lunes, 28 de octubre de 2019

Recomendaciones para practicantes solitarios. Faltarle el respeto al budismo.


El problema con el budismo es que no le pertenece a la gente. A las personas les da miedo apropiarse del budismo porque lo ven como algo sumamente sagrado que requiere condiciones especiales para poder ser practicado. Nos está pasando lo mismo que les pasó a los cristianos con su doctrina. Se nos está vendiendo la idea de que la única manera de acceder al budismo es por medio de otra persona o de una institución. De alguien calificado. De un humano superior a mí que pueda guiarme porque yo solo, no solamente jamás podría encontrar el camino correcto, sino que también lo haría mal. Ensuciaría el budismo. Lo convertiría en algo indigno. Así que mejor lo dejo ahí como una tacita de cristal que no toco porque me da miedo ensuciarla o romperla.

En algunas escuelas es fundamental contar con un maestro porque la pertenencia a la Sangha debe ser heredada. Debe venir de una cadena tradicional. Esto no es ley. Es una condición de algunas escuelas budistas, sobretodo de las Vajrayana, pero no significa que sea la única vía. De ser así, el budismo jamás hubiese podido salir de oriente.

Esta es la idea que se nos vende en los medios y más que todo en los foros de redes sociales. Como ya hemos comentado anteriormente, los foros de internet son una enorme galería de egos. Un concurso permanente de doctores del Dharma sobre quién sabe más, quien opina más, y quién demuestra mayor sabiduría dándole una importancia a sus palabras que nadie más le ha dado y de manera gratuita. Esto es muy común.

Frecuentemente, alguien nuevo entra a un grupo de budismo y escribe una pregunta, por ejemplo: ¿Qué debo hacer para poner un altar en mi casa? De inmediato acuden personas a corregir la pregunta en lugar de contestarla. “Los altares no son necesarios para la práctica. El altar es solo un agregado vacío de las tradiciones. El verdadero budismo no necesita imágenes. Deberías enfocarte más en la meditación y la práctica que en el ritualismo. De forma indirecta le están diciendo a quien pregunta: Eres un pobre tonto que no sabe lo que hace y se enfoca en estupideces…”.

No les interesa responder a la duda. Ni siquiera les importa el por qué la persona está haciendo la pregunta. Si para una investigación, para ayudar a otra persona, para complementar una práctica ya realizada debidamente o por simple curiosidad. Lo único que ven son preguntas equivocadas que no concuerdan con su visión de la práctica y sienten el irresistible impulso de andar corrigiendo en lugar de ayudar.

La gran enfermedad de este tipo de personas, es que nadie les está pidiendo su opinión. A nadie le importa lo que saben o no saben. Pero como nadie les está pidiendo que enseñen, no pueden dejar de meter su opinión donde alguien está pidiendo información. Cosas simples y superficiales. Qué Buda debería comprar, cómo hacer un altar, como se usa un Mala… Preguntas simples que buscan información trivial son contestadas con extensos periódicos sobre cómo es que la persona que preguntó ha hecho una pregunta incorrecta y debería ver el budismo del mismo modo que lo ve el sabio que le contesta.

Cuando alguien busca una opinión, generalmente inicia su pregunta con la frase “qué opinan de…” Entonces las largas discusiones filosóficas sobre supuestos hipotéticos que no tienen ningún uso útil en la realidad tienen lugar entre eruditos de google.

El punto es que esta actitud de sabio de teclado espanta a mucha gente que idealiza al budismo como algo inalcanzable cuando en realidad no es así. La sabiduría del Buda es algo sagrado, sublime y perfecto. Pero el camino hacia la iluminación, nuestro camino hacia esa sabiduría y nuestra práctica primaria no lo es. Nuestro camino en principio debe ser torpe, sucio y lleno de errores. Debe ser, como es obvio, un camino de principiantes.

Lo que debemos tener claro y no olvidar jamás es que, en nuestro camino hacia la Iluminación, nosotros NO NECESITAMOS INTERMEDIARIOS. El mismo Buda dejó esto en claro cuando le preguntaron quién sería su sucesor luego de su partida. La respuesta fue simple. Las Enseñanzas. No necesitamos nada más y mucho menos a nadie más.

Para nosotros, no es esencial ni imprescindible el tener a una persona que nos haga puente entre el Dharma, el Buda y nosotros. Debemos acceder al budismo sin miedo. Debemos irrespetar el budismo. Investigarlo y estudiarlo como algo serio, como un pasatiempo, como un deporte, como una profesión, como un arte, como si fuera ocio. Debemos entrar en él sin miedo y practicarlo sin miedo a hacerlo mal porque precisamente ese es el objetivo. Practicarlo mal para aprender a practicarlo bien posteriormente. Como un aprendiz de artesano. Y eso lo podemos hacer solos. No necesitamos a nadie más. Tenemos al mismo Buda que es el máximo Maestro. Y a propósito de esto hay algo importante que debes saber.

No desesperes por refugiarte en un maestro. Si por años has anhelado tener un maestro y por algún milagro llega uno a tu ciudad, no creas que por el hecho de que ese es el único monje a tu alcance ese es el maestro que el universo te ha enviado para guiarte. No seas determinista ni supersticioso. Evalúalo. Antes que nada, asegúrate de que en verdad es un budista. Debes hacerlo a la luz de las Enseñanzas que vienen anticipadas para detectar falsos maestros que ya existían desde los tiempos del Buda. No te guíes por tus carencias afectivas ni por tu necesidad de figura paterna o materna. Incluso si la persona sí es un verdadero monje budista y puedes aprovechar sus enseñanzas en tu práctica, eso no significa que debas convertirte en su discípulo. No todo maestro es óptimo para todo estudiante. Debe haber una afinidad, una armonía entre ambos o al menos un criterio común en cuanto a la práctica. Y a veces simplemente no lo hay. Puedes servirte de la sabiduría de muchos maestros sin necesariamente ser discípulo de ninguno. Esta es una enseñanza de varios maestros importantes. Uno de ellos, el gran Maestro Shen Yeng, decía que los maestros son como los bastones. Uno debe probar uno y otro hasta dar con el adecuado para uno mismo. Si das con un maestro con el cual sientes total afinidad, eres bastante afortunado y tu camino será más cómodo. Si no es así, refúgiate en el mismo Buda, Maestro de maestros, y tu camino será seguro.

Cuando practicas por tu cuenta, el budismo se convierte en un proyecto autodidacta. Tienes una estructura clara y sólida sobre la cual trabajar. Nos referimos a la base de la doctrina enseñada en los Sutras (Cuantro Nobles Verdades y Noble Óctuple Sendero). Debes entrar a los Sutras antes de entrar a una comunidad, antes de hacer preguntas, antes de querer ser budista. No puedes ser budista si no conoces la doctrina y los Sutras. Si no tienes esta base, alguien más llenará ese vacío con basura elocuente y mágica.

Haz del budismo tu proyecto personal a largo plazo. Imagina que los Sutras son tu materia prima y crea tu propio esquema de trabajo. No los trates como si fueran el santo grial. Mientras no los entiendas, no son más que un texto académico. Mientras más los entiendas y menos explicaciones necesites para comprenderlos, entonces más sagrados se volverán para ti. No al revés como usualmente pensamos. Que la sacralidad de una enseñanza es directamente proporcional a la ignorancia que tengamos sobre ella. Es precisamente lo contrario. Entre más conocemos las Enseñanzas y más las practiquemos, entonces es cuando verdaderamente empiezan a ser sagradas para nosotros. Entra en las Enseñanzas a tu modo. A tu manera.

A modo de experiencia puedo decir que empecé buscando bibliografía. Mi ventaja es que siempre me han gustado más las bibliotecas que el internet. Las bibliotecas te ahorran muchísimo tiempo de búsqueda en internet debido a que después de consultar con los libros, te sientas frente al computador sabiendo con mucha más exactitud qué es lo que tienes que buscar, y de esta manera te ahorras una cantidad de tiempo y de errores e información falsa e incorrecta con la que tendrías que lidiar si entras a internet a buscar desde cero. La investigación de los libros te hace saltarte un montón de información confusa que te retrasa el estudio.

