domingo, 5 de septiembre de 2021

Hay diversas tradiciones con sus creencias y algunas no concuerdan entre sí ¿Está el budismo dividido o son solo mitologías?


Se interpreta normalmente, más que todo desde el punto de vista occidental, que las religiones consisten básicamente en creencias. El budismo también es una creencia, pero su fundamento no es precisamente la acción de creer. El budismo es en esencia y principalmente una práctica, y después de eso es una creencia. En el budismo las cosas primero se saben, se comprueban y posteriormente se creen. Por eso la palabra fe no tiene el mismo significado en el budismo que en las religiones teístas, en las cuales tener fe es como hacer una especie de apuesta a que uno está en lo correcto, sin saber realmente si lo está o no. Esa es por así decirlo, el sentido de la fe teísta. El no saber. Y en el no saber, fundamentar el creer.

En el budismo, fe significa tener la seguridad de que lo que ya se sabe, realmente funciona. La duda no está en la doctrina, el Buda y muchos otros iluminados ya la han comprobado. En el budismo la duda está en nosotros. En saber si vamos a ser capaces de realizar el camino y superar el sufrimiento. En el Dhamma las cosas dependen de nosotros porque el camino ya fue trazado, realizado y comprobado. La pregunta es entonces, si nosotros vamos a estar a la altura y tener el valor para seguir la Enseñanza.

Esta explicación es para tener claro lo que en el budismo llamamos fe en contraste de la fe judeocristiana. Y para entender por qué nuestra fe no depende de nuestra creencia, como en la tradición cristiana, sino de nuestra capacidad para comprender la sabiduría del Dhamma. Son dos sistemas muy distintos con conceptos y prácticas muy diferentes.  

Cuando el Dhamma salió de India y se propagó por todo oriente, fue llegando a cada uno de los pueblos que lo recibió haciéndolo parte de su cultura. A diferencia de otras religiones, el budismo no pelea con las religiones locales sino que se adapta a ellas enriqueciendo el folklore y la cultura de los pueblos que lo adoptan. Antes de que llegara el Dhamma, los chinos, los japoneses, los tailandeses, y todos los demás pueblos ya tenían una cosmología espiritual establecida que consistía en la interpretación de las leyes espirituales y el funcionamiento de la naturaleza de lo que llamamos el otro mundo o lo espiritual. Al entrar la figura del Buda en estos escenarios espirituales, El Gran Maestro se convierte en un factor de fe que toma protagonismo en estas formas de creencia y así nacen los distintos tipos de budismo. Son básicamente identidades culturales de pueblos antiguos que reinterpretan el mundo espiritual con las explicaciones de la sabiduría del Buda.

Como cuando a un pueblo de agricultores que siempre ha cultivado del mismo modo porque conoce el “cómo”, un día llega un científico agrónomo con nuevas técnicas que les explica el “por qué”, profundizando más en su oficio y mejorando la comprensión y la realización del trabajo de los campesinos. Ese es el efecto del Dhamma en los pueblos que ya tienen una creencia espiritual. La doctrina del Buda es como una cuchilla muy afiliada que penetra y profundiza en todo lo que toca.

Para un occidental racionalista, puede parecer que todo esto es mitología igual al cristianismo. Sin embargo, un budista occidental no tendría que pensar necesariamente que toda la cosmología budista es mitología o que su tradición es real y las creencias de las demás tradiciones budistas son mitología, como es la costumbre en las doctrinas cristianas. Las formas orientales son más antiguas y tienen la virtud de ampliar la perspectiva espiritual resolviendo el dilema con una visión muy simple.

Existe una cosmología espiritual, pero esta no puede ser limitada dentro de las fronteras de una sola interpretación cultural local. Sino que cada cosmología de cada pueblo es una ventana, una perspectiva única que echa un vistazo al gran universo espiritual que nos rodea. Y con ese vistazo cada pueblo construye su identidad religiosa y sus tradiciones. De manera que no existe una interpretación única y correcta, sino que todas han dado una mirada particular de un todo más inmenso. Todas tienen algo de verdad y al mismo tiempo poseen un elemento interpretativo. La iluminación del Buda significó una explosión espiritual tan inmensa y poderosa, que tuvo eco en todo el universo espiritual, teniendo efecto en las diferentes interpretaciones espirituales que tuvieron los pueblos expuestos al Dhamma. Por consiguiente, no es que una tradición tenga una creencia correcta y las otras estén equivocadas, sino que todas las creencias budistas comparten un espacio en el que todas poseen la esencia del Buda, independientemente de los cambios interpretativos o anexos culturales que los países les den. Y por consiguiente todas son correctas en esencia, porque todas apuntan a la práctica. Y las pequeñas diferencias cosmológicas o culturales, no tiene mayor interferencia en lo que la meta final de todas las creencias busca. Consumar la iluminación y llegar al Nibbana.

