sábado, 13 de junio de 2020

Uso inteligente de internet durante el confinamiento y el problema de la información falsa y dañina.

 

Estamos confinados. Nuestra libertad se ve limitada físicamente y eso afecta nuestra estabilidad mental. Internet se ha convertido en una forma de respirar mental, así sea artificialmente. Los celulares se han vuelto un pequeño descanso psicológico que usamos para desviar la sensación de encierro. Pero ese descanso es falso, y guarda el efecto contrario. Esto nos lleva a hacer mal uso de internet.

El mundo está en guerra. No solo los Estados soberanos han activado sus mecanismos de estado de guerra, sino que los ciudadanos también estamos sometidos a las decisiones que los Estados han tenido que tomar para combatir el virus. Pero la salud mental de las personas no se está tomando en cuenta por los gobiernos y las consecuencias de ésta falencia se están empezando a notar. 

La gente está empezando a entrar en un estado de guerra que lentamente está convirtiendo el confinamiento obligatorio en un infierno. Estamos pasando demasiado tiempo en internet y la calidad de los contenidos que estamos consumiendo nos está afectando. 

Es necesario advertir sobre un factor relacionado con la pandemia. 

Hay personas, grupos organizados, que están haciendo todo lo posible por generar esa mentalidad de guerra en todos los ciudadanos. En todo el mundo se están generando noticias falsas que tienen como único objetivo generar discordia, confrontación y odio. Causas supuestamente nobles son la cara falsa de iniciativas violentas y revanchistas que tienen como único objetivo conseguir ganancias políticas y avalanchas de propaganda venenosa. 

Todos los gobiernos, sean de derecha o de izquierda, tienen sus grupos de oposición. Eso es la esencia de la democracia. No puede haber democracia sana sin oposición, pero también hay oposición que no es sana. Que se oculta en las sombras y que se dedica a envenenar al pueblo con odio solo para perjudicar la estabilidad del gobierno al cual desaprueba y rechaza. 

Podemos ver esto fácilmente. Hay gobiernos de derecha y de izquierda que están combatiendo la pandemia. Y los grupos opositores maliciosos están haciendo exactamente las mismas críticas y denuncias a los gobiernos de sus países mientras apoyan a gobiernos de otros países con los cuales tienen afinidad ideológica. 

Por ejemplo: en España hay un gobierno de izquierda y en Colombia hay un gobierno de derecha. Los contradictores españoles y colombianos hacen prácticamente las mismas críticas y denuncias de violación a la libertad civil a sus respectivos gobiernos, sin tomar en cuenta que cada opositor apoya a los gobiernos del otro país. Si la izquierda colombiana estuviera en España, no le atacaría porque el gobierno es de izquierda. Y si la derecha española estuviera en Colombia, guardaría silencio y apoyaría al gobierno igual que lo hace la derecha colombiana. 

El punto es este. Hay una enorme cantidad de personas alrededor del planeta que está difundiendo noticias maliciosas y generadoras de odio en lo referente al manejo de la pandemia. Esto causa que las personas se enfermen de miedo e incertidumbre. Se hacen susceptibles a la manipulación y se vuelven perros rabiosos a los cuales solo hay que soltarles la correa en dirección al enemigo. Es decir, actualmente hay toda una industria de la polarización.   

Los grupos de polarización no ganan adeptos que se sumen a sus causas y adopten sus doctrinas, solo aumentan el número de personas que atacan al gobierno y al Estado o al grupo al cual quieren destruir. Y para ellos, eso es ganancia. Esto no es una defensa absoluta de todo gobierno oficial ya que hay gobiernos que no están actuando correctamente y le están haciendo daño a su pueblo. 

Cuando escribo para el blog, procuro siempre separar mi opinión personal de la interpretación de las Enseñanzas del Buda. Quiero dejar claro que a continuación voy a compartir mi opinión personal, no basada en la práctica, con el objetivo de dejar claro que no estoy de acuerdo con todos los gobiernos solo por ser legítimos y que el hecho de que un gobierno haya sido legalmente constituido, no significa que todo lo que haga sea correcto, como ya lo ha demostrado la historia. 

En mi opinión personal, el gobierno de Donald Trump, que es un gobierno legalmente constituido y democráticamente elegido, no es un gobierno correcto. Está tomando las decisiones incorrectas porque su objetivo principal no es el bienestar del pueblo norteamericano sino la protección de sus activos económicos y su permanencia en el poder. Creo que es un gobierno contra el cual el pueblo debería manifestarse. Es una manifestación legítima. Pero según la doctrina budista, las formas de manifestación y de rechazo a una autoridad que no está haciendo lo correcto, no deberían justifican la violencia, el odio hacia otros seres humanos, la victimización y el uso dañino de la palabra. 

En el budismo, la expresión “el fin justifica los medios” nunca, nunca tiene validez. No es correcta. En el budismo el fin jamás justifican los medios porque los medios y el fin no son diferentes y deben estar hechos de la misma materia moral y ética. Deben ser realizados con el mismo tipo de disciplina. No se combate al mal con el mal. 

Las palabras del Buda son, “No se extingue el odio con el odio. El odio se extingue con el amor. Tal es una antigua ley eterna.” Esto no quiere decir que vamos a combatir las injusticias con abrazos y flores como los hippies en los 60s. Significa que debemos combatir la injusticia con inteligencia y sabiduría. Y el odio no es una opción. Hasta aquí mi opinión personal. 

La situación de la pandemia está causando situaciones sociales y políticas que son inevitables con el cambio. Está generando nuevas formas de guerra entre viejos contrincantes. Estamos llegando a un punto en el que todas las partes en confrontación empiezan a usar métodos incorrectos, desleales y dañinos para todos. Y nos piden que hagamos parte de un lado cuando todos los lados están tomando caminos que no debemos tomar. El clásico “si no eres parte de la solución, eres parte del problema”. ¿Quiénes son éstas personas para decidir en qué lado del problema debemos estar sin siquiera tomar en cuenta nuestra opinión? 

La marca de la polarización es el radicalismo. El odio. La palabra “revolución” se ha convertido en sinónimo de violencia ciega y ha perdido el sentido que tenía cuando se combatía contra la tiranía en su máxima expresión. Desde el punto de vista budista, debemos hacer valer nuestros derechos civiles, pero no debemos radicalizarnos hacia ningún lado. De derecha o de izquierda. Nacionalismo o socialismo. 

Podemos tener una posición política. La doctrina budista no le niega eso a la comunidad laica. Pero la práctica del Dhamma impide que la pasión ideológica crezca hasta nublar el sentido de la compasión que nos enseña el Buda. El objetivo del radicalismo es la deshumanización del oponente, lo cual hace fácil que posteriormente seamos capaces de hacerle daño a otro ser humano sin sentir por un segundo que estamos haciendo algo malo y al contrario, creyendo que estamos actuando con la más alta justicia. Eso fue lo que destruyó las torres gemelas en el 2001.   

Por lo tanto, es necesario que mientras estemos en situación de confinamiento, seamos muy selectivos e inteligentes con la información que estamos consumiendo en internet. Las noticias, las declaraciones de líderes, las protestas, los movimientos, las declaraciones de personas famosas, artistas, figuras públicas y gente muy reconocida que no están calificados para dar una opinión científica en cuanto a qué hacer. Hay actores de Hollywood, cantantes de pop y modelos que de seguro tienen una muy buena intención y corazón bondadoso. Pero tienen un estatus que no les corresponde. No tienen el conocimiento para dar una opinión sobre qué hacer en la crisis social, política y mucho menos en asuntos científicos. Y desafortunadamente dicen cosas incorrectas que mucha gente cree y hace, creando más mal y sufrimiento del que la propia pandemia genera. 

Debemos ser muy críticos con el mundo. Las enseñanzas de Buda nos dan una guía para usar la información correctamente en esta crisis. Para el Buda es muy importante el buen uso de la palabra. No solamente de la que decimos, sino de la que recibimos. En nuestro contexto, de la que consumimos. Básicamente nos recomienda que si algo no es bueno, no es útil y no es verdad, no deberíamos decirlo. Igualmente, si sabemos que un mensaje no es bueno porque está cargado de odio y resentimiento, no es útil en el sentido en el que no lo podemos usar para algo beneficioso para alguien más, y definitivamente no tenemos certeza de que sea verdad, entonces no deberíamos consumirlo. 