Después de hacer una investigación básica en biblioteca e internet, empecé a hacer mi propia biblioteca en físico y virtual sobre budismo. Esto incluye principalmente Sutras y charlas dictadas por maestros y en segundo lugar libros escritos por budistas laicos.

Ya teniendo esta información, procedo a organizarla. La organizo teniendo en cuenta el material que voy a usar frecuentemente durante todo el estudio como por ejemplo el Dhammapada o el Sutra de la Enseñanza, y luego organizo el material que por ser más denso, extenso o especializado, voy a trabajar posteriormente.

Teniendo la información organizada, me dispongo a usarla para convertirla en práctica. Tengo todo un apartado dedicado solamente a la meditación y otro dedicado únicamente a la práctica en sociedad, dícese los cinco preceptos, el Noble Sendero y otros. Y voy asignando prácticas específicas para convertirlas en hábitos. Por ejemplo, meditación todos los días en la mañana.

Llevo el registro de las actividades y me evalúo periódicamente si estoy cumpliendo mis objetivos. Hago un cronograma para verificar el progreso y programar metas a corto y largo plazo.De esta manera voy armando un sistema. Hago uso de un calendario u organizador en el cual anoto las fechas de festividades importantes en el budismo (si tienes una tradición específica investiga sus festividades para tenerlas en cuenta), y la planeación de actividades budistas a realizar.

Un punto importante es que NO me pongo objetivos definidos rígidamente. Por ejemplo, si apenas estoy iniciando la meditación, no me pongo como obligación que el primer mes tengo que meditar temprano en la mañana todos los treinta días sin falta. Si fallo esta meta, me voy a decepcionar y esto puede hacer que se afecte la motivación. Al iniciar la meditación temprano en la mañana, por fuerza debes obligar a tu cuerpo a adoptar un horario de sueño saludable, y esto puede tomar algo de tiempo.

Puedes ser creativo. Por ejemplo yo he creado un devocional pequeño en el cual pongo Sutras importantes, imágenes, mantras, y varias cosas de uso diario y práctico que llevo a todas partes junto con el Mala. Tengo una libreta o cuaderno de apuntes designado únicamente para el estudio budista de textos y charlas, igual que en la escuela o la universidad. Llevo el material de estudio como si asistiera a una universidad budista y tengo un horario definido de estudio que puede variar según mis necesidades.

Voy registrando mi progreso con el tiempo y llevando cuenta de las áreas en las cuales tengo falencias. Por ejemplo, me estoy pasando con la comida y estoy aumentando de peso. Las Enseñanzas dicen que uno debe ser mesurado con la ingesta de comida. Así que he tomado medidas para mejorar mis hábitos alimenticios desde las recomendaciones de las prácticas budistas, lo cual ha sido muy beneficioso para mi salud. Otra área es el ejercicio físico el cual me ha costado más que la comida.

Algo que hay que tener en cuenta es que uno no debe volverse esclavo de sus propias metas. Yo no hago mucho énfasis en la planeación de metas a futuro y me enfoco más en el cambio gradual en el presente. Me esfuerzo en cambiar hábitos sin tomar en cuenta límites de fecha o marcas específicas. Por ejemplo, jamás tengo en cuenta la cifra exacta de mi peso, ni el número de kilómetros que corro, o el peso que levanto en el ejercicio, o cualquier otra métrica para medir mi rendimiento en éstas áreas. En lugar de eso simplemente evalúo la mejora en mi calidad de vida sin tener en cuenta ningún número. El único registro que tomo en cuenta es la constancia. El principal objetivo es no detenerse y no interrumpir. Los números no son tan importantes más que todo porque te pueden obsesionar. Por eso no soy amigo de las metas definidas con límite de tiempo. A mi parecer pueden ser contraproducentes, pero esa es una opinión muy personal. Para mucha gente sí son útiles y ese es precisamente el objetivo. Que construyas tu esquema de práctica basándote en tus necesidades personales, tus gustos, tu sistema de organización y tu creatividad.

Al budismo se le tiene un respeto que es perjudicial para la práctica, y hay que perdérselo. Se le ve como a una casa ajena en la que se debe tener cuidado donde se pisa. Éstas sencillas recomendaciones son para que se pierda el miedo a practicar el Dharma de lleno y se irrespete la casa para que la hagas totalmente tuya. Haz del budismo tu casa. Entra como quieras y quítate los zapatos. Usa los muebles, la cocina, las habitaciones a tu antojo. El Dharma es tu casa. No necesitas un casero o arrendador al cual le tengas que rendir cuentas o pedirle permiso. Incluso si tienes un maestro, este no es el dueño de tu casa, no tiene que ver con tu práctica personal y no se hará responsable de cómo lleves tus cuestiones espirituales. Pregúntale a un maestro y te dirá que así es. En tu casa, tú no tienes miedo de usar las cosas, de entrar a las habitaciones, de gastar los recursos o de hacer uso de tus utensilios. Son tuyos. Haz del budismo algo tuyo y tu práctica se hará real. Hay que sacar el budismo de la teoría y empezar a ejecutarlo en la práctica de la vida diaria de forma natural.

Además de ser algo provechoso y de enfocarte correctamente en tu camino espiritual, crear tu propio esquema de práctica budista es muy divertido. Es como cuando estrenas útiles escolares en tu regreso al colegio. Organizarte, darle un sentido y una estructura a tu práctica, es un hobby y una responsabilidad al mismo tiempo. La disciplina no tiene por qué ser algo aburrido y en ningún momento puede ser interpretada como castigo. Si asocias disciplina con castigo debes reevaluar tu práctica porque algo estás haciendo mal.

En mi caso, los elementos fundamentales para mi práctica diaria son mi cuaderno o libreta de estudios budistas, el devocional que llevo a todas partes, el espacio de meditación y la biblioteca en virtual y físico de Sutras y libros. Agregado a esto estoy haciendo una colección de películas budistas, continuos cambios en el altar, y exploro algunas formas de arte budista. Las personas que son muy creativas se pueden divertir mucho con este enfoque autodidacta.

Aunque ya se comentado muchas veces en el blog hay algo que reitero constantemente sobre todo para las personas nuevas en el Dharma. Los foros de redes sociales NO SIRVEN PARA APRENDER BUDISMO. No busques respuestas en los foros de internet. Te van a dar mil respuestas contradictorias. Esas personas pasan más tiempo en el computador que en la práctica real y por lo general su intención es ser admirados. Ve a fuentes confiables. Libros y Sanghas establecidas.  Estar solo es difícil pero el Buda dice que entre andar el camino solo y seguir acompañado de un necio, lo mejor es caminar solo. Además, entre más fuerte sea tu práctica personal, más posibilidades tienes de encontrar un compañero en la práctica. De todas maneras, el que estés solo o acompañado no debe tener una importancia mayor en tu práctica. A fin de cuentas, la práctica es personal.

Esta propuesta es una página en blanco para vivir el Dharma de una manera libre, pero con disciplina y creatividad. La necesidad de compañía en la práctica es un problema, eso no lo podemos negar, pero la práctica solitaria, si se hace bien y constantemente, trae mucha satisfacción y genera independencia mental y emocional. Puedes practicar solo e incluso si tu práctica es constante y se hace fuerte, puede que ayudes a otros a conocer el Dharma y practiquen contigo.

La propuesta es entonces a irrespetar el budismo, a apropiarse de él. A quitarle el misticismo y la sacralidad superficial y ensuciarse las manos en la vida real practicando estas Enseñanzas que son perfectas. Sólo hay una manera de comprobar si lo que enseñó el Buda funciona o no, y esa es comprobándolo por experiencia propia. Haz del budismo tu casa y tendrás el refugio más sólido y perfecto.









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domingo, 13 de octubre de 2019

Por qué es tan difícil practicar budismo actualmente y como empezar a practicarlo correctamente

Buda herido. Bansky. Londres 2008


El budismo está de moda. Ahora se tiene un acceso más fácil a las Enseñanzas que antes. Como ya hemos comentado en artículos anteriores, el budismo en occidente es un budismo occidentalizado. Es la doctrina budista real pero envuelta en una gran cantidad de capas de misticismo, cultura popular, consumismo y también pseudo budismo. Por eso es tan difícil practicar el budismo hoy en día. Porque antes de poder acceder a una práctica mínimamente básica, hay que limpiar la información de todos estos anexos que precisamente lo hacen tan fascinante.

Nos venden el budismo como algo sobrenatural. Algo místico y desconocido. Como una cura milagrosa rescatada de la antigüedad que guarda los secretos para curar toda enfermedad, arreglar toda problemática personal y por supuesto, levitar…

El problema radica mayormente en las fuentes y promotores mismos del budismo en occidente. Por lo general se prestan para mucha confusión.

Cuando uno es totalmente ajeno a un tema como el budismo y desea empezar a investigar, uno suele creer en todo lo que la primera fuente que le parezca más confiable le dice. Uno no tiene sentido crítico de la información y como se dice comúnmente, traga entero, y no repara mucho en la veracidad de la información. Por ejemplo, una página web, un libro, un maestro o alguien que se haga llamar maestro. El quedarse con lo primero que uno se encuentra y no comparar la información con otras fuentes, genera una confusión que hace que la gente se decepcione y se aleje del budismo sin siquiera conocerlo pensando que es otra cosa.

Recordemos que una parte fundamental de recabar información fidedigna es dudar de las personas que se dicen estar capacitadas para enseñar. El Buda advierte que no todo el que lleve la túnica es digna de ella y creer en que alguien es un maestro solo porque ostenta el título y tiene discípulos, sin comprobar su ética o sabiduría, es un clásico error de neófitos.  

Ahora, suele pasar que una persona verdaderamente apasionada por el budismo se identifica más con su escuela de práctica que con el budismo en sí, dando información que puede que no sea falsa, pero que es incorrecta en cuanto a la práctica básica. Esto debido a que cuando enseña o explica budismo habla solamente desde la práctica que dicta su escuela, y quien escucha cree que la información que está recibiendo es la información general de todo el mundo budista, cuando en realidad es una información bastante limitada a la escuela budista de quien le habla. Hablo por experiencia propia ya que este fue precisamente mi caso.

La primera vez que investigué sobre budismo y le pregunté a alguien que ya tenía una práctica, hubo una información que yo no tenía previamente y que me llevó al error. Resulta que las fuentes que estaba consultando eran todas solo de budismo tibetano, así como también la persona con la que estaba instruyéndome. Era un practicante del budismo tibetano.

Algunos conceptos como las paramitas, el mahamudra, las tulpas, el budismo tántrico e iniciático (según el cual solo se puede ser budista única y exclusivamente bajo la tutela de un maestro certificado) y otros tantos, me fueron explicados sin la advertencia previa de que estos eran elementos presentes e imprescindibles solamente en las escuelas tibetanas, y que no eran parte esencial del budismo básico sobre el cual se fundamentan todas las escuelas, tradiciones y Enseñanzas budistas.  Así que en mi ingenuidad yo pensaba que el budismo tibetano era el único budismo que existía. Y como todos estos elementos, que en realidad eran propios de la cultura tibetana añadidas posteriormente, me parecían poco coherentes y poco útiles, me alejé del budismo. Ahí perdí una gran cantidad de tiempo debido a mi propia ignorancia y mi falta de constancia en la investigación. En otras palabras, por pereza de investigar más a fondo en lugar de descartar el tema debido a información incompleta que no estaba corroborada.

Tiempo después, me topé con fuentes del budismo zen, también muy presentes aquí en occidente. Y al ver que tenía poco o nada que ver con el budismo tibetano supe que debía investigar más a fondo. Fue entonces cuando supe que el mundo budista es muchísimo más amplio de lo que me había imaginado. Y que estaba juzgando todo un universo solo por una pequeña porción de expresión cultural budista. Entonces comenzó mi verdadera investigación.

Comprendí que tenía que recibir toda la información sobre budismo que me llegaba y que debía irla descubriendo más a profundidad, como si le quitara las capas a una cebolla, yendo más allá de las culturas que representaban, las tradiciones que la conservaban y las personas que las enseñaban, que fueron en su mayoría (debo decirlo) personas poco instruidas, no calificadas para enseñar, mayormente fanáticos o simplemente farsantes vendiendo cursos caros.

Para estudiar budismo hay que tener paciencia. También hay que tener gusto por el estudio y la lectura. Luego de esto, lo que sigue es tener disciplina para iniciar la práctica y mantenerla. En principio, no existe práctica correcta o incorrecta. El principio del budismo es el método científico. Ensayo y error. Por lo cual es imprescindible que al iniciar se falle. Al principio hay que hacerlo todo mal. Las primeras meditaciones se deben sentir mal hechas; las primeras postraciones, recitaciones de mantras y Sutras deben ser incorrectas; los primeros estudios serán torpes; la comprensión de los primeros conceptos será precaria y poco profunda, y así con cada aspecto. Esto debe ser así porque el budismo más que una creencia es una práctica. Y se edifica con la constancia y el hábito. El budismo es un arte y como todo arte requiere tiempo y dedicación para que pueda tomar forma y ritmo, hasta que tengamos más habilidad y discernimiento para poder diferenciar entre el budismo y el comercio o la cultura. Impacientarse por hacerlo todo perfecto desde el principio es un error. La mente de principiante es la base del practicante del Dhamma.

Para evitar el error de la interferencia cultural o comercial en el estudio del budismo, lo más práctico es estudiar primero los conceptos básicos fundamentales y comunes en todas las tradiciones budistas. Y ya teniendo esas bases claras, empezar a ver las tradiciones y escuelas. Es decir, hacerlo a la inversa de como generalmente lo hacemos.  Este es, en mi criterio, el modo más práctico de empezar a estudiar y practicar el budismo desde cero.

Como ya es sabido este es un blog de budismo pragmático, secular, laico. Es decir que no se remite o adhiere a ninguna tradición budista en específico. Aunque sí practico una tradición budista en particular, el blog está orientado a la práctica del budismo desde lo secular, procurando trabajar el budismo desde una perspectiva general y fundamental de las Enseñanzas, de manera que cualquier budista de cualquier tradición y en cualquier lugar del mundo pueda comentar, debatir y comentar los artículos sin que la tradición sea impedimento para compartir con otros budistas. Al menos en principio.

A manera de guía práctica, vamos a mencionar los fundamentos básicos del budismo sobre los cuales se basan y desarrollan todas las tradiciones budistas del mundo. Todas las tradiciones y escuelas budistas deben contar con estos elementos definidos por el mismo Buda. Si una organización, grupo o escuela carece de alguno de ellos o se fundamenta en solo uno o algunos ignorando los demás, no debe ser tomada como verdadera.
Estos son los fundamentos básicos del budismo:

Las Cuatro Nobles Verdades.

El Noble Óctuple Sendero.

Los Cuatro Sellos.

Los Cinco Preceptos.

Los Cinco Skandhas.

El concepto de Anatman (Sánscrito) o Anatta (Pali).

Las Tres Joyas: El Buda, el Dharma y la Sangha. Y la toma de refugio en estas Tres Joyas.  

Los doce vínculos de originación dependiente.

La práctica de la Meditación.

Esta es la estructura básica de la cual emergen todas las escuelas budistas del mundo. Para empezar a practicar el budismo es recomendable investigar cada uno de estos conceptos e irlos relacionando a medida que los vamos comprendiendo. También es necesario practicarlos en el sentido de irlos introyectando y verlos como son en la realidad. Comprobarlos y tomarlos como verdades experimentadas.

Puede parecer que la lista es un poco larga. Sin embargo, no hay que hacerse lío con ello. Para simplificar un poco más el estudio, tengamos en cuenta que la verdadera columna vertebral de la doctrina budista son las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Óctuple Sendero. Estos elementos parecen poder ser comprendidos fácilmente de una sola lectura, pero no es así. De la teoría a la práctica se entenderá por qué. El punto es que estos dos fundamentos son algo que un budista nunca deja de estudiar y asimilar durante toda su vida. Mientras se siguen estudiando los demás puntos, las Cuatro Verdades y el Noble Sendero deben ser contemplados y practicados continuamente.