En pocas palabras y para resumir en términos didácticos, las tradiciones budistas son como las franquicias de los superhéroes. Cada uno tiene su saga de películas, pero todos pertenecen al mismo universo. Y de vez en cuando se cruzan o se juntan todos para luchar contra el supervillano más supervillano. Así que a final de cuentas, no es que haya mayor contradicción entre las tradiciones budistas.

El universo budista es más que gigantesco. Algunos de sus mundos sí tienen creencias que podríamos llamar, fantásticas. Pero más allá de eso, todas las formas de budismo son coherentes con las Enseñanzas del Buda al menos en esencia. Hay creencias en las cuales el Buda es más que un Dios. Algo así como un super dios que instruye a todos los dioses incluso de otras religiones. Otros dicen que el Nibbana es un plano físico supra espiritual. También hay tradiciones en las cuales se cree en otros planetas, dimensiones y seres de distintas naturalezas, además de los seis planos de la existencia que todo budista conoce. Estas diferentes creencias no afectan en nada el fundamento de la práctica budista.

Como es normal, algunas tradiciones budistas sí creen literalmente que su teoría cosmológica es la correcta. Pero eso no genera divisiones ni contraposiciones entre las escuelas budistas. Es común que en el proceso de formación de los monjes, los maestros envíen a sus estudiantes a pasar una temporada de estudio a templos de otras tradiciones distintas en otros países. Así podemos ver como maestros de la tradición Chan envían estudiantes a templos nichiren en Japón, maestros zen envían estudiantes a templos en la India, e incluso tradiciones tan separadas en tiempo, espacio y doctrina como la Theravada, considerada la rama más ortodoxa y antigua del budismo temprano, y la Vajrayana, que conforma las escuelas tántricas del budismo tardío, las últimas en formarse, intercambian conocimientos y teorías a pesar de estar supuestamente en orillas alejadas.

Es por esto que cualquier practicante budista puede entrar a literalmente cualquier templo budista en cualquier parte del mundo, de cualquier tradición y de cualquier escuela, a presentar sus respetos al Buda y a meditar de la misma forma que lo hace en su casa. Cosa que es imposible para las religiones teístas para las cuales, hacer tales cosas en una tradición diferente, así sea de su misma creencia (desde nuestro punto de vista), es considerado un error y una especie de traición por parte del practicante.

Un cristiano protestante puede entrar a una iglesia católica si quisiera, que generalmente no querría, pero no se puede arrodillar en sus altares ni orar en ellos. Un cristiano católico puede entrar a una iglesia protestante, caso aún más remoto, pero no podrá orar como lo hace en la suya ni aceptar el sermón del pastor de la misma forma que acepta la del cura. Esto en el budismo no tiene sentido. Es por esto que las discusiones entre tradiciones budistas, que sí se dan pero que son raras, no tiene por qué generar divisiones ni conflictos entre los hermanos practicantes ya que las creencias particulares de las tradiciones no son doctrina fundamental de la práctica.  

Las creencias de las tradiciones budistas son muy interesantes y todos deberíamos conocerlas al menos de forma referencial. Si miras desde un punto de vista general, podrás ver que toda la cosmología budista en su conjunto tiene sentido. Querer saber sobre el más allá es una inquietud humana natural, y el budismo ofrece opciones más que suficientes para tener creencias trascendentales. Esto será un punto de gran importancia a la hora de escoger la tradición budista dentro de la cual realizarás tu práctica definitivamente. Recuerda que la mejor manera de practicar el Dhamma, es dentro de una tradición budista establecida con un maestro. Esto evita que nos demos a nosotros mismos una interpretación equivocada de la doctrina y más importante aún, nos protege de caer en manos de estafadores, sectas y falsos maestros de nueva era y todo tipo de creencias locas. También hay que aclarar que muchos falsos maestros se hacen pasar por tradiciones verdaderas. Los casos más frecuentas se dan en el budismo tibetano americano y el budismo zen occidental en general. Investigarlo todo siempre y no creen en túnicas ni en títulos es una obligación del practicante enseñada por el mismo Buda.  

Estudia y disfruta el gran mundo espiritual que el budismo ofrece. Esta es una razón más para disfrutar tu práctica budista día a día.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario