetipo Maestro-discípulo. Y que muchos van al budismo con esta idea buscando un maestro porque la idea de practicar budismo solos parece incómoda, sino aburrida. Sin embargo buscar a alguien en un foro que lo adentre a uno en el budismo a punta de comentarios de Facebook ejemplifica perfectamente el tema que estamos tratando. ¿Por qué ésta persona no se puede adentrar en el budismo a sí misma? ¿Qué le impide adentrarse en el conocimiento y la doctrina? Si tiene acceso a un grupo de Facebook tiene acceso a textos muy importantes y básicos del budismo. De hecho ahí mismo en el grupo en el que preguntó eso había un buen archivo de libros y material en pdf compilado para que los usuarios lo descarguen.

La mayoría de las veces los mismos administradores de los grupos dan esa respuesta a los que hacen preguntas por el estilo. “En la sección de archivos tenemos una selección de obras que puedes descargar. Haz clic aquí”. ¿Por qué no lo hacen? ¿Por qué “necesitan” a alguien que los “introduzca” al budismo?

La respuesta a esto es la respuesta a todas las preguntas estúpidas que vemos en las redes sociales. La expresión “preguntas estúpidas” en realidad oculta otras dos palabras aún menos amables. Pereza mental.

Lo que llamamos aquí preguntas estúpidas son requerimientos tontos de personas que simplemente no son capaces de trabajar su pereza mental ni física y se niegan a hacer uso de su sentido común y su fuerza de voluntad para hacer las cosas que se requieren, no solamente para practicar el Dhamma, ¡sino para vivir la vida! El Buda ha sido muy claro en cuanto a la realización de la práctica. Querer buscar algo más  además de la doctrina que nos dio el Buda, es buscar alguna migaja fácil de tragar debajo del plato principal porque me da pereza masticar la carne y porque tengo los dientes muy sensibles y los quiero mantener blanquitos.

Existe un dicho en mi pueblo que dice “No hay preguntas estúpidas, hay estúpidos que preguntan”. Esto es cierto. Las personas que hacen estas preguntas sí son estúpidas. Pero no son estúpidas por falta de inteligencia, innato exceso de torpeza o por alguna condición mental. Esta es una estupidez voluntaria, consentida. Es una zona de confort. Un estado plácido en el que la expresión “fuerza de voluntad” no existe.

La mala noticia es que el Dhamma sin voluntad propia no funciona. Es como si usted comprara una máquina para hacer ejercicio porque necesita bajar de peso y la lleva a su casa. Pero no la usa. Y luego la devuelve diciendo que la máquina no funciona porque no le hizo bajar de peso. Si usted no usa la máquina, no se sube en ella y se esfuerza en el ejercicio hasta sudar como caballo en una carrera, desafortunadamente usted no va a bajar de peso y seguirá engordando como cerdo en porqueriza. Como el cerdo que ejemplifica uno de los tres venenos, la ignorancia. Precisamente así es el Dhamma. Si usted no usa el Dhamma (y usarlo significa literalmente “usarlo”), usted va a ser como un cerdo que engorda constantemente mientras pregunta estupideces en internet.

Estas personas lo quieren todo en un comentario de Facebook. Literalmente quieren toda la sabiduría del Dhamma, y no las respuestas sino las soluciones a sus pequeños problemas, en el espacio de respuesta de comentarios. Un solo libro en pdf bien leído y reflexionado evitaría que una persona preguntara tantas estupideces. Algunos monjes occidentales (y he sido testigo de esto) están cansados de tener que lidiar con preguntas estúpidas que no tienen nada que ver con el Dhamma ni con la práctica, sino con ridiculeces domésticas que las personas se niegan a enfrentar por física pereza de hacerse cargo de sí mismas. Es una cuestión de madurez mental. El tema es que el grueso de estas personas dejaron la adolescencia atrás hace ya un buen tiempo.

Las preguntas estúpidas siempre van a existir. Es decir que siempre van a surgir en nosotros. El asunto es que por medio de la práctica debemos poder identificar cuando estamos haciendo una pregunta por el instinto de delegarle nuestra responsabilidad sobre nuestras cosas a alguien más o porque realmente no tenemos una respuesta. Es decir, una buena práctica es detenerse cuando se tiene una pregunta y antes de hacérsela a alguien más asegurarse de que de verdad no la puede responder uno mismo. Este es un ejercicio interesante y a menudo sorprendente. Resulta que muchas de las cosas que preguntamos en cuanto a la práctica del Dhamma que ya estamos estudiando, son preguntas cuya respuesta ya tenemos. Y darnos cuenta de ello por nosotros mismos es algo muy gratificante y a la vez curioso. Es parte de lo que enseñó el Buda cuando dijo “Se tu propio Maestro”.

El verdadero título de este artículo no debería ser Preguntas estúpidas. Ese título en realidad obedece más a un llamado de atención sobre el tema. El verdadero título de este análisis sería “Pereza Mental. Cómo prevenirla y erradicarla”. Lo cual a su vez sería una pregunta estúpida ya que la respuesta sería la misma respuesta para todas las preguntas estúpidas que hemos comentado. Usar el Dhamma con sentido común y fuerza de voluntad.

Hay otro dicho en mi pueblo: A preguntas estúpidas, respuestas estúpidas (Si ya sé, mi pueblo es un poco mala leche…) Pero como el anterior dicho indigesto, éste también es cierto. Ahora, respondamos con franqueza algunas de nuestras preguntas estúpidas. 

¿Cómo me desapego de una persona?
R/ Desapegándote de la persona.

¿Cómo manejo mi ira?
R/ Pues manejando tu ira.

¿Por qué me quedo dormido cuando medito y qué puedo hacer para que no suceda? 
R/ Porque  meditas con sueño… Duerme ocho horas completas antes de meditar. O conducir. O cocinar. O hacer cualquier cosa...   

¿Cuál es la diferencia entre el budismo y el arekrishna, hinduismo o cualquier otra religión oriental?
R/ Que el budismo es budismo, el arekrishna es arekrishna y el hunduismo es hinduismo y no budismo. Aplique el mismo razonamiento para las demás.

¿Cómo puedo hacer para levantarme temprano y meditar?
R/ Levántese temprano y medite.

¿Cuál es el mejor material para un Japa Mala?
R/ El más bonito que puedas conseguir.  

¿Cómo puedo sanarme? ya no quiero sentirme mal.
R/ Estudiando y practicando el Dhamma.

¿Cómo ve y que opina el budismo de la relación de pareja y cuando termina que sucede?
R/ El budismo no ve ni opina nada especial sobre las relaciones de pareja. Tampoco le interesa que pasa cuando terminan. Para esas respuestas vea un talk show.

¿Cómo me desapego de las tentaciones de los sentidos?
R/ Desapegándose de las tentaciones de los sentidos.

¿Cómo hago para que mi novio haga lo que yo quiero?
R/ Usted no puede hacer nada para que otros hagan lo que usted quiere. Para satisfacer esa necesidad cómprese un perro y entrénelo.

¿Meditar sirve para arreglar los problemas del colon irritable?
R/ Puede que sí pero es mucho más recomendable empezar a consumir más fibra y dejar de comer porquerías en la calle.

Mi perrito se murió y no puedo superarlo. ¿Qué mantra me sirve para superarlo?
R/ El poderoso mantra de, “deja de preguntar idioteces y supéralo”.

¿Alguien puede adentrarme en esta maravillosa filosofía o religión?
R/ No. 

En algún momento todos nos hacemos preguntas estúpidas. El problema es que nos escudamos en ellas para no practicar las Enseñanzas. Este asunto es algo semejante a los Koan de la tradición Zen. Enunciados del Maestro que parecen no tener ningún sentido y que obligan al estudiante a realizar un salto en su estado mental que puede terminar en un shock revelador. Un llamado Satori o salto hacia la sabiduría. Algo así como cuando un discípulo le pregunta algo a su Maestro y este le responde con algo que no tiene absolutamente nada que ver con la pregunta y que además carece de sentido alguno. Esto obliga al discípulo a pensar por sí mismo como si el Maestro le estuviera devolviendo la pregunta en la cara para que se enfrente con ella en lugar de delegarla. 

Los Koan tienen lugar en un espacio de verdadera práctica budista entre Maestro y discípulo. Nuestro caso es mucho más mundano y superficial. En realidad todas las preguntas estúpidas que se hacen en los foros y en las salas de meditación tienen una y solo una respuesta específica. Suponga que está frente a un monje budista después de una sesión de meditación en el espacio de las preguntas. Usted de manera solemne le pregunta al monje: Maestro, ¿Cómo puedo hacer para lograr el desapego? Y el monje le responde: Lave sus calzoncillos a mano. Pero con “jabón de coco”. Usted queda con cara de idiota sin entender qué acabó de suceder.

Lo que sucedió fue que el monje le dio la respuesta a todas las preguntas estúpidas que la gente hace por pereza mental. Pregunta: ¿Cómo puedo lograr el desapego? Respuesta: Lave sus calzoncillos a mano. Pero con “jabón de coco”. Lo que el monje realmente quiso decir fue:

Deja de preguntar estupideces ¡Y ponte a practicar el Dhamma!


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