Otra recomendación para estudiar estos fundamentos es no acelerarse y no querer abarcarlos todos en un par de semanas. El Buda predicó por más de cuarenta años sobre la tierra. Esta es la síntesis de sus Enseñanzas. Así que como recomendación adicional, sugiero que para estudiarlos bien se tome cada punto individualmente y se le dedique un tiempo prudencial. Incluso puedes jugar a hacer tu propio curso autodidáctico y dedicarle dos semanas, un mes, dos o el tiempo que tú quieras a cada punto. Si hay un cliché que es cierto en el budismo es que en la práctica no existe el afán. No debemos volvernos ansiosos con el estudio. Investigar y comprender cada tema es fundamental para que el siguiente tenga sentido. Así que lo mejor es tomarse su tiempo y estudiar a nuestro propio ritmo sin estrés.

Hemos de aprovechar para aclarar que algunos conceptos asociados con la doctrina budista por la cultura popular no son fundamentos del budismo y no pertenecen a las bases doctrinales de las Enseñanzas. Estos elementos son: El vegetarianismo o veganismo (ver artículo sobre vegetarianismo en el budismo) la reencarnación o renacimiento, la sujeción a un maestro, la creencia en deidades, creencias en poderes sobrenaturales o milagros y algunos otros. Estos elementos y otros clichés más, no son fundamentos budistas sino creencias o prácticas particulares desarrolladas en algunos grupos. Se pueden considerar como beneficios extra que armonizan con la práctica, pero de ningún modo son factores básicos o imprescindibles de la práctica budista.

Hay muchos mitos asociados al budismo y a los budistas que están muy lejos de la realidad. Como la creencia de que los budistas no podemos enfadarnos o demostrar emociones fuertes. O que no podemos defendernos físicamente por el hecho de ser pacifistas. O que no podemos divertirnos con las mismas cosas que se divierten los demás como un concierto, una película o algún deporte. Y así hay toda una serie de creencias absurdas asociadas con los budistas.

Una cosa que puede aclarar mejor de dónde viene tanta idea extraña sobre los budistas es que en realidad el budismo como ya hemos dicho es más una práctica que una creencia. En términos prácticos para entender mejor esto, en el budismo no existe el concepto de fe que existe en el mundo teísta. En el budismo uno adquiere la fe cuando comprueba por experiencia propia que las Enseñanzas de Buda son ciertas, reales y que funcionan. No antes, como en el cristianismo, en donde la fe es creer sin tener pruebas. Aquí es prácticamente lo contrario, por eso no hacemos tanto uso de la palabra fe, sino que le llamamos simplemente confianza en las Enseñanzas del Maestro.

Al ser la doctrina más una práctica que una creencia, en principio uno puede tener diferentes creencias. En realidad, el Buda no le daba mucha importancia a esos asuntos. Básicamente para el Buda, uno puede creer lo que quiera, de ahí las diferencias entre las distintas escuelas; pero la práctica debe tener el mismo fundamento, de ahí la concordancia entre todas las escuelas.

Algunas tradiciones son deístas, algunas son ateas, algunas son vegetarianas, algunas comen carne, algunas creen en la reencarnación o renacimiento, otras más pragmáticas no. Eso no es importante. En el budismo esas diferencias no son razón para dividirnos en cismas y luchas de unos contra otros. La práctica, que es lo fundamental, es lo que nos une. De ahí que El Buda mismo explicara que las discusiones banales y frívolas sobre temas que no impliquen la práctica deben ser evitadas. Por eso no hay que perder tiempo en los foros de internet.  Por esta razón, después de que uno ya haya empezado su práctica, es buen momento para empezar a analizar sus creencias o las creencias que más se adaptan a su práctica. Y teniendo en cuenta esto es que uno escoge la tradición que más provecho pueda sacar a su práctica.

Por ejemplo, si te parece más provechoso creer en el renacimiento, las deidades y las hazañas sobrenaturales realizadas por maestros iluminados, seguramente el budismo tibetano es lo tuyo. Si prefieres una creencia más sobria, pragmática, con pocos elementos culturales y más énfasis en la meditación, tal vez te decidas por el Zen. Y así. Todo dependerá de tu práctica y tu estudio del mundo budista. 

Por lo general entramos en el budismo desde lo general a lo particular. Desde las tradiciones hacia los fundamentos.  De lo complicado a lo sencillo. La recomendación que planteo en este artículo va en sentido contrario. Tomar el budismo desde lo más sencillos, lo más básico y elemental que en principio son estas bases ya mencionadas. Hay más fundamentos importantes en el budismo, pero esta lista es más que suficientes para empezar a entender la doctrina budista. Ya teniendo una referencia básica de estos conceptos, podremos empezar a investigar con más calma las distintas escuelas y tradiciones que hay, adquiriendo el conocimiento para identificar cual de todas ellas es la más apropiada para nuestra práctica personal.

Las principales tradiciones budistas que hay son las siguientes.

Theravada. O budismo temprano. Considerada la tradición más ortodoxa o tradicional. Hace notable énfasis en la vida monástica. Es llamada también la escuela de los ancianos sabios o la escuela del bosque. Se localiza principalmente en los países del sudeste asiático.

Mahayana. O gran vehículo. Es la vertiente más extendida de la cual surgen las tradiciones budistas más conocidas. Se caracteriza por una mayor apertura a la vida laica. De la tradición Mahayana surgen las siguientes tradiciones:

Tradición Chan. Budismo chino. De la cual desciende el budismo Zen japonés.

Budismo Zen. Budismo japonés, que a su vez se subdivide en otras escuelas como la Soto Zen y la Rinzai.   

Budismo tierra pura. Presente en China y Japón. Uno de sus fundamentos es la devoción a Buda Amitabha.

Budismo Tiantai. Presente en China y Japón. Conocida como la escuela del Loto por su énfasis en el Sutra del Loto. Incorpora diferentes elementos tradicionales de las culturas china y japonesa.

Budismo Nichiren. Escuela japonesa fundada por el monje Nichiren en el siglo XIII de la era común. Se subdivide en otras escuelas como la Shohu y la Shu. No confundir con la secta Soka Gakai o SGI. Esta es una secta pseudobudista (Ver artículo “Peligros dentro del budismo 2. Soka Gakkai”).  

Budismo Vajrayana. Camino del diamante o budismo tántrico. Budismo tántrico esotérico. El Vajrayana se define como una tercera escuela aunque también se fundamenta en el Mahayana. Del Vajrayana proceden las siguientes escuelas.

Budismo Shingon. Budismo japonés esotérico. Se fundamenta en el Buda Vairochara o Buda cósmico.

Budismo tibetano. Que se divide en las siguientes escuelas:

Escuela Gelug. La escuela del Dalai Lama.

Escuela Kagyu. Linaje oral.

Escuela Nyingma. Escuela antigua.

Escuela Sakya. Budimo fundado en Sakya.

Nota: La nueva tradición Kadampa no es budismo tibetano real. Para más información sobre esta secta lee el artículo “Peligros dentro del budismo 1. Nueva tradición Kadampa”, que encontrarás en este blog. 

Este es solo un bosquejo general sobre las principales tradiciones budistas del mundo. Existen más subdivisiones que se ramifican de estos troncos principales. Las tradiciones emergen y desaparecen a través del paso de los siglos, pero las enseñanzas del Buda permanecen a través de ellas. Las tradiciones son vehículos que nos traen las Enseñanzas. Investigar las tradiciones budistas es una actividad sumamente interesante, importante y generadora de conocimiento y cultura general. El conocimiento de la cultura budista en todo el mundo se puede convertir en una afición muy enriquecedora.

Estas fueron algunas recomendaciones para empezar a estudiar y practicar el budismo desde cero con las facilidades de información a las que tenemos acceso. El sentido crítico, la duda y la comprobación son fundamentales para no caer en engaños. La paciencia, el estudio y la práctica constante e ininterrumpida es la garantía de una buena práctica budista.

