miércoles, 24 de febrero de 2021

LA TERCERA NOBLE VERDAD

LA TERCERA NOBLE VERDAD 

LA VERDAD DE LA EXTINCIÓN DE DUKKHA

He aquí, oh monjes, la Noble Verdad sobre la extinción del sufrimiento que consiste en abandonar el deseo. El total cese, la total extinción y liberación del deseo ocurre cuando lo abandonamos y renunciamos a él de manera total.

Dhammacakkappavattana Sutta – Discurso de la puesta en movimiento de la rueda del Dhamma.


Cómo ya vimos en la Primera y la Segunda Noble Verdad, nuestro problema se encuentra en la relación de apego que existe entre nuestra mente y el objeto a desear. Es en ese tercer factor, el apego, de donde surge el sufrimiento. El Buda dice que el cese del deseo, es decir de la relación nociva con las cosas (apego), nos libera del sufrimiento. Esta es una declaración de victoria. La iluminación es real. La meta que buscamos alcanzar no es un imposible ni una proeza inalcanzable reservada solo para seres superiores. Lo que en nuestra creencia materna llaman salvación, para nosotros es la liberación. La libertad total para decidir que pensamos, que hacemos y que sentimos. Ese es el paso al Nibbana.

Hay que tener algo claro. El Buda no está diciendo que el sufrimiento se va a borrar de nuestra vida de una vez y para siempre. Recordemos la Primera Noble Verdad. Las Nobles Verdades nunca se contradicen entre sí, el sufrimiento siempre va a estar allí. Lo que nos está diciendo el Buda ahora es que cuando completemos el camino, el sufrimiento, que siempre va a estar allí, ya no va a tener poder para destruirnos, para intimidarnos, ni siquiera para que tengamos que notar su presencia. Nuestra capacidad de lidiar con el sufrimiento hará que ya no lo tomemos como sufrimiento, sino como un componente más de la vida. Lo cual significa que para quien alcanza este nivel de comprensión y dominio de sí mismo, el sufrimiento se habrá extinguido. Y entonces podremos acceder al gran premio. La capacidad de ayudar a otros a superar el sufrimiento como el Maestro nos ha enseñado.

Recordemos que la Primera Noble Verdad está hablando del sufrimiento en el mundo, en la vida en general. No está hablando de nuestro sufrimiento. Ahora, en esta Tercera Noble Verdad, sí está hablando de nuestro sufrimiento. Porque ahora ya empieza a hablar de nuestra práctica.

Las primeras dos primeras Nobles Verdades el Buda nos da una perspectiva real de la naturaleza de la vida de forma general. La Tercera y Cuarta Verdad ya nos implican a nosotros como agentes activos de nuestra propia liberación. El descubrimiento de la enfermedad y su origen son un conocimiento básico general que aplica a todo el mundo, de la misma manera que en los manuales de diagnóstico médico están descritas las enfermedades junto con todo lo que se sabe de ellas. La Tercera y Cuarta Verdad ya son el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, y esta varía para cada paciente. Por lo tanto, implican acción por parte del paciente, después de tener clara y comprendida toda la información que necesita para luchar contra la enfermedad y vencerla. Es decir, los primeros dos pasos generales.

En la Tercera Noble Verdad ya empezamos a aplicar las grandes lupas de la Primera y la Segunda Noble Verdad en nuestra vida. Empezamos a detectar las causas de nuestro sufrimiento y detrás de ellas, buscamos las pistas para identificar las áreas de nuestra vida que están dañadas. Nos preparamos para tratar nuestra enfermedad con la certeza de que puede ser superada.