Hay muchas noticias alrededor del mundo de las cuales no tenemos forma de saber si son ciertas o no. La mejor manera de saber si algo tiene algo de verdad, es verificar en varias fuentes y contrastar las versiones, obteniendo información desde todos los ángulos. También se bueno identificar cuando una fuente está parcializada. Si comprobamos que una fuente de noticias está cargada a favor de una ideología en particular y por ende en contra de otra, podemos descartarla como fuente fidedigna de información, y bloquearla de nuestra parrilla de contenido. La mayoría de los algoritmos de las redes sociales identifican cuando el usuario bloquea una fuente y procura no volver a presentarle fuentes similares. También hace lo contrario, de manera que si has visto muchas noticias que apoyan las denuncias de la izquierda o de la derecha, el sistema te presentará más fuentes del mismo perfil para que consumas más contenido similar. 

A las redes no les importa que sigas o no una ideología. Esa es otra farsa popular. A las redes solo les importa que consumas y consumas. Que des clic una y otra vez dentro de su sistema de conteo porque eso significa dinero que aportan las entidades que se promocionan en ellas. Por lo tanto, procura no caer en la adicción a las noticias polarizadas. 

Hay una enorme cantidad de noticias falsas y maliciosas. Teorías de conspiración que difunden cuentos fantásticos sobre sociedades secretas super poderosas. Manipulaciones gubernamentales. Agendas de dominación mundial y demás argumentos elaborados cargados de sensacionalismo, amarillismo y morbo. Todas tienen algo en común. Todas tienen una autoridad imaginaria a la que culpan de todo, todos tiene teorías elaboradas incomprobables, y todas buscan generar pánico. Éstas teorías absurdas van desde una minoría de hombres blancos occidentales que controlan hasta el subconsciente de los perros callejeros, hasta cuantos fantásticos, infantiles y absurdos que incluyen extraterrestres, viajes en el tiempo, reptiles con piel de humano y demás ridiculeces fantásticas sacadas de los comics y las películas. 

Ninguna teoría de la conspiración tiene un gramo de sustento en el mundo real y ningún teórico de la conspiración ha hecho jamás algo que haya sido útil a la humanidad. Esto no ha ocurrido ni una sola vez. Andan esparciendo sus mentiras elaboradas desde los sesentas y jamás una de sus teorías ha sido comprobada, ha generado algo bueno o a ayudado a alguien salvo a las editoriales que venden sus libros. 

Nosotros debemos permanecer en el mundo real. Con sentido crítico. Con sentido de justicia, pero con los pies en la tierra y negándonos al odio siempre. Debemos negarnos a creer y difundir noticias que generen pánico. Procurar informarnos de manera objetiva y real. Esto no significa que todas las cadenas oficiales como CNN, BBC o cualquier otra cadena internacional diga siempre la verdad y jamás oculte información y publique falsedades. Los periodistas que trabajan en las principales cadenas del mundo también pueden caer en el vicio de publicar falsedades. Nuestra única defensa contra las mentiras del mundo es el análisis crítico y la observación del mundo real acorde a los acontecimientos. 

Puede que nunca seamos capaces de saber toda la verdad, pero eso no significa que debamos alimentarnos de mentiras. Una regulación inteligente de las noticias que consumimos bastará para tomar las decisiones correctas. Y en cuanto al pánico, no debemos caer en esa trampa. Nosotros enfrentamos el miedo y el engaño con las Enseñanzas del Buda. Nuestro refugio nos protegerá del miedo y el pánico infundado. 

También es bueno mencionar que por nuestra salud mental es recomendable no saturarnos con demasiadas noticias sobre el covid y los problemas sociales que genera la pandemia. Debemos darnos un descanso de la situación de vez en cuando y aprovechar para ejercitar nuestra creatividad y fortalecer nuestra mente. Este confinamiento es una gran oportunidad para intensificar nuestra práctica de la meditación.    

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