Practicar budismo es un proyecto personal a largo plazo. No es como hacerse cristiano que en cuestión de algunos meses aceptas la doctrina y con la realización de un ritual de bautismo ya estás adentro. En el budismo el fundamento es personal. No existe un antes y un después para ser budista. Así como el adolescente no se hace hombre de un día para otro, el estudiante de budismo no se hace budista de un día para otro. Cuando deja de preguntarse cuando puede llamarse budista es cuando empieza a convertirse en practicante del Dhamma.

Estas recomendaciones obviamente son para personas que practican solas y no cuentan con una comunidad o un maestro para guiar su práctica. Están dirigidas específicamente a personas que realmente quieren conocer el budismo y que se pierden con las miles de discusiones confusas y absurdas de los foros budistas.

Si quieres plantear otros temas para estudiar y debatir en el blog no dudes en escribir. Todas sus propuestas son tomadas en cuenta.

jueves, 22 de agosto de 2019

Terrorismo budista. El caso Birmania.



El caso de la confrontación entre musulmanes y budistas en Birmania es un hecho que ha tenido mucha importancia a nivel mundial en la última década. Lo que sabemos en términos generales, es que ha habido una confrontación inter étnica e inter religiosa en Birmania, actualmente Myanmar. Y que por circunstancias particulares esta tensión ha estallado generando una situación terrible en el país.

Según los medios de comunicación, lo que está sucediendo en Myanmara es un genocidio. Un exterminio sistemático de una población específica por razón de su raza y religión. Este genocidio, perpetrado por el ejército birmano contra la minoría musulmana Rohingya, estaría apoyado por el clero budista birmano, encabezado por el monje Ashin Wirathu, denominado por la revista Time como “la cara del terror budista”. Aunado a esto, la prensa ha resaltado la inacción de la líder política Aung San Suu Kyi, principal opositora al régimen militar birmano y ganadora del premio Nobel de la paz por su lucha por la democracia.

Este polvorín latente sobre el que Birmania estaba sentada estalló por un incidente ocurrido en el 2.012. Una mujer budista fue violada y asesinada por tres hombres pertenecientes a la comunidad musulmana Rohingya. Este crimen fue la gota que rebasó la copa de una larga historia de tensiones entre ambas comunidades que incluía la destrucción de estupas budistas, la exclusión social de las comunidades Rohingya, la agresión física y algunos asesinatos de monjes budistas y la xenofobia, a estas alturas histórica, de algunos sectores del país hacia esta etnia. El crimen hizo que los monjes clamaran por una acción contundente e inmediata. La junta militar birmana vio la oportunidad de ejercer un nivel de fuerza que la nueva democracia relativa, aún incipiente y débil conseguida por Suu Kyi, no les permitía ejercer. Ahí empezó todo.

Los militares se vieron con justificación para hacer lo que saben hacer, y la represalia fue devastadora. Fue entonces cuando se hizo sentir el Ejército de Salvación Rohingya de Arakán (abreviado ESRA en birmano). Un grupo islamista armado que se levantó para luchar contra el ejército birmano. El ESRA  atacó aldeas hinduistas y budistas con violentas acciones armadas contra la población civil. En represalia, el ejército birmano ejerció duros controles a la comunidad Rohingya, generando así una espiral de violencia de toma y dame en la cual civiles inocentes, campesinos de las zonas rurales que no solo pertenecen a la etnia Rohingya sino también a comunidades hinduistas y budistas birmanas, están pagando los platos rotos de una confrontación armada entre un grupo armado y un ejército dictatorial.

Las grandes cadenas noticiosas han reportado violaciones de los derechos humanos por parte del ejército birmano los cuales incluyen violaciones masivas, masacres y destrucción de aldeas. Incluso algunos medios hablaron de actos de barbarie tan horribles como que los soldados birmanos echaban niños Rohingya al fuego. Los medios denominaron la acción del ejército birmano como “limpieza étnica”.
Este es el panorama de la situación en Birmania a grandes rasgos. Obviamente, la situación es mucho más compleja y profunda de lo que podemos suponer.

En esta época de información instantánea e indignación automática, estamos expuestos a una gran estimulación emocional en lo referente a temas sociales. No demoramos un segundo en reaccionar y tomar partido sin cuestionar el origen de la información. Esto nos hace muy manipulables y reaccionarios, por lo tanto es mejor pisar el freno y pensar antes de contribuir a esa gran avalancha de opiniones venenosas que nos hacen daño y que no cambian nada de la realidad social con la cual estamos comprometidos.

La calidad de la información que tenemos no suele ser lo suficientemente idónea para poder hacernos una opinión medianamente certera, y ese precisamente es nuestro problema con el tema de Birmania. No tenemos suficiente información, y la poca que tenemos no nos es totalmente confiable. Los medios tienen sus intereses propios.

Teniendo en cuenta la imagen de sacralidad que tiene el budismo en occidente gracias a la lucha de SS el Dalai Lama contra el gobierno comunista chino, no hay nada más llamativo e irónicamente más morboso como el título de un monje budista predicador de odio. Es una contradicción simplemente irresistible para los medios occidentales. Esto no quiere decir que Ashin Wirathu sea inocente de todo lo que se le adjudica, pero tampoco quiere decir que todo lo que se dice de este monje y de todo el clero birmano sea la verdad solo porque CNN y BBC lo dicen. De nuevo, hay que analizar el tema con pinzas.

Empecemos por lo básico. Sí es cierto que la comunidad Rohingya está siendo marginada desde hace décadas y que el ejército birmano ha cometido atropellos en contra de ellos. Las pruebas son contundentes y esto es innegable. Ahora, los motivos y la posición de toda la sociedad birmana hacia los Rohingya es algo que deberíamos observar cuidadosamente porque estamos hablando de catalogar a todo un país entero de xenofóbico y asesino con solo leer un párrafo. Recordemos que Birmania ha estado bajo el gobierno de una junta militar dictatorial brutal desde hace décadas y que solo hace poco un rayo de luz de la democracia se asoma por ese país gracias a los esfuerzos y sacrificios de Aung San Suu Kyi, una activista política birmana por la democracia quien ha estado en arresto domiciliario por 15 años, y soportado otros más de asedio de la junta militar, que aun con ridículas argucias burocráticas se negó a entregarle el poder que legalmente le corresponde y que le fue dado por el voto popular del pueblo birmano, el cual hace rato que está harto de los militares. Suu Kyi sigue como asesora del gobierno luchando desde su partido para conseguir la democracia total en Birmania que aún no existe. Debido a los últimos acontecimientos, Suu Kyi ha sido acusada de ser cómplice del genocidio contra los Rohingya. De ser una nacionalista psicótica igual que Ashin Wirathu. Sin embargo, si investigamos bien, tal vez podamos ver cosas más allá de la superficie que nos muestran los medios mundiales.

Aung San Suu Kyi

La situación es esta. La junta militar birmana ya no tiene poder político ante el mundo. Lo perdió en las elecciones generales de 1.990 en la cual el pueblo protestó por considerar que Suu Kyi debió ser elegida primer ministro y traer la democracia al país. La dictadura militar birmana ya no tiene legitimidad diplomática, pero se niega a morir. La lucha por la democracia de Suu Kyi le valió el premio Nobel de la paz en 1.991 y con ello han venido intentos de asesinato, encarcelamientos, calumnias y todos los ataques que la maquinaria Estatal de una dictadura militar puede ejercer. A Suu Kyi se le ha acusado de apoyar los ataques a los Rohingya por su silencio. Sin embargo, ella ha dicho que no puede tomar partido porque los ataques no son unilaterales, sino que hay una confrontación de ambos bandos que viola los derechos humanos hacia ambas partes de lo cual también hay pruebas documentadas, ya que los asesinatos de monjes budistas y de civiles budistas también han sido reportados.

Suu Kyi ha optado por continuar con el discurso de la paz. Si tomara partido por un lado o por el otro, el bando opuesto conseguiría justificación mediática ante el mundo, y sus acciones violentas serían minimizadas o totalmente ocultadas por los medios que apoyan cada bando, sea el gobierno birmano o la prensa internacional respectivamente. Además, hay que recordar que Suu Kyi no es una líder soberana legalmente hablando. Aún tiene el impedimento de la junta militar para la cual ella es la gran piedra en el zapato de la cual no se han podido librar en más de dos décadas. A pesar de su reconocimiento y del poder adquirido en su lucha por la democracia en el país, Suu Kyi no tiene total libertad de acción. Tampoco puede declarar libremente ya que cada palabra suya tiene el potencial de generar consecuencias catastróficas para un lado o para el otro.