El Buda enseña que todo tiene un final. Incluso el sufrimiento, y también lo que llamamos felicidad. Nada escapa a este principio. La Tercera Noble Verdad enseña que tenemos el potencial para superar el sufrimiento a través de nuestra práctica. De darle un fin. Y el conjunto de las Tres Nobles Verdades que hemos visto hasta ahora nos enseñan que el sufrimiento no es simplemente todo lo que conocemos como doloroso o desagradable. Hay muchas otras cosas que consideramos placenteras, agradables y fuentes de felicidad que en realidad son fuente de sufrimiento constante, y a éstas también hay que darles fin a través de la práctica. Estas son, seguramente, las más difíciles de superar. Las Enseñanzas nos dan la sabiduría para poder distinguir todo tipo de sufrimientos por confusos que sean, y la práctica nos da la guía para ponerles fin.

El fin del sufrimiento depende de nosotros. No de agentes externos. A pesar de que las formas de budismos de los países de oriente poseen deidades y seres superiores a los cuales tradicionalmente se les pide ayuda y misericordia, el Buda es claro cuando dice que nuestra liberación depende de nosotros mismos y de nadie más. Estas formas de expresión religiosa que incluyen a las deidades no son negativas ni vacías, son simplemente expresiones tradicionales de cada país que ha adoptado el budismo. No está mal adoptarlas en la práctica si es que uno decide vincularse con la tradición budista de un país en especial. Lo único que hay que tener claro es que son solo expresiones tradicionales de los pueblos de Asia, y que la verdad de las Enseñanzas está en la práctica personal y en el desarrollo espiritual. No en la adoración a deidades ni al propio Buda.

Recordemos que para nosotros, el Buda no es una deidad a la cual le pedimos protección o bienestar como si Él fuera la fuente de tales cosas. Lo que hacemos con la imagen del Buda es agradecerle por enseñarnos la senda que nos protegerá a lo largo de nuestra vida. Recordarle cuando estudiamos sus Enseñanzas, y reconocernos como parte de su Sangha cuando le rendimos nuestro respeto. La forma adecuada de honrar al Buda es practicando sus preceptos y Enseñanzas con disciplina. No realizando rituales y ceremonias simbólicas o con interpretaciones mágicas y sobrenaturales.

La ceremonia, el ritual, e incluso la creencia sobrenatural, son benéficas cuando se soportan sobre una práctica real. Cuando van después de una disciplina de práctica diaria y real. Cuando la ceremonia, el ritual y la creencia son los únicos elementos reconocibles como “práctica budista”, entonces en ese momento no son más que dramatizaciones y parafernalias vacías. Conducta torpe, inútil y absurda. Ornamento e imagen superficial, lucecitas para moscas. Formas, brillos y olores agradables para calmar la conciencia de los cobardes y entretener el aburrimiento de los tontos.

Las ceremonias y los rituales son la pintura y los adornos del vehículo, es decir la práctica del Dhamma, que nos lleva al Nibbana. Si en la realidad no hay vehículo, o sea práctica, la pintura y los adornos no se están poniendo sobre nada. Y se caerán con la primera llovizna. El vehículo es vehículo con o sin pintura y adornos. Pero la pintura y los adornos sí necesitan un vehículo real sobre el cual lucirse. En esta perspectiva de budismo pragmático, secular y laico, el vehículo está dispuesto de manera básica y simple para que lo pintes y adornes como quieras según sea tu gusto. Pero siempre fundamentándolo todo sobre la práctica real.   

Esto es importante tenerlo en cuenta en la Tercera Noble Verdad, porque al recibir la buena noticia del fin del sufrimiento, tenemos el impulso de entusiasmarnos y agradecer por este gran regalo cuando ni siquiera hemos empezado a practicar nada. Es mucho más fácil poner un altar y adornarlo con cosas bonitas que levantarnos temprano a meditar y apartar una o dos horas diarias a la lectura y al estudio. No te emociones todavía. Al budismo no le lucen los hinchas de la doctrina. Practica primero, y cuando ya tengas certeza de las fortalezas que vas adquiriendo, entonces empieza a agradecer al Buda con humildad y sencillez.

El sufrimiento es superable. Tenemos la certeza de la vía a la liberación. El Nibbana es real.