De hecho y a pesar de todo, ni ella misma está a salvo en su ejercer político. En otras palabras, Suu Kyi todavía tiene un cañón de fusil apuntando hacia su nuca. Todo el tiempo. Un movimiento en falso y será asesinada lo cual no es un secreto para nadie en Myanmar. El miedo de Suu Kyi no es tanto el peligro que todavía corre su propia vida, sino el hecho de saber que, si ella es asesinada, todo el país estallará en la guerra civil más brutal que Myanmar haya visto jamás. Y ha visto muchas. Su muerte podría significar la destrucción de su país. Así que no es simple condescendencia patriótica o fanatismo nacionalista lo que hace que Suu Kyi mida sus palabras con microscopio. Ella aún es una rehén de la dictadura militar.

El monje Ashin Wirathu por su parte es otra historia. Es la cara más visible de la protesta contra el terrorismo islamista del ESRA, pero no es ni de cerca el monje más radical en la confrontación. Hay otros monjes de mayor edad y más jerarquía con discursos igual o más directos que el suyo. La razón por la cual Ashin Wirathu apareció en el radar de los medios internacionales es porque es un monje moderno que está en las redes sociales y maneja Twitter, Facebook y otras plataformas que lo hacen una figura mediática para sus seguidores. El foco del tema de Ashin Wirathu es el asunto del islamismo extremo. No menciona tanto a la etnia Rohingya, ya sea por conveniencia mediática, ya sea porque no ve el problema tanto en la etnia como en el extremismo religioso. Sin embargo, Ashin Wirathu ha tomado la vocería de una comunidad amplia de monjes y civiles budistas que sí se han visto afectados por el extremismo islámico que no se menciona casi, pero que sí está presente en Myanmar. Solo que no con una contundencia tal como para ser mencionada o comparada con los atropellos que están sufriendo los Rohingya dentro de las fronteras birmanas.

El monje Ashin Wirathu ha dicho que la comunidad budista se debe armar para defenderse de los ataques de los extremistas islámicos. Debido a su férrea defensa de la comunidad budista y el arquetipo budista de pacifismo a toda prueba, la mezcla de budismo y armas ha sido un punto de explotación mediática para generar una supuesta contradicción doctrinal, pero esto es falso. Los tailandeses por ejemplo, fueron el único pueblo surasiático que resistió todas las invasiones europeas y nunca fue sometido. Los tailandeses son tan budistas, o más, que los mismos birmanos, pero nadie les ha cuestionado el uso de las armas y la guerra para defender su nación. Sus guerras no fueron bombas mediáticas. Claro que en esa época no había BBC ni Twitter ni youtube. Es un error pensar que una comunidad budista no pueda ejercer defensa propia por ser budista. De ser esto así, no existirían comunidades budistas en la actualidad. Toda nación debe contar con una fuerza que proteja su soberanía, y los países budistas no son excepciones. Ahora, el punto que debemos analizar aquí es cuando el monje le dice a su comunidad de creyentes, que son civiles, que deben armarse para su autodefensa y, por su parte, el actuar del ejército birmano contra la comunidad Rohingya. Aparentemente una cosa va con la otra, pero la realidad podría ser otra.

Ashin Wirathu

Veamos algunos antecedentes del monje Ashin Wirathu. Ashin Wirathu siempre ha tenido problemas con la cuestión musulmana en Birmania, pero no solo con ellos, sino también con la dictadura militar. Su movimiento también ha encabezado marchas y protestas contra la junta militar pidiendo democracia y apoyando Suu Kyi. Siempre se ha caracterizado por ser frontal y enérgico en sus intervenciones. Tanto así que ya ha pagado una condena de nueve años en prisión por oponerse a la dictadura de los militares birmanos. Actualmente se dice que su largo historial de acciones radicales en contra de los Rohingya le ha llevado a tener problemas con la ley, lo cual es algo irónico ya que el mismo Estado con el cual ha tenido supuestos problemas por incitar al odio racial es el mismo Estado que actualmente está cometiendo el genocidio contra los Rohingya.

Entonces, según la prensa internacional, el monje que está en alianza con los militares para masacrar a los Rohingya, es el mismo monje que ha sido encarcelado por los mismos militares que atacan a los Rohingya, por discriminar a los Rohingya ¿Eso tiene sentido?

Ashin Wirathu fue encarcelado entre 2.003, mucho antes de que Suu Kyi tuviera alguna influencia democrática real en el país. Y salió en el 2.012, año en el que estalló la violencia por la violación y asesinato de una mujer budista birmana a manos de tres Rohingya. Como no podía ser de otra manera, el monje protestó. Pero volvamos al punto. Los mensajes de Ashin Wirathu son dirigidos a sus seguidores. Debido a sus antecedentes de protestas contra el Estado birmano, el ejército no está entre su público objetivo. Es por eso que en lugar de pedirle al Estado que militarice las aldeas para proteger a las personas, les pide a las mismas personas que se armen y se defiendan a sí mismas y a sus aldeas. Cosa que muchos han hecho, no solo budistas, sino también aldeas hinduistas que padecen el mismo fuego cruzado.  

Uno de los puntos clave de su discurso es la posición en contra de los matrimonios mixtos entre budistas y musulmanes. La explicación que da el monje sobre su postura sobre los matrimonios mixtos es la siguiente. Apunta enfáticamente a la situación de las mujeres. Ashin Wirathu explica que cuando una mujer budista se casa con un hombre musulmán, se le dice que puede mantener su religión en su matrimonio. Pero que después de realizado el matrimonio legalmente, a la mujer se le obliga por la fuerza a convertirse al islam, a riesgo de padecer las consecuencias de resistirse a las leyes islámicas. Por esta razón Ashin Wirathu ha hecho una campaña en contra de los matrimonios mixtos. Lo cual inevitablemente ha de ser interpretado por la prensa internacional como el más puro y primitivo racismo, aun sin analizar si es cierto o no que la cuestión de la campaña obedece a un tema religioso, no racial, ya que los musulmanes también pueden convertirse al budismo ante lo cual no hay ninguna objeción. Esto, al menos en teoría, descartaría motivaciones raciales. Pero el tema de los derechos de las mujeres budistas desviaría la atención del tema racial y étnico que es lo que pone en los medios internacionales el tema de los Rohingya.

Ashin Wirathu no habla mucho de los Rohingya en sí. Se suele referir más a los musulmanes radicales. Sin duda tiene una posición crítica a la doctrina islamista y hacia los musulmanes radicales que se puede extender a los no radicales. Desde joven se unió a un movimiento llamado 969. Un movimiento pro budista nacido de la confrontación interreligiosa con los islamistas de varias etnias desde hace ya algunos años. Sin embargo, saber realmente que piensa este monje en particular de la comunidad musulmana en general es un misterio debido a la interferencia mediática de la prensa occidental desde 2.012. Lo que encontramos sobre este monje después de esta fecha en los medios son acciones anti islámicas. Boicotear los negocios musulmanes, rechazar las uniones interreligiosas, y en general una, postura totalmente anti musulmán que da pie a adjudicarle grandes y pequeños males al monje debido a cómo está la situación de Myanmar.

Los medios no se han hecho esperar. Como ya hemos dicho, no hay nada más tentador para vender noticias que las contradicciones trascendentales. Los titulares adquieren un tono deliciosamente morboso. Independientemente de que sea o no verdad, un monje budista terrorista es algo imposible de dejar pasar. Es algo así como una sor Teresa prostituta. Titulares como “el Bin Laden budista”, “la cara del terror budista”, “monje budista pro militar”, “líder budista anti musulmán”, “budistas nazis” y otros, han creado una imagen muy llamativa de este líder budista ante el mundo. Por un lado, se vende la imagen siniestra de un monje terrorista al tiempo que por el otro se alimenta el morbo por la tragedia de los Rohingya, lo cual crea la escena perfecta del villano y su obra macabra, cuando las cosas no son así de simples y se deja de lado la necesidad de ayudar a las personas que de verdad necesitan ayuda urgente. Este tipo de titulares no ayuda a los Rohingya. A los únicos que ayudan es a las cadenas noticiosas “serias” a vender basura amarillista y morbosa.


Hay que ser honestos. Ashin Wirathu es un hombre más pasional que otra cosa. Aunque no es el más radical y seguramente si hay monjes xenófobos y racistas en Myanmar, hay dos cosas que hacen de Ashin Wirathu la delicia de los medios occidentales. Primero como ya dijimos, su uso de las redes sociales. Y segundo la forma en la que se comunica. Las palabras que usa Ashin Wirathu tienen el objetivo de incentivar a sus compatriotas birmanos. Su lenguaje, hay que decirlo, es lo suficientemente gráfico y directo para dar el mensaje que quiere dar a sus seguidores con la intensión de encender sus pasiones en cuanto a la defensa de su causa. Pero una cosa son sus seguidores birmanos y otra la prensa internacional. Él usa figuras muy agresivas. Compara el actuar de los radicales islamistas como lobos o chacales y usa este lenguaje figurativo como un político en campaña, pero con una fuerte dosis de libertad verbal que el político en campaña no puede usar ya que a éste sí le importa su imagen pública. Al monje no.

Vamos a analizar uno de los pocos ejemplos que podemos ver en los medios ya que la información en realidad no es mucha. Tomemos el ejemplo de los lobos y los chacales que tanto ha sido comentado y sobre explotado por los medios internacionales. Ashin Wirathu dice a sus seguidores que los musulmanes hacen de corderos y luego terminan de chacales, parafraseándolo muy resumidamente. En un lenguaje más práctico y manteniendo la misma idea que Ashin Wirathu quiere trasmitir, lo que quiere decir es que los musulmanes, por lo general, cuando son minoría se victimizan. Se muestran indefensos y desventajados. Denuncian islamofobia y claman por la ayuda del mundo occidental, la mano blanca que reivindica derechos de los débiles en todo el mundo. Muestran sus tragedias y buscan generar lástima. Pero cuando son mayoría y toman el poder como en Irán, algunas regiones de África o en algunas otras zonas aisladas del medio oriente, lanzan homosexuales por las azoteas de los edificios, privan a las mujeres de todos los derechos y las tratan como animales, violándolas y poseyéndolas legalmente, ejecutan a cristianos, judíos y cualquier otro creyente no musulmán, ejercen esclavitud sexual, se casan con niñas de nueve años, y en fin, se les olvida la tolerancia.

Obviamente Ashin Wirathu no está tomando en cuenta países como Turquía, Indonesia y otros tantos que son de mayoría musulmana y tienen un gigantesco avance en materia de derechos humanos, igualdad y tolerancia religiosa. Ashin Wirathu solo está tomando en cuenta países atrasados en el tiempo. Pero su punto no es imaginario y hay grupos islamistas que si tienen esa inclinación. Para él, el ESRA posee esta tendencia. En cuanto a los Rohingya no se suele hacer diferencia entre el pueblo de los Rohingya y el grupo ESRA, sin embargo, ante las preguntas sobre esta comunidad, Ashin Wirathu ha dicho que ha pedido al ejército llevar ayuda humanitaria a los campamentos de refugiados. Pero insiste en repeler al ESRA.

Hablemos de los Rohingya. Estas personas han sido excluidas históricamente. Para los birmanos, los Rohingya siempre han sido bengalíes realmente.  Es decir, extranjeros ilegales. No los reconocen como birmanos y han procurado mantenerlos al margen de la vida social y comercial del país. Sin embargo, los Rohingya se han reproducido mucho más rápido en las últimas décadas, esto es una de las denuncias de Ashin Wirathu, y al ser una comunidad excluida en crecimiento demográfico, era imposible que no se generaran problemas. Estas personas no tienen tierra, no tienen casi derechos o asistencia pública. Y al reproducirse en una situación socialmente fronteriza, el resultado es una legión de personas que vino al mundo sin tener realmente un lugar en él. El problema de los Rohingya no es que sean o no musulmanes, o que sean de una etnia distinta, o que no sean considerados birmanos. El problema de los Rohingya es que ya son miles, y nadie quiere darles nacionalidad.

Familias Rohingya huyendo de Myanmar

Otra cosa que hay que tener en cuenta es la verdadera naturaleza del ESRA. Cuando Ashin Wirathu habla de los musulmanes, seguramente los está metiendo a todos en la misma bolsa, y eso es un error absurdo. El ESRA, que es una agrupación de resistencia Rohingya, procede de otro grupo de reivindicación de derechos que surgió en la generación anterior. Sin embargo, el ESRA ha cruzado los límites de la legítima resistencia por los derechos de su gente y ha degenerado en terrorismo vulgar. El ESRA no solo ataca comunidades budistas principalmente y también hinduistas, sino que también delinque como una mafia dentro de la misma comunidad Rohingya. Los cuerpos humanitarios se dieron cuenta de esto en las campañas de ayuda de 2.017.

El ESRA se volvió una verdadera mafia dentro de los campamentos de refugiados. Roban el oro de la dote de los casamientos a las esposas. Extorsiona a los hombres bajo amenaza de atacar a sus hijos. Se adueña de los pequeños comercios. Exprimen a su propio pueblo para hacer la guerra con los birmanos en general, sin tener en cuenta militares, monjes, civiles o incluso occidentales que llegan a ayudar. Los Rohingya están entre la espada y la pared. Sus amenazas son internas y externas. En cualquier caso, el que sean o no musulmanes no tiene nada que ver. El tema de la religión es una excusa de ambos bandos para hacer la guerra. Los unos quieren echar a toda una población al exilio ignorando toda noción de derechos humanos. Los otros quieren crean un mini estado islámico por las armas usando las heridas de su pueblo como excusa y justificación de la violencia. Y en medio de ellos están los Rohingya y también los campesinos birmanos. Pero esto difícilmente sale en los medios.

Y esto es solo la punta de la cola del gran monstruo que se mueve en Myanmar. Nuestro problema como budistas occidentales es precisamente ese. Que no tenemos forma de saber qué está sucediendo realmente allá. Obviamente este es solo un punto de vista personal de una situación mucho más grande de lo que podemos imaginar. Desde esta perspectiva no podemos creer en los medios. No podemos tomar como cierto todo lo que diga CNN solo porque lo dijo CNN, ni podemos creer automáticamente que Ashin Wirathu es la cara del terror budista porque salió en la portada de TIMES con ese título. Todo lo que sale en los medios son insultos y afirmaciones maliciosas sin una sola prueba contundente. En lugar de pruebas, lo que ponen son fotos desgarradoras de la tragedia de otras personas y a esas imágenes trágicas unen otra de la cara del monje protestando y de todo un país únicamente por virtud de su posicionamiento mundial en los medios de comunicación. Solo eso. Todavía no ha salido a la luz una prueba irrefutable de que Ashin Wirathu y el ejército birmano están unidos en una campaña de limpieza étnica. El único criterio para creer esto es que la BBC lo dice, entonces nadie se pregunta de dónde saca la información este periodista de la BBC para publicar insultos llamativos como “el Bin Laden budista” y llamarlos noticia. Incluso hasta ya hicieron una película sobre Ashin Wirathu mostrándolo como un Hitler con túnica. El consumismo occidental nunca pierde el tiempo.

No estoy diciendo que Ashin Wirathu sea inocente. De hecho lo que digo es precisamente eso. No lo sé. Por más que busqué no pude encontrar un solo discurso de Ashin Wirathu completo en inglés. Muchísimo menos en español y ni siquiera en birmano para intentar el rústico ejercicio de una traducción al inglés para poder analizarlo. Lo único que nos llega de las declaraciones de Ashin Wirathu son fragmentos. Frases escogidas. Frases concienzudamente elegidas para poder ser usadas en la creación de la imagen de un monstruo. Todo lo que diga chacales, lobos o cualquier otro insulto. Todo lo que cercana o figurativamente pueda hacer referencia a xenofobia, racismo, o lo que sea que encienda los titulares sin que podamos conocer el texto completo del cual se sacó. Insisto, no estoy diciendo que el monje sea un santo, pero sería una ingenuidad no darse cuenta de lo que los medios quieren hacer y en ningún caso es ayudar a las personas. Nosotros lo sabemos por experiencia propia.