La Tercera Noble Verdad es un llamado a las armas. Como cuando la nación te llama para defenderla. Es un aviso de preparación para que cargues a tope tus pilas. Es el momento en el que le avisas a tu mente que debe preparar el músculo de su disciplina. El campanazo a tu fuerza de voluntad para que se aliste y se ponga en condición porque lo que viene no es un caminito de rozas en primavera. Lo que viene es trabajo y dedicación. Por lo tanto, hay que preparar cuerpo y mente para entrar en una fase a la que no se ha entrado nunca antes.

Tienes una gran cantidad de contaminantes y elementos negativos dentro de tu cuerpo y de tu mente. Ahora te vas a desintoxicar. Y debes estar preparado porque la única manera de saber si una desintoxicación si se está llevando a cabo como debe ser, es que el proceso duela. Cuesta esfuerzo y es incómodo. Vas a pelear contigo mismo. Vas a enfrentar hábitos y costumbres que llevas realizando por años pero que vas a tener que abandonar porque sabrás que te son tóxicos. Y vas a tener que adoptar nuevas costumbres que te va a costar mucho trabajo apropiar y manejar de forma habitual pero que sabrás que son la vía correcta. Una vez que consigas manejarlas, la vida será mucho más clara y plena, porque tú serás más fuerte para vivirla y disfrutarla.

La Tercera Noble Verdad es el inicio de la maratón. Por lo general, según los maestros de oriente, los occidentales tenemos el problema de que iniciamos más emocionados de lo que deberíamos, pero el impulso nos dura muy poco y luego menguamos en la intensidad renunciando posteriormente.

Nos encendemos como fósforo y luego nos apagamos sin más porque estamos tan acostumbrados a la satisfacción instantánea que si no recibimos beneficios a corto plazo, caemos en la facilidad de pensar que esto no sirve y no vale la pena. Somos expertos en tirar la toalla si las cosas no nos salen como queremos en menos de quince días. Por eso es que hay miles de bicicletas estáticas recogiendo polvo en las casas. Estamos programados para ser débiles y vencernos a la primera frustración que se nos presente. El fracasado occidental, es el animal más conocido del mundo. Ten eso presente cuando empieces a practicar.

Desconfía de tu criterio cuando tus emociones tengan picos de intensidad, para bien o para mal. La euforia hace más ruido que trabajo. Empieza con paciencia y a tu ritmo.

Vas a perder. Vas a fallar. De eso no hay duda. Nadie logró desarrollar una buena disciplina y una buena práctica a la primera. La parte tuya que debes arreglar es muy fuerte y no va a colaborar. Se va a rebelar y te va a poner trampas en todo momento. La mente es increíble. El inconsciente parece un espíritu independiente que maquina y planea por su cuenta. He aquí un consejo práctico. Jamás le creas a tu mente cuando tu corazón está muy lleno de algo. Cuando las emociones, positivas y negativas, son más altas de lo normal. No te das cuenta, pero las decisiones que tomas en ese momento nunca van a ser las mismas que tomarías si te sientas en silencio y esperas a que todo dentro de ti se calme.

Recuerda, no es una carrera, es una maratón. Debes iniciar despacio, continuar despacio, y seguir constante mientras te acercas a la meta. Arrancar como loco al escuchar el disparo hará que lo quemes todo a los pocos kilómetros y te rindas.

Hemos encontrado la montaña. Ya sabemos cuál es la cima a la que queremos llegar. Estamos parados en el valle, listos para iniciar la subida. Tenemos el punto de partida y el punto de llegada. Lo único que nos hace falta ahora es el mapa y la brújula para encontrar el camino que va de la partida a la llegada sin perdernos en la inmensidad de la montaña. Ese es el remedio que acabará con nuestra enfermedad. El camino que lleva a la liberación. La Cuarta Noble Verdad. El Noble Óctuple Sendero.   

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