En los ochentas, las guerrillas colombianas fueron mostradas por la prensa internacional como lo que eran. Unas narco industrias psicóticas que ponían bombas en edificios y aviones de pasajeros por la ambición del dinero de la cocaína, mientras se hacían llamar luchadores por el pueblo. Los mostraron como los villanos del cuento, lo que realmente eran. Treinta años después, esos mismos medios intentaron hacer ver a esas guerrillas como movimientos insurgentes con justificaciones sociales y luchas legítimas solo por hacerle porras a una supuesta paz que nunca se hizo. Obviamente esa imagen benevolente de las guerrillas no se difundió aquí, sino por allá en Europa y en USA, donde no tienen idea de que está pasando acá y donde no tienen la opinión real del pueblo en las calles. La experiencia y los vacíos de información, sin nombrar el tono alevoso y amarillista de sus artículos, me dicen que no se puede confiar en la BBC, en CNN ni en todas esas gigantescas cadenas noticiosas que ya se rebajaron al mismo nivel de cualquier pasquín pornográfico, hace mucho tiempo.

A veces me preguntan, tú como budista ¿qué opinas de lo que está pasando en Birmania y como ves a este monje racista e intolerante? ¿Estás de acuerdo con él? ¿Piensas que no es un verdadero budista? ¿Tienes una perspectiva diferente de todo eso? ¿Estás de acuerdo con él? Mi respuesta es la misma:

No tengo suficiente información para hacerme una opinión formada. No sé en realidad qué está pasando en Myanmar. No tengo elementos para determinar la verdadera intención de ese monje. Y por consiguiente considero que lo mejor es abstenerme de dar una opinión al respecto. Lo único que puedo decir es que rechazo todo acto de crueldad hacia otro ser humano, sin ponerme a especificar en etiquetas informativas como la etnia, la religión, que sea minoría o mayoría, lo que sea. Rechazo todo acto de violencia sin importar etiqueta alguna. El estar en una situación desfavorable no le hace más o menos merecedor de consideración. El solo hecho de ser humano me hace rechazar todo acto violento en su contra. Por lo tanto, no estoy en posición de hablar sobre etnias, minorías religiosas o tomar partido en medio de grupos en disputa. Más allá de eso, lo único que puedo hacer es ir a un lugar en el cual la gente sufre, y hacer por ellos aquí lo que no puedo hacer por los otros allá, al otro lado del mundo. Eso es lo que puedo hacer desde mi práctica budista. Y lo único que puedo decir al respecto.

Aunque puede parecer que le estoy dando el lado al monje, la verdad es que estoy haciendo un ejercicio racional, no para darle apoyo al monje, sino para hacer ver que los medio manipulan las tragedias a su conveniencia, lo cual no quiere decir que se justifique siempre a su contraparte. Estoy haciendo uso racional de los criterios morales y éticos que me enseña el Dharma (Estudiar el Kalama Sutta).

Desde un punto de vista objetivo, la veracidad de los medios que cubren las noticias sobre Myanmar hoy en día no es confiable. Y aparte de los titulares de prensa mundial, no tengo información fidedigna del movimiento birmano ni de Ashin Wirathu. Estos dos factores hacen que me convierta en una persona totalmente inhabilitada para dar una opinión mínimamente válida sobre el asunto. Si la recomendación que recibimos como budistas es no estar dando nuestra opinión, cuanto más deberíamos abstenernos de darla cuando no tenemos elementos suficientes para hacernos una idea propia medianamente cercana a la verdad.

Me encantaría tener un discurso completo de Ashin Wirathu, o algún documento de su doctrina para analizarla rigurosamente. O algún estudio sociológico confiable de la opinión del pueblo birmano. Alguna declaración que no haya salido del departamento de prensa de los militares birmanos. O algún material que no haya pasado primero por la maquinaria morbosa de la “prensa libre” y su deliberado morbo mediático. O que Suu Kyi pudiera hablar con libertad, lo cual honestamente, creo imposible por ahora.

Ahora, si llegásemos a tener la suerte de que algún medio independiente pudiera traernos material de ese tipo, y al analizarlo vemos que efectivamente Ashin Wirathu dice hay que destruir a los Rohingya, o que todos los musulmanes son terroristas sin excepción, o que los musulmanes no se pueden convertir al budismo por ser inferiores, en fin, un real discurso de odio que incite a la violencia directamente, entonces no tendremos dudas de que ésta persona en realidad sí es un terrorista en túnica. No habría un ápice de práctica budista en él. Y aun así, mi opinión sobre los medios mundiales no cambiaría en absoluto. El hecho de que apunten a la verdad, por más conveniencia que convicción, no justifica el lenguaje ruin, el linchamiento mediático, ni el juzgar y condenar en cuatro párrafos sin haber tenido pruebas antes. Ni mucho menos esparcir malicia sobre toda una comunidad religiosa mundial solo por el lucro de explotar la morbosidad y la ignorancia que impera en Europa y América. Con Laura en América y demás talk shows nos basta y sobra.

La ignorancia no se combate con ignorancia. La ignorancia se combate con sabiduría, y con honestidad. Los linchamientos públicos en los medios de información y las redes sociales son el nuevo circo romano, y nuestra sociedad devora esa basura como tiburones en frenesí alimenticio disfrazados de justicieros sociales atorados en teclados de computadora.

Como bien dice el Maestro Thich Nhat Hanh, la mejor opinión es no tener opinión. Aun así, es un tema en el que debemos tomarnos cinco minutos en reflexionar porque ni siquiera el budismo está exento de convertirse en un arma ideológica de guerra. Además, a veces alguien llega y nos pregunta sobre este asunto. No somos diferentes a los demás y el mundo es muy prejuicioso. Las acciones de una persona conocida que hace parte de nuestra comunidad tienen impacto en la imagen de todos nosotros. Y aunque no nos debe importar nuestra propia imagen como reflejo de nuestro ego, sí tenemos la obligación de proteger el Dharma.

La recomendación es informarnos lo más que podamos de los temas que nos competen. Investigar con sentido crítico. No tragar entero y tener consciencia de que a veces simplemente no vamos a tener todos los elementos de juicio a nuestro alcance, por lo cual es mejor ser prudente y guardar distancia.

Ahora, si la recomendación es no tener opinión, ¿para qué informarse? Primero porque la ignorancia jamás es una opción aceptable. Debemos mantener una buena cultura general y estar informados del mundo en el que vivimos. Segundo, porque al ver los errores que otros comenten podemos evitar cometerlos nosotros mismos y advertir a otros evitando que caigan en ellos. Tercero, porque no existe problema o error del cual no podamos sacar una nueva enseñanza o una acción beneficiosa. Y cuarto, porque siempre debemos proteger el Dharma. Si alguna persona piensa que el budismo es hipócrita y es igual de dañina que cualquier otro dogma mal interpretado, y esa es precisamente la imagen que los medios occidentales están difundiendo del budismo, nosotros debemos al menos buscar la posibilidad de desmentir cualquier falsedad que se diga sobre el Dharma. No por defender un dogma o algo sagrado, sino porque el Dharma es una medicina que puede ayudar a mucha gente. Si se confunde a la medicina con veneno, mucha gente puede perder la oportunidad de sanarse, o gente buena puede ser dañada, y todo eso por causa de la avaricia de unos pocos.

Esto se hace solo si alguna persona quiere saber realmente qué es el Dharma. No vamos a salir a desmentir calumnias ni a confrontar periodistas. Eso no nos compete. Solo podemos enfocarnos en decir la verdad sobre el Dharma cuando alguien nos pregunta. Eso es todo. Y para poder hacer eso, debemos estar informados, así sea para decir “no sé”. Pero decirlo con propiedad.

Templo budista birmano